El síndrome de Asperger: Respuesta a preguntas clave

¿Qué es el síndrome de Asperger y cuáles son sus características principales? El Síndrome de Asperger es considerado actualmente un trastorno del neurodesarrollo, esto significa que se trata de un síndrome que ocurre como consecuencia de alteraciones en el proceso de desarrollo estructural y funcional del cerebro y que, por tanto, acompañará a la persona a lo largo de toda su vida. Además, se encuentra enmarcado dentro de lo que se denominan trastornos del espectro autista, conllevando esto que la persona afectada presentará, en mayor o en menor medida, dificultades para relacionarse con otras personas, así como intereses restringidos o comportamientos rígidos y repetitivos. Específicamente, se estima que entre 3 y 5 personas de cada 1.000 padecen este síndrome, siendo su diagnóstico algo más habitual en chicos que en chicas con un ratio de 4 a 1.   Tal y como ya se ha avanzado, una de las principales características del Síndrome de Asperger consiste en la dificultad para interactuar con otras personas, pudiendo incluir esta característica una escasa o inadecuada utilización de la comunicación no verbal (contacto ocular, expresión facial, gestos y/o posturas), dificultad para establecer vínculos de amistad, falta de iniciativa para compartir intereses, juegos, objetos u objetivos con otras personas, y/o la ausencia de reciprocidad emocional (dificultades para iniciar o mantener una conversación de manera bidireccional, para compartir emociones o afecto, empatizar, etc.) Una segunda característica inherente al Síndrome de Asperger serían los patrones de comportamiento, intereses o actividades restrictivos, pudiendo aparecer intereses específicos y absorbentes (dinosaurios, planetas, historia, meteorología…), rutinas inflexibles no funcionales (ej. ordenar juguetes por colores o tamaños), movimientos o gestos repetitivos con...

Dificultades de memoria, ¿cómo compensarlas?

Las dificultades relacionadas con la memoria constituyen uno de los síntomas más habituales entre las personas que presentan algún tipo de afección neurológica (enfermedades neurodegenerativas, traumatismos craneoencefálicos, accidentes cerebrovasculares o ictus, etc.) así como dentro del proceso de envejecimiento no patológico o “normal”. Evidentemente, el deterioro de esta función cognitiva tiene una gran repercusión en el día a día de la persona, pudiendo interferir tanto en la realización de actividades instrumentales (tareas domésticas, preparación de comida, manejo del teléfono, utilización de medios de transporte o coche propio, toma de medicación…) como básicas de la vida diaria (higiene personal y aseo, alimentación, vestido…) dependiendo del grado de afectación. Por ello, es especialmente importante que la persona pueda recibir una intervención adecuada e individualizada que favorezca al máximo su nivel de autonomía en el día a día. Las alteraciones de la memoria pueden intervenirse desde diferentes enfoques o perspectivas, de modo que el proceso rehabilitador debe valorar la utilidad de cada uno de estos enfoques en cada caso particular. Uno de estos enfoques hace referencia a la implementación de estrategias compensatorias externas, es decir, a la utilización de ayudas externas que permitan a la persona ser lo más autónoma posible en su día a día a pesar de su dificultad para aprender o recordar información relevante. Si bien existen numerosas estrategias de este tipo, éstas no deben utilizarse de manera sistemática o indiscriminada con todas las personas que padecen dificultades de memoria, sino que deben analizarse las dificultades específicas de la persona para seleccionar aquellas que puedan serle de ayuda. Además, es importante reconocer que en función del grado de afectación...

Las habilidades sociales ¿Qué son y cómo pueden entrenarse?

