EL CUERPO HABLA LO QUE LA MENTE CALLA: ¿QUÉ ES LA SOMATIZACIÓN?

El término “somatización” hace referencia al hecho de manifestar el malestar psicológico o emocional en forma de síntomas físicos en ausencia de una enfermedad médica o alteración orgánica que los justifique (Kurlansic, 2016). Seguramente puedas identificar algún momento a lo largo de tu vida en el que tú mismo has somatizado. Por ejemplo, algún momento en el que hayas pasado por una situación emocionalmente complicada (un periodo largo de exámenes o con más carga de la habitual en el trabajo, una ruptura sentimental, la enfermedad grave de un familiar, el fallecimiento de un ser querido, etc.) y has sentido malestar físico como consecuencia de ello (fatiga, dolores de cabeza, dolores de estómago, naúseas…). Si bien cualquier persona en un momento determinado de su vida puede somatizar (sin ser esto algo patológico), otras pueden llegar a desarrollar un trastorno diagnosticable. Así, el trastorno de síntomas somáticos se caracteriza por el padecimiento de uno o varios síntomas físicos que pueden involucrar una sola o diversas áreas corporales y que generan un malestar o problema significativo en la vida de la persona. Además, las personas con este tipo de trastorno presentan pensamientos recurrentes y desproporcionados sobre la gravedad del síntoma, ansiedad acerca del mismo (o su estado general de salud) y/o invierten tiempo y energía en actividades relacionadas con el cuidado del síntoma (o su estado general de salud). A pesar de que el síntoma puede no estar presente de forma continuada, éste debe aparecer de manera persistente durante más de seis meses para que pueda diagnosticarse este trastorno (American Psychiatric Association, 2013). Actualmente se estima que alrededor de un 4-7% de...

¿Cómo comunicar una mala noticia a un ser querido?

Desafortunadamente, es más que probable que en algún momento de nuestra vida nos vayamos a ver en la situación de tener que comunicar una mala noticia a alguno de nuestros seres queridos. A pesar de que el contenido de esa noticia y su gravedad puede variar según cual sea la situación (una infidelidad, un despido, problemas económicos graves, un desahucio, un diagnóstico médico, un fallecimiento, etc.), el componente común a este tipo de noticias es que afectan y modifican de forma negativa la perspectiva y los planes de futuro de la persona a la que se la comunicamos. Es evidente, por tanto, que ser receptor de noticias de este tipo supone tener que hacer frente a un evento negativo. Sin embargo, no debemos olvidar que la persona encargada de comunicar la noticia también va a encontrarse ante una situación complicada, al saber que aquella información que debe proporcionar va a conllevar un impacto emocional significativo en su ser querido. La persona encargada de comunicar una mala noticia puede sufrir emociones intensas de ansiedad, frustración e impotencia, además de sentir una gran carga al recaer sobre ella la responsabilidad de comunicar la noticia. En este sentido, no debemos olvidar que la razón por la que le damos la noticia es que disponemos de información que la persona debe conocer para poder tomar algún tipo de decisión o para adaptarse a una nueva situación y, por tanto, lo estamos haciendo siempre buscando el bien de nuestro ser querido. Aun así, es importante ser consciente de que el modo en el que se comunica la noticia puede repercutir no solo en el...

