El sueño en la infancia

El sueño es uno de los estados más importantes dado que es en este momento cuando reparamos el desgaste producido durante las actividades realizadas a lo largo del día. Los niños y niñas adquieren el patrón de sueño de manera natural y espontánea. Sin embargo, al igual que otros aspectos del desarrollo infantil, como el control de esfínteres o el lenguaje, éste también puede verse afectado. Dichas alteraciones, podrían causar malestar psicológico y físico en el niño o la niña. Existe una relación directa entre las actividades diurnas y las dificultades en el sueño. Cuando hablamos de trastorno del sueño, nos referimos a aquellos problemas relacionados con el sueño que afectan de manera directa a la vida del niño, a la relación con sus padres, relaciones sociales, escolares, etc. Algunos de los trastornos del sueño más comunes en los niños y niñas son los siguientes: Insomnio: dificultad para iniciar o mantener el sueño.Hipersomnia: excesiva somnolencia diurna no explicable por falta de sueño.Terror nocturno: despertares súbitos precedidos por un grito de pánico, intensa ansiedad y signos de actividad vegetativa como taquicardia y/o sudoración, que no se calma con la presencia de los padres y que puede ir acompañado de amnesia posterior al episodio.Sonambulismo: caminar nocturno sin recuerdo posterior.Pesadillas: sueño angustioso, despertar con recuerdos terroríficos, que se calma con la presencia de los padres.Enuresis: mojar la cama al menos 1 vez por semana en niños mayores de 5 años. Pautas para la prevención de problemas del sueño             Al igual que cualquier conducta, el sueño se puede modificar para poder dormir y descansar de manera adecuada. Padres seguros: Proporcionar al niño...

El uso de metáforas en terapia

Una metáfora terapéutica es una imagen o historia que facilita un cambio terapéutico. Las personas pueden requerir modificaciones en el planteamiento de su problema y/o en el camino que sigue para resolverlo. Con una metáfora, el terapeuta pone de relieve en qué consisten esos cambios sin decirlos literalmente, más bien haciéndolo a través de la sugerencia de una comparación  con una experiencia vivida por el paciente. Así, una metáfora terapéutica presenta una experiencia conocida o vivida, que se asocia con el problema que presenta y ofrece una solución al mismo. Una de las grandes ventajas de las metáforas es que permiten llegar a conclusiones propias sin que tenga que ser dirigido directamente por el terapeuta. Así, se logran cambios en el entendimiento del problema y se sugieren soluciones adecuadas sin imponer tareas ni reglas de comportamiento. La mejor metáfora terapéutica es la que se adapta al problema que en ese momento presenta la persona y que sea consistente con su grado de desarrollo. Se tiene que entender, para lo que tiene que referirse a su experiencia directa o al conocimiento común en la sociedad y en su edad. La persona se tiene que ver reflejada en ella e identificada con alguno o algunos de los personajes que aparecen en la narración. Debe de haber una correspondencia clara entre el problema y la experiencia que se narra. Debe tener una estructura de acción, de forma que los pasos que se deben dar para cambiar el comportamiento estén reflejados claramente en la metáfora. La metáfora ofrece una solución al problema, de esta forma la persona accede a un comportamiento que no...

Conociendo el Síndrome de Capgras

¿Qué es el Síndrome de Capgras? El Síndrome de Capgras, también llamado Síndrome del Impostor o Ilusión de las Sosias, está incluido dentro de los síndromes de falsa identificación, conformados por patologías neuropsiquiátricas caracterizadas por un conjunto de delusiones de falso reconocimiento de la identidad de otras personas. El Síndrome de Capgras se caracteriza por el delirio que presenta la persona que lo padece, en el que afirma que una persona cercana a él, generalmente un familiar, ha sido sustituida por un doble exacto o impostor. En algunos casos, aunque no es lo común, esta creencia se extiende a animales domésticos e incluso a objetos inanimados. La delusión es discriminativa. Normalmente involucra a familiares, aunque puede darse con personas no cercanas. Generalmente involucra a múltiples “impostores”, aunque también puede ser limitada a un único impostor. Además, suele ocurrir asociado a una paranoia, desrealización y despersonalización, pudiendo ser transitoria o persistente. El falso reconocimiento puede dar lugar a conductas violentas contra las personas implicadas como supuestos impostores, especialmente en casos de pacientes varones con enfermedad psiquiátrica de fondo, como por ejemplo esquizofrenia paranoide, con antecedentes de consumo de sustancias o presencia concominante de alucinaciones auditivas imperativas. Sintomatología El síntoma principal es un delirio paranoide basado en la delusión de falsa creencia sobre la identidad de una persona, normalmente cercana al paciente, creyendo que ha sido sustituida por un impostor. En ocasiones, el propio Síndrome de Capgras se considera un síntoma en sí mismo, dado que normalmente el delirio comienza en algún punto del transcurso de otro trastorno como la esquizofrenia o el trastorno afectivo. También puede aparecer como síntoma en...

