El (supuesto) síndrome del niño estresado: la sobreocupación infantil

La semana pasada, un padre preocupado, nos preguntaba en torno a este síndrome de nombre curioso. Y es que, a menudo, socialmente (en este caso grupos de whatsapp del cole, corrillos de padres de compañeros del aula de nuestros hijos, etc.) se generan y acuñan términos y explicaciones que, lejos de la evidencia científica, intentan dar solución a las preocupaciones que tenemos. En otras ocasiones, son los medios de comunicación los que generan esa preocupación, como es este el caso. Sea como fuere, esto se ve agravado por la poca formación que tenemos en emociones y en cómo gestionarlas, en torno a nuestro funcionamiento psicológico y cognitivo, así como en la crianza y la paternidad de nuestros hijos. Además, con la llegada de este confinamiento y casi la parada en seco de las actividades infantiles (con el deporte escolar y las extraescolares suspendidas), la sensación de estar estimulando insuficientemente a nuestros más pequeños se ha acrecentado. Vamos a ir pregunta por pregunta resolviendo algunas cuestiones: ¿Qué es eso del síndrome del niño estresado? Se ha venido a llamar así socialmente a un supuesto síndrome donde el niño se ve sobreocupado de actividades y no tiene tiempo ni siquiera para ser niño y hacer lo que hacen todos los niños: jugar y desarrollarse mediante esta actividad, que recordemos que en ellos es básica e imprescindible. Algo así como la siguiente figura: ¿Pero los niños sufren de estrés y ansiedad? Aunque pudiera parecernos una pregunta absurda, no lo es. Y es que si ya habitualmente tenemos un defecto de conocimiento en torno a nuestro funcionamiento psicológico, es habitual encontrar personas que...
El “arte” de la terapia

El “arte” de la terapia

No cualquier psicólogo ni terapeuta lleva a cabo una buena terapia, da igual si esta es psicoterapéutica, neuropsicológica o del tipo que sea. Y es que, además de una buena cualificación profesional (más allá del grado universitario), hace falta también unas cualidades personales, así como cierto trabajo personal con el que seguir formándose, saber qué técnicas usar y cuáles no, etc. Pero, ¿cómo detectar a quien no sabe hacer psicoterapia? Aunque a priori esto pueda parecer complicado para un paciente, hay algunas claves que pueden ayudarnos a detectar a quien practica el intrusismo profesional. Habilidades personales El psicoterapeuta (usamos indistintamente psicólogo y psicoterapeuta, aunque algunas entidades llaman a sus profesionales terapeutas con el objetivo de confundir a los pacientes y hacer ver que son psicólogos, cuando muchos no lo son) es un profesional observador y oyente, sobre todo. Es imprescindible que entienda y asimile cómo se comporta el paciente, sus valores, cómo es… cosa que el paciente manifiesta no sólo en los hechos que relata, sino también en cómo lo cuenta: el tono de voz, las palabras que usa, los gestos y las miradas, etc. Por ello, en muchas ocasiones, el psicoterapeuta se mantiene callado, más tiempo incluso del que se pasa hablando, porque el protagonista principal es el paciente, y es él quien (mediante las herramientas que le pueda ir dando el profesional) quien realizará los cambios. El psicólogo es un intermediario entre el paciente y su mejora. Por ello, a menudo el motivo por el que el paciente viene a consulta es sólo la punta del iceberg, un punto desde el que partir, pero subyace toda una...

El virus SARS-CoV-2 y las repercusiones cognitivas

En los últimos meses escuchamos que el COVID-19 tiene repercursiones neurológicas que, si bien afectan generalmente a personas que han estado en la UCI o con cuadros agudos severos, también se han descrito en casos incluso asintomáticos. Si bien son cuadros neurológicos que se presentan con poca frecuencia y de forma aislada, en anteriores epidemias víricas como fueron las del SARS-CoV y la del MERS-CoV, sí que se describieron, dado que parece que pueden penetrar dentro del Sistema Nervioso Central (SNC). en algunos casos, incluso, los síntomas neurológicos son los únicos que se evidencian a lo largo del padecimiento del cuadro, como sucede en este caso de 30 años de edad. En otros casos, síndrome e infecciones que se dan con menor frecuencia, parecen venir asociados con una mayor asiduidad con el padecimiento del virus SARS-CoV-2, como sucede con este caso y el Síndrome de Guillain-Barré. Algunos artículos ya refieren series específicas de casos en el que se dan ambas infecciones de manera concomitante, como se puede ver en este artículo. Sin embargo, no sólo sucede con el Síndrome de Guillain-Barré, ya que parece que las neuroinfecciones en general son más prevalentes desde que “convivimos” con el virus del COVID-19, como analiza este artículo. Sea como fuere, poco sabemos en torno a cómo afecta cognitivamente este “nuevo” virus que tenemos entre nosotros. Está claro que el COVID-19 puede causar daño cerebral por infección directa (encefalitis), por derrames cerebrales y por falta de oxígeno, cosa que ya sucediera en las anteriores epidemias víricas. También está claro que cuando los pacientes experimentan una enfermedad grave que requiere una estancia en la UCI,...
La (mal llamada) era del TDAH

