Las habilidades sociales ¿Qué son y cómo pueden entrenarse?

El ser humano es por naturaleza un ser social, de modo que para la mayoría de las personas las relaciones interpersonales suponen una fuente de satisfacción e incluso un pequeño oasis en el que refugiarse tras cumplir con las obligaciones y responsabilidades del día a día. Sin embargo, para otras, este tipo de relaciones pueden suponer todo lo contrario, una importante fuente de estrés y malestar que puede llegar a generar la sensación de estar perdido en un mar de dunas en el que no se sabe cuál es la dirección correcta a seguir. Por supuesto, esto es así cuando la persona es consciente de las dificultades que tiene para desenvolverse adecuadamente en situaciones sociales, cuando no se es consciente de estas dificultades el malestar provendrá directamente de las consecuencias que la persona recibirá de un modo u otro por parte del entorno (conflictos interpersonales recurrentes, finalización de relaciones amistosas o de pareja, despidos del lugar de trabajo, etc.). ¿Qué son las habilidades sociales y qué habilidades comprenden? Las habilidades sociales podrían definirse como el conjunto de destrezas que nos permite mantener relaciones satisfactorias con los demás, hacer respetar nuestros intereses, sentimientos y derechos, lograr nuestros objetivos personales y, en definitiva, promover nuestro bienestar emocional. Además, la persona socialmente hábil no solamente respetaría sus propios intereses, sentimientos y derechos, sino que también tendría en cuenta y respetaría los de los demás. Probablemente, a pesar de esta definición, el concepto de habilidades sociales siga pareciéndote bastante amplio e incluso algo abstracto, de modo que veamos más específicamente cuales son las principales habilidades o destrezas enmarcadas dentro de este concepto: Iniciar,...

Los conflictos interpersonales: factores implicados, estilos de afrontamiento y claves para una adecuada resolución

El conflicto puede definirse como la existencia de un desacuerdo entre dos o más personas (o grupos), las cuales tienen (o perciben que tienen) posiciones, valores, intereses o necesidades contrapuestos. Además, los conflictos son un componente inherente de las relaciones humanas, independientemente del contexto en el que éstas tengan lugar (familiar, laboral, académico, de pareja, amistades, etc.). Por tanto, la aparición de conflictos con otras personas a lo largo de nuestra vida es algo absolutamente inevitable. Si bien es evidente que la aparición de conflictos entre dos personas puede llegar a dañar la relación existente entre ambas, lo cierto es que también puede llegar a favorecerla. Esto implica, al contrario de lo que estamos acostumbrados a creer, que los conflictos no constituyen una situación negativa en sí misma. Todo conflicto puede desglosarse en tres factores principales, siendo éstos los siguientes: Las personas: este factor incluiría aspectos como quiénes están involucrados en el conflicto, el tipo de relación existente entre las partes implicadas [simétrica (entre amigos o en la pareja) o asimétrica (padre-hijo o jefe-empleado)] y de qué manera afecta el problema en cuestión a cada una de ellas. El problema: este segundo factor estaría determinado por los valores, intereses y necesidades que sostienen la posición mantenida por cada una de las personas implicadas en el conflicto, así como por aquellos recursos que puedan favorecer una resolución favorable del mismo (como, por ejemplo, que las personas implicadas tiendan a utilizar un estilo de afrontamiento constructivo del conflicto, la existencia de necesidades comunes o de necesidades no excluyentes entre sí, etc.).El proceso: este último factor se caracterizaría por el hecho que...

El amor en las relaciones de pareja

Empecemos tratando de responder a la pregunta “¿qué es el amor en el contexto de la pareja?”. Para ello, te voy a pedir que dediques unos instantes a pensar cuál sería tu propia definición de este concepto. Probablemente habrás podido ver que tratar de definir o describir con palabras el concepto abstracto del amor resulta algo complicado. Según la RAE se trata de un “sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”. A esta definición podríamos añadir que el amor es un sentimiento universal, dado que todas las personas tienen la capacidad de sentirlo, y que su vivencia no solamente implica los sentimientos hacia la persona objeto de ese amor, sino también los pensamientos sobre ésta y las conductas que tienen lugar entre las personas implicadas. Una de las teorías más populares sobre el amor es la Teoría Triangular del Amor, planteada por Robert Sternberg. Esta teoría propone que el amor se fundamenta en tres componentes principales, siendo éstos la intimidad, la pasión y el compromiso. A continuación, describimos en qué consiste cada uno de estos componentes: La intimidad constituye un componente que se adquiere de forma lenta y progresiva y en ocasiones puede resultar complicado de alcanzar. Esto es debido a que, para que pueda llegar a desarrollarse, la pareja tiene que involucrarse emocionalmente en la relación, debiendo compartir cada persona implicada en la misma sus experiencias pasadas, expectativas de futuro, motivaciones, emociones, etc, con el otro. Como resultado de este proceso de autorrevelación se genera un agradable...

