La (mal llamada) era del TDAH

La (mal llamada) era del TDAH

Resulta curioso, y hasta incomprensible, cómo los profesionales de la salud (también los de la de la salud mental, por supuesto) nos vemos arrastrados por “modas”, “tendencias” y “presiones sociales”. Vivimos en una era donde rechazamos “etiquetar” a una persona (máxime si es niño) con el fin de no generarle un daño social irreparable, sin entender que los diagnósticos no fueron creados para la gente de a pie, sino para facilitar la comunicación entre profesionales. De igual manera, muchos términos psicológicos (“idiota”, “imbécil”, “retraso mental”, y quién si sabe si el siguiente será “hiperactivo”) han sido denostados, arrancando de cuajo y desposeyendo de una parte de cuerpo teórico a la ciencia de la salud mental. Pero mientras en algunos casos esa influencia social es para quitar y limitar la actividad científica, en otros casos se abunda en ella y se intenta (o se cree, al menos) de beneficiar en cierta manera estableciendo un término para algo que no lo es. Así ocurre, por ejemplo, con el TDAH, que se usa para etiquetar demasiado ligeramente a cualquier persona que se mueve, que se muestra inquieto o que no pone la atención donde desearíamos que la pusiera (sin muchas veces analizar funcionalmente si él mismo desea ponerla en ese objetivo). Así, podríamos hacer una larga lista de conductas (sanas y patológicas) potencialmente confundibles con una conducta típica de una persona con TDAH, aunque eso podría llevar no un libro, sino una enciclopedia completa. Ahora bien, si destripamos qué supone un diagnóstico de TDAH y, someramente, cómo se lleva a cabo hoy en día, veremos que es relativamente fácil establecer esa etiqueta...
Supervivencia humana y egoísmo en tiempos de pandemia

Supervivencia humana y egoísmo en tiempos de pandemia

La compra masiva de papel higiénico no deja de ser un mecanismo natural de acopio ante una situación de amenaza Hace algunas semanas, Ana G. Zaratiegui, alumna del Máster de Periodismo de El Correo, contactó con nuestro director, Iban Onandia, para hacer un artículo en torno a la pandemia que estamos viviendo y cómo la sociedad lo está viviendo, reacciones, etc. Hemos querido hacernos eco de su trabajo, donde también hace referencia a las necesidades de ciertos niños, debate tan vigente y necesario estos días. Esperamos que, cuanto menos, os haga reflexionar. “El hombre es un lobo para el hombre”. Esta expresión, popularizada por el filósofo Thomas Hobbes para referirse al egoísmo humano, podría resumir la situación actual. La incertidumbre y la histeria colectiva que hemos vivido estos días se sintetiza en cuatro palabras: miedo a nosotros mismos. Así lo explica Iban Onandia, neuropsicólogo clínico y doctor en Psicología clínica y de la salud: “Influye mucho que seamos nosotros mismos el peligro, los que contagiamos. Como seres sociales necesitamos el vínculo con los demás y vernos como amenaza supone un miedo mayor,”. Además, las personas empiezan a entender que son incapaces de modificar la situación mediante sus conductas. Es la llamada indefensión aprendida: “Independientemente de lo que vayas a hacer no sabes cuándo va a tocar un castigo o un refuerzo y esto genera incertidumbre”. El Covid- 19 ha desatado todo tipo de comportamientos irracionales. Los supermercados han recibido cantidades ingentes de clientes e incluso ha habido desabastecimiento de algunos productos. El papel higiénico, un bien que a priori no es de primera necesidad, ha sido el protagonista de...