La (mal llamada) era del TDAH

Resulta curioso, y hasta incomprensible, cómo los profesionales de la salud (también los de la de la salud mental, por supuesto) nos vemos arrastrados por “modas”, “tendencias” y “presiones sociales”. Vivimos en una era donde rechazamos “etiquetar” a una persona (máxime si es niño) con el fin de no generarle un daño social irreparable, sin entender que los diagnósticos no fueron creados para la gente de a pie, sino para facilitar la comunicación entre profesionales. De igual manera, muchos términos psicológicos (“idiota”, “imbécil”, “retraso mental”, y quién si sabe si el siguiente será “hiperactivo”) han sido denostados, arrancando de cuajo y desposeyendo de una parte de cuerpo teórico a la ciencia de la salud mental. Pero mientras en algunos casos esa influencia social es para quitar y limitar la actividad científica, en otros casos se abunda en ella y se intenta (o se cree, al menos) de beneficiar en cierta manera estableciendo un término para algo que no lo es. Así ocurre, por ejemplo, con el TDAH, que se usa para etiquetar demasiado ligeramente a cualquier persona que se mueve, que se muestra inquieto o que no pone la atención donde desearíamos que la pusiera (sin muchas veces analizar funcionalmente si él mismo desea ponerla en ese objetivo). Así, podríamos hacer una larga lista de conductas (sanas y patológicas) potencialmente confundibles con una conducta típica de una persona con TDAH, aunque eso podría llevar no un libro, sino una enciclopedia completa. Ahora bien, si destripamos qué supone un diagnóstico de TDAH y, someramente, cómo se lleva a cabo hoy en día, veremos que es relativamente fácil establecer esa etiqueta...
Supervivencia humana y egoísmo en tiempos de pandemia

Supervivencia humana y egoísmo en tiempos de pandemia

La compra masiva de papel higiénico no deja de ser un mecanismo natural de acopio ante una situación de amenaza Hace algunas semanas, Ana G. Zaratiegui, alumna del Máster de Periodismo de El Correo, contactó con nuestro director, Iban Onandia, para hacer un artículo en torno a la pandemia que estamos viviendo y cómo la sociedad lo está viviendo, reacciones, etc. Hemos querido hacernos eco de su trabajo, donde también hace referencia a las necesidades de ciertos niños, debate tan vigente y necesario estos días. Esperamos que, cuanto menos, os haga reflexionar. “El hombre es un lobo para el hombre”. Esta expresión, popularizada por el filósofo Thomas Hobbes para referirse al egoísmo humano, podría resumir la situación actual. La incertidumbre y la histeria colectiva que hemos vivido estos días se sintetiza en cuatro palabras: miedo a nosotros mismos. Así lo explica Iban Onandia, neuropsicólogo clínico y doctor en Psicología clínica y de la salud: “Influye mucho que seamos nosotros mismos el peligro, los que contagiamos. Como seres sociales necesitamos el vínculo con los demás y vernos como amenaza supone un miedo mayor,”. Además, las personas empiezan a entender que son incapaces de modificar la situación mediante sus conductas. Es la llamada indefensión aprendida: “Independientemente de lo que vayas a hacer no sabes cuándo va a tocar un castigo o un refuerzo y esto genera incertidumbre”. El Covid- 19 ha desatado todo tipo de comportamientos irracionales. Los supermercados han recibido cantidades ingentes de clientes e incluso ha habido desabastecimiento de algunos productos. El papel higiénico, un bien que a priori no es de primera necesidad, ha sido el protagonista de...