¿Cuál es tu estilo de afrontamiento del estrés? ¿Se trata de un estilo que favorece o dificulta tu bienestar emocional?

A lo largo de nuestra vida todos y cada uno de nosotros hemos tenido, y seguiremos teniendo, que hacer frente a diferentes situaciones estresantes. Sin embargo, lo que para una persona puede ser estresante puede que no lo sea para otra, y viceversa. Entonces, ¿de qué depende que percibamos una situación como estresante o no? Pues depende de la valoración subjetiva y personal que hagamos de la situación en concreto. A modo general, podemos decir que percibimos como estresantes aquellas situaciones que valoramos como amenazantes o perjudiciales para nuestro bienestar físico o mental. Sin embargo, mientras que llegar a un consenso sobre aquellos eventos que amenazan nuestro bienestar físico no sería extremadamente complicado, llegar a un consenso sobre aquellas situaciones que amenazan nuestro bienestar mental sería bastante más difícil. Esto es debido a que solemos valorar como amenazantes o perjudiciales para nuestro bienestar aquellas situaciones que creemos que superan nuestros recursos personales, siendo los recursos mentales, emocionales y cognitivos muy variables en función de la persona. A pesar de ello, la literatura científica ha sido capaz identificar algunos de los grandes estresores en la vida de las personas y de jerarquizarlos según el impacto emocional que éstos pueden producir en un orden de valores de 0 a 100 (de Rivera, Revuelta y Morera, 1983): ¿Qué estilos de afrontamiento existen? Afrontar una situación estresante implica dedicar esfuerzos cognitivos o conductuales dirigidos a gestionar aquella situación externa o interna que ha cambiado y la cual se considera que excede los recursos de la persona (Lazarus & Folkman, 1984). A día de hoy se han identificado dos estilos de afrontamiento principales, siendo...

EL CUERPO HABLA LO QUE LA MENTE CALLA: ¿QUÉ ES LA SOMATIZACIÓN?

El término “somatización” hace referencia al hecho de manifestar el malestar psicológico o emocional en forma de síntomas físicos en ausencia de una enfermedad médica o alteración orgánica que los justifique (Kurlansic, 2016). Seguramente puedas identificar algún momento a lo largo de tu vida en el que tú mismo has somatizado. Por ejemplo, algún momento en el que hayas pasado por una situación emocionalmente complicada (un periodo largo de exámenes o con más carga de la habitual en el trabajo, una ruptura sentimental, la enfermedad grave de un familiar, el fallecimiento de un ser querido, etc.) y has sentido malestar físico como consecuencia de ello (fatiga, dolores de cabeza, dolores de estómago, naúseas…). Si bien cualquier persona en un momento determinado de su vida puede somatizar (sin ser esto algo patológico), otras pueden llegar a desarrollar un trastorno diagnosticable. Así, el trastorno de síntomas somáticos se caracteriza por el padecimiento de uno o varios síntomas físicos que pueden involucrar una sola o diversas áreas corporales y que generan un malestar o problema significativo en la vida de la persona. Además, las personas con este tipo de trastorno presentan pensamientos recurrentes y desproporcionados sobre la gravedad del síntoma, ansiedad acerca del mismo (o su estado general de salud) y/o invierten tiempo y energía en actividades relacionadas con el cuidado del síntoma (o su estado general de salud). A pesar de que el síntoma puede no estar presente de forma continuada, éste debe aparecer de manera persistente durante más de seis meses para que pueda diagnosticarse este trastorno (American Psychiatric Association, 2013). Actualmente se estima que alrededor de un 4-7% de...