El ser humano es por naturaleza un ser social, de modo que para la mayoría de las personas las relaciones interpersonales suponen una fuente de satisfacción e incluso un pequeño oasis en el que refugiarse tras cumplir con las obligaciones y responsabilidades del día a día. Sin embargo, para otras, este tipo de relaciones pueden suponer todo lo contrario, una importante fuente de estrés y malestar que puede llegar a generar la sensación de estar perdido en un mar de dunas en el que no se sabe cuál es la dirección correcta a seguir. Por supuesto, esto es así cuando la persona es consciente de las dificultades que tiene para desenvolverse adecuadamente en situaciones sociales, cuando no se es consciente de estas dificultades el malestar provendrá directamente de las consecuencias que la persona recibirá de un modo u otro por parte del entorno (conflictos interpersonales recurrentes, finalización de relaciones amistosas o de pareja, despidos del lugar de trabajo, etc.). ¿Qué son las habilidades sociales y qué habilidades comprenden? Las habilidades sociales podrían definirse como el conjunto de destrezas que nos permite mantener relaciones satisfactorias con los demás, hacer respetar nuestros intereses, sentimientos y derechos, lograr nuestros objetivos personales y, en definitiva, promover nuestro bienestar emocional. Además, la persona socialmente hábil no solamente respetaría sus propios intereses, sentimientos y derechos, sino que también tendría en cuenta y respetaría los de los demás. Probablemente, a pesar de esta definición, el concepto de habilidades sociales siga pareciéndote bastante amplio e incluso algo abstracto, de modo que veamos más específicamente cuales son las principales habilidades o destrezas enmarcadas dentro de este concepto: Iniciar,...

Los conflictos interpersonales: factores implicados, estilos de afrontamiento y claves para una adecuada resolución

El conflicto puede definirse como la existencia de un desacuerdo entre dos o más personas (o grupos), las cuales tienen (o perciben que tienen) posiciones, valores, intereses o necesidades contrapuestos. Además, los conflictos son un componente inherente de las relaciones humanas, independientemente del contexto en el que éstas tengan lugar (familiar, laboral, académico, de pareja, amistades, etc.). Por tanto, la aparición de conflictos con otras personas a lo largo de nuestra vida es algo absolutamente inevitable. Si bien es evidente que la aparición de conflictos entre dos personas puede llegar a dañar la relación existente entre ambas, lo cierto es que también puede llegar a favorecerla. Esto implica, al contrario de lo que estamos acostumbrados a creer, que los conflictos no constituyen una situación negativa en sí misma. Todo conflicto puede desglosarse en tres factores principales, siendo éstos los siguientes: Las personas: este factor incluiría aspectos como quiénes están involucrados en el conflicto, el tipo de relación existente entre las partes implicadas [simétrica (entre amigos o en la pareja) o asimétrica (padre-hijo o jefe-empleado)] y de qué manera afecta el problema en cuestión a cada una de ellas. El problema: este segundo factor estaría determinado por los valores, intereses y necesidades que sostienen la posición mantenida por cada una de las personas implicadas en el conflicto, así como por aquellos recursos que puedan favorecer una resolución favorable del mismo (como, por ejemplo, que las personas implicadas tiendan a utilizar un estilo de afrontamiento constructivo del conflicto, la existencia de necesidades comunes o de necesidades no excluyentes entre sí, etc.).El proceso: este último factor se caracterizaría por el hecho que...

El amor en las relaciones de pareja

Empecemos tratando de responder a la pregunta “¿qué es el amor en el contexto de la pareja?”. Para ello, te voy a pedir que dediques unos instantes a pensar cuál sería tu propia definición de este concepto. Probablemente habrás podido ver que tratar de definir o describir con palabras el concepto abstracto del amor resulta algo complicado. Según la RAE se trata de un “sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”. A esta definición podríamos añadir que el amor es un sentimiento universal, dado que todas las personas tienen la capacidad de sentirlo, y que su vivencia no solamente implica los sentimientos hacia la persona objeto de ese amor, sino también los pensamientos sobre ésta y las conductas que tienen lugar entre las personas implicadas. Una de las teorías más populares sobre el amor es la Teoría Triangular del Amor, planteada por Robert Sternberg. Esta teoría propone que el amor se fundamenta en tres componentes principales, siendo éstos la intimidad, la pasión y el compromiso. A continuación, describimos en qué consiste cada uno de estos componentes: La intimidad constituye un componente que se adquiere de forma lenta y progresiva y en ocasiones puede resultar complicado de alcanzar. Esto es debido a que, para que pueda llegar a desarrollarse, la pareja tiene que involucrarse emocionalmente en la relación, debiendo compartir cada persona implicada en la misma sus experiencias pasadas, expectativas de futuro, motivaciones, emociones, etc, con el otro. Como resultado de este proceso de autorrevelación se genera un agradable...