Los Amigos Imaginarios

“Ama, te he buscado una novia” o “Lola (su muñeca de trapo de toda la vida) coge los libros en silencio mientras yo duermo la siesta”, son frases que se le han escuchado estos días a Laia. Además, son muchos los momentos donde aprovecha a hablar con sus muñecos y muñecas, especialmente haciendo de profe de ellos. Como padres, es normal que a veces nos preocupen este tipo de frases o situaciones, por creer que van más allá de la realidad y que el niño puede estar percibiendo cosas que en realidad no existen. Si bien es raro ver un trastorno psicótico en un niño, a veces parece tan vívido lo que está viviendo o imaginando el niño que nos hace dudar si está verdaderamente sólo dentro de su imaginación, o si por el contrario ha venido para instalarse en su vida… Pero la fantasía constituye una de las herramientas más potentes para la evolución de nuestros peques, y la edad ideal para tener amigos imaginarios (AI) es desde los 3 a los 11 años. Así, a los 7 años, el 65 % de éstos tienen o habrán tenido alguno, y en las películas de niños así lo han recogido, con naturalidad (p.e., Bing Bong, el amigo imaginario de Riley que sale en la película infantil “Del Revés”). Esto no es indicador de una mayor inteligencia ni ninguno de muchos mitos que circulan boca a boca desde tiempos inmemoriales; no tenerlos, tampoco es indicador de que nada vaya mal. Sin embargo, sí confiere algunas diferencias: cuando a los niños que tienen AI se les pide que finjan interactuar y...

La Telepsicología, un salvavidas sin barreras

Nos encontramos en un momento excepcional en el que el confinamiento como medida de protección para limitar el índice de contagio del Covid-19 marcado por el Gobierno, aún no tiene fecha de finalización. No es una situación fácil de gestionar en una sociedad en la que la normalidad se caracteriza por la rutina, la acción y en gran medida la seguridad. Sentimientos de incertidumbre, miedo y ansiedad aparecen fácilmente, y una gestión de los mismos se hace de vital importancia para poder tener una buena salud mental. En ocasiones, nosotros mismos no somos capaces de encauzar la cascada de emociones que nos genera esta situación sumada a la sobreinformación recibida a través de los medios de comunicación y redes sociales, y es en ese momento cuando debemos pedir ayuda para autocuidarnos. Pero, ¿cómo puedo recibir ayuda profesional si no puedo salir de casa? Gracias a las nuevas tecnologías los/as profesionales de la psicología pueden intervenir terapéuticamente de manera no presencial, a través de la Telepsicología.  El Consejo General de la Psicología en España define este concepto como la prestación de servicios psicológicos empleando tecnologías de la información y de la telecomunicación, además puede utilizarse tanto como complemento a los servicios habituales, como servicio independiente, es decir, se puede llevar a cabo una terapia psicológica exclusivamente a través de los medios que ofrecen las nuevas tecnologías. Cada vez son más las personas que deciden realizar las sesiones on line o telemáticamente, aun así es algo desconocido para la mayoría de las personas. Cada vez son más las personas que deciden realizar las sesiones on line o telemáticamente, aun así es...
¿Por qué tenemos tanto miedo al coronavirus? La explicación de la psicología

¿Por qué tenemos tanto miedo al coronavirus? La explicación de la psicología

En los tiempos que vivimos, hay un fenómeno que, teniendo un único vocablo semántico, paradójicamente tiene un doble significado no muy lejos el uno del otro: la “viralidad”. Mientras en el plano biológico supondría cómo de rápido se propaga un virus, así como todas sus características, en el plano psicológico y sociológico significaría igualmente cómo determinada información (que a veces provoca consecuencias igual de catastróficas que el virus biológico) se propaga y afecta a una población. El ejemplo más claro y reciente lo tenemos en el ya manido “coronavirus” (COVID-19 por su terminología científica). En una era en la que clara y notablemente la sobreinformación genera una desinformación notable, se hace mucho más importante saber cómo cribar y filtrar la información que nos llega que el hecho de tener determinada información. Así, en los colegios poco a poco las metodologías educativas van cambiando de aquellas más antiguas donde el oyente es un sujeto pasivo que recibe información, a unas más innovadoras donde se instruye al alumno en el manejo de la búsqueda de información. Y es que hoy en día quien sabe buscar (y transmitir) la información tiene una enorme ventaja respecto a personas que no manejan cómo filtran (y comunican). Un ejemplo claro lo podemos encontrar en las redes sociales. Sin embargo, estos dos fenómenos, los de viralidad y el cambio en la forma de aprender y recibir información suponen por si mismas un cambio de doble filo: pueden beneficiar en la misma medida que generan hándicaps notables. Y dentro de estas desventajas nos encontramos con el fenómeno psicológico del “contagio del miedo” que vemos estos días con...