Síndrome de Tourette

El Síndrome de Tourette o el Síndrome de Gilles de la Tourette, es un trastorno poco frecuente, caracterizado por la presencia de tics motores crónicos y tics fónicos. Es un trastorno neuropsiquiátrico, que tiene su inicio en la infancia. La edad media de aparición es a los 7 años. Sin embargo, los tics motores suelen ser los primeros en manifestarse, a la edad de 3-8 años. Los tics fónicos, en cambio, suelen mostrarse a los 11 años. Como se ha mencionado, entre su sintomatología se encuentran los tics motores crónicos y los tics vocales o ruidos incontrolables. Un tic, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V, por sus siglas en inglés), es “una vocalización o movimiento súbito, rápido, recurrente, no rítmico”. Los tics se pueden clasificar en simples, como puede ser parpadear, resoplar y/o aclarar la garganta, o complejos, saltar, agitar las piernas y/o decir palabras o frases fuera de lugar. Asimismo, las personas con Síndrome de Tourette, pueden experimentar los llamados tics sensoriales, que son definidos como experiencias subjetivas que la persona siente en su interior. Estas sensaciones son aliviadas una vez llevado a cabo el tic, debido a la reducción de la ansiedad. Cabe destacar, que este síndrome tiene una alta comorbilidad con otros trastornos como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y/o el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). Además, también puede cursar con trastornos de ansiedad, de personalidad, del estado de ánimo, del sueño o con Trastornos del Espectro Autista (TEA). Entre los tratamientos con mayor evidencia científica, se encuentran la psicoterapia y la farmacología. En cuanto a la primera, la...

El Cuidador Descuidado

Cuando se habla de cuidado, en la mayoría de los casos se nos viene a la cabeza la acción que se ejerce sobre una persona dependiente, vulnerable o frágil, que demanda cierta atención o asistencia, como por ejemplo, sucede en los casos de las personas que padecen enfermedades neurodegenerativas, como la Enfermedad de Alzheimer. El cuidador principal de estas personas, suele ser algún familiar cercano, quien se encarga de asistir a la persona. Sin embargo, ¿quién cuida a los que cuidan? Estos familiares cuidadores tienen un mayor riesgo de experimentar una sobrecarga. También el profesional cuidador puede padecer fatiga por el trabajo sostenido pero, en estos casos, siempre hay cierta separación emocional, al contrario de lo que sucede con los primeros, debido al vínculo existente. El familiar cuidador no elige la situación y su vida cambia radicalmente. Esta situación puede llegar a generar cansancio físico e inestabilidad emocional, provocando ciertas reacciones afectivas como tristeza, ira y/o culpabilidad debido a ciertos pensamientos como “no puedo más” o “esto me supera”. En consecuencia, la persona cuidadora podría llegar a desarrollar ciertos tipos de trastornos psicológicos como insomnio, ansiedad, estrés y/o depresión. Lo anterior, aparte de ser dañino para la propia salud física y psicológica del cuidador, también tiene resultados contraproducentes en la persona a la que se cuida. Varios estudios han evidenciado que cuando la persona a cargo del cuidado presenta un adecuado estado de salud (físico y mental), éste repercute positivamente en la persona dependiente, pudiendo incluso llegar a ralentizar el deterioro cognitivo. Es por esto que se hace indispensable dotar a la persona cuidadora de habilidades de afrontamiento y...