¿Qué conocemos por «Curva de Ansiedad»?

Cuando algo irracional nos provoca ansiedad, esta sensación es tan fuerte y desagradable, que la persona lo que hace inmediatamente es tratar de neutralizar ese malestar evitando la situación o el pensamiento que le está generando la misma. Estas “soluciones”, crean un alivio a corto plazo, pero al poco tiempo la ansiedad siempre vuelve a aparecer, con lo que esa solución no suele ser efectiva. Existe un pico de ansiedad, donde la misma se experimenta como su “máximo apogeo”. Si ese pico se aguanta, sin llevar a cabo ninguna conducta de evitación (salir rápido del lugar que crea malestar, evitar una conversación desagradable, no salir de casa, beber…), sin escapar de la ansiedad, ésta inevitablemente comenzará a descender. La ansiedad no sube hasta un punto insospechado, siempre tiene un máximo, y una vez llegado a él, si no hacemos nada por disminuirla, bajará sola: Imagen de @psico.didacta Este proceso se llama habituación. El cerebro se acostumbra a tener ese miedo, pensamiento intrusivo, recuerdo… y se da cuenta de que sin hacer nada, deja de crear ansiedad, sin necesidad de hacer ningún ritual para evitarlo. Así, le estamos diciendo a nuestro cerebro: ¡no te asustes! Esto no es peligroso, porque sin hacer nada, la ansiedad desaparece, de forma...

LAS CINCO HERIDAS DE LA INFANCIA

Las experiencias tempranas que vivimos en nuestros primeros años de vida son vitales a la hora de construir nuestra identidad. Existen cinco heridas emocionales que las personas podemos sufrir en la infancia, las cuales dejan su propio rasgo característico en la adultez. Conocerlas es importante para poder sanarlas, aunque a veces resulte difícil saber dónde mirar para detectarlas. – Miedo al abandono: generaría dificultades para manejarnos por nosotros mismos y hacer algo solos (ej. pedir muchos consejos a los demás). El miedo más característico es el de la soledad, la cual nos hace ser dependientes de otras personas y necesitar su apoyo constante.– Miedo al rechazo: miedo a que nos cualifiquen como personas que no valemos nada. Miedo a que se vea que tenemos baja autoestima. Estas personas, se sienten aisladas y están convencidas de que, si no existiéramos, tampoco nos supondría una gran diferencia. Si en la infancia no nos aceptaron y validaron lo suficiente, crecemos con la idea de que nadie va a hacerlo, nunca nadie nos va a apoyar por tal y como somos. – Herida de la injusticia: Miedo a parecer imperfecto ante los ojos de los demás. Se muestran dinámicas y vivas, aunque estén agotados. Raramente admiten que tienen un problema o que algo les molesta. Suelen ser autosuficientes y con tendencia a parecer perfecto. Esto es muy pesado para la autoestima. La constante autoexigencia, impide mostrar cómo estas. Todo tiene que ser justo, justificado y justificable.– Herida de la humillación: cuando una persona en la infancia ha sido humillada por uno de sus progenitores por haber experimentado placer con alguno de sus sentidos....

Autorregulación Emocional: El Semáforo de las Emociones

La regulación emocional es la habilidad que nos permite modular, controlar y manejar nuestras emociones. Esto supone tomar conciencia de la relación entre estas últimas, los pensamientos y el comportamiento con el fin de regularse adecuadamente en la vida cotidiana. Controlar la emoción no quiere decir bloquear lo que sentimos, sino poder experimentar esa emoción sin exagerarla, disminuyendo la intensidad, que, en ese momento, resulta negativa para nuestro bienestar. El evitar una emoción supondrá privarnos de ese valor informativo que nos ofrece. Todas las técnicas de regulación tienen como objetivo: parar, identificar qué es lo que me hace pensar y sentir lo que siento, relajarme, para frenar el impulso, pensar, en posibles soluciones y alternativas, y actuar, poniendo en práctica la solución elegida, además de supervisar y ajustar para la próxima vez. Una estas técnicas especialmente para niños, consiste en crear un semáforo de emociones: Les enseñaremos que nuestro comportamiento puede ser muy similar al comportamiento de un semáforo. ¿Qué ocurre cuando un semáforo está en rojo? indica que tenemos que parar para dejar pasar. Enseñamos al niño que esto le ayudará a regular sus comportamientos impulsivos. Cuando no podemos controlar una emoción (sentimos mucha rabia, queremos agredir a otros, nos ponen muy nerviosos…), debemos parar, como cuando un coche se encuentra con la luz roja del semáforo. Tras detenerse, es el momento de pensar y darse cuenta del problema que se está planteando y de lo que se está sintiendo. Pasaremos al color ámbar, donde debemos preguntarnos ¿qué es lo que puedo hacer?, ¿esto funcionará? Debemos pensar en toda la gama de soluciones que podemos tener para cuando...

«La técnica de las dos sillas»

Nos encontramos en fechas especiales para muchas personas. Para algunos, estos días de Navidad son fechas de reunión familiar, para otros de trabajo, sin embargo, para otros son fechas relevantes de añoranza y nostalgia por los que ya no están con nosotros. En ocasiones, nos quedamos con asuntos pendientes, palabras que no hemos dicho, disculpas que no hemos pedido o despedidas que no han podido ser. Todo ello nos genera excesiva preocupación y no nos permite resolver el duelo de la mejor manera. Sin embargo, todavía hay algo que podamos hacer… La técnica de «La Silla Vacía» o técnica de » Las Dos Sillas», es una manera de desprendernos de todo el peso que hemos acumulado por no poder solucionar aquello pendiente. Se trata del ejercicio más conocido del trabajo Gestáltico. Consiste en colocar dos asientos o sillas, una frente a otra, que el sujeto irá ocupando en forma alterna, mientras simula dialogar con «lo» que se encuentra en el otro asiento. Bajo esta especie de diálogo estaremos trabajando los asuntos pendientes, problemas de relación con otras personas que no están cerrados y que mantienen a la persona con una especie de herida que todavía no ha cicatrizado por la inexpresión de algunos sentimientos. Pongamos el caso del resentimiento hacia una madre que ya murió, o el agradecimiento que nunca se expresó a un hermano que falleció por accidente. Incluso pongamos a una persona que le guarda rencor a su padre anciano y un tanto senil por un hecho que ocurrió hace veinte años, y que nos marcó y dolió. ¿Sería adecuado presentarnos en el cementerio a echar en...