Consumo de cannabis: factores de riesgo y consecuencias

El cannabis constituye la droga ilegal más consumida en el mundo, la tercera más consumida si tenemos en cuenta aquellas drogas que son legales como el alcohol y el tabaco (Organización Mundial de la Salud, 2018). Su uso está ampliamente extendido en España, situándonos entre los países de mayor consumo. Se estima que aproximadamente el 35% de la población de entre 15 y 67 años ha consumido cannabis en algún momento de su vida y el 11% de la población lo ha consumido en el último año (Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, 2017), siendo la prevalencia de consumo especialmente alta en personas de entre 15 y 24 años de edad (Karila et al., 2014). Prueba de todo ello es que hoy en día no sorprende en absoluto ver que nuestro vecino planta marihuana en el balcón, conocer a personas que admiten abiertamente consumir cannabis o pasar al lado de un grupo de jóvenes e identificar el olor tan característico de la marihuana. Existen diversos factores de riesgo que incrementan la probabilidad de consumo de cannabis sin fines médicos en la población. Entre los factores contextuales se encuentran la disponibilidad y facilidad de acceso a la droga, el consumo de tabaco y alcohol a edades tempranas, las normas sociales tolerantes con el consumo de alcohol y drogas, vivir en entornos socialmente desfavorecidos o frecuentar determinados entornos festivos. Entre los factores familiares que favorecen el consumo de cannabis en los adolescentes destacan los conflictos padre-hijo, los conflictos entre los padres y el consumo de cannabis por parte del padre, la madre o los hermanos. Además, los factores individuales incluyen...

La reserva cognitiva, ¿qué es y cómo mejorarla?

El concepto de “reserva” se utiliza desde hace años en el ámbito de la neuropsicología para explicar la frecuente discrepancia entre el daño cerebral presentado por una persona y los déficits cognitivos y funcionales mostrados por ésta (Barulli y Stern, 2013). Más específicamente, se podría decir que este concepto hace referencia a la capacidad que tiene el cerebro para compensar o minimizar las manifestaciones clínicas de un deterioro o daño cerebral, el cual puede ocurrir como consecuencia de diferentes procesos normales o patológicos como podrían ser el envejecimiento, las enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, etc.), el daño cerebral adquirido (ictus) o los trastornos psiquiátricos (trastorno bipolar, esquizofrenia, depresión, etc.) (Barulli y Stern, 2013; Stern, 2009). Por tanto, este concepto plantea que sería posible presentar alteraciones cerebrales y no mostrar síntomas neurológicos indicativos de ello. ¿Es esto posible? Revisemos un par de estudios que darán respuesta a esta pregunta y que nos permitirán definir dos conceptos más específicos, el concepto de reserva cerebral y el de reserva cognitiva. La reserva cerebral En 1988 el Dr. Katzman llevó a cabo un estudio en el que se realizó la autopsia neuropatológica de 137 personas mayores, las cuales habían realizado distintas evaluaciones cognitivas a lo largo de su vida. En este estudio se encontró que 10 de los participantes presentaban alteraciones neuropatológicas similares a las que presentan los pacientes con demencia, pero que éstos, contra todo pronóstico, habían presentado un desempeño cognitivo elevado a lo largo de su vida. Los autores trataron de buscar una explicación a este hallazgo y descubrieron que el tamaño del cerebro y el número de...

Trastorno de ansiedad social

En nuestro día a día es inevitable tener que interactuar y relacionarnos con otras personas, ya sea en contextos formales como la escuela, el instituto o el trabajo o en contextos menos formales como un parque, una cafetería o un supermercado. Mientras que para la mayoría de las personas esto no supone ningún tipo de problema, otras pueden sentirse incómodas en este tipo de situaciones. En algunos casos esta incomodidad puede ir más allá, llegando a percibirse las situaciones sociales como una amenaza y viéndose limitadas las actividades que la persona es capaz de realizar en su día a día, pudiendo tratarse, por tanto, de un trastorno de ansiedad diagnosticable. El trastorno de ansiedad social se caracteriza por sentir un miedo o ansiedad intensa y desproporcionada ante una o varias situaciones sociales en las que la persona se encuentra expuesta a la evaluación de otras personas (American Psychiatric Association, 2013). Este tipo de reacción emocional puede aparecer ante situaciones en las que se interactúa con otras personas (ej. mantener una conversación), se actúa delante de otras personas (ej. realizar una presentación oral) o se es observado durante la realización de algún tipo de actividad (ej. comer o realizar una actividad académica o laboral). Las emociones mencionadas surgirían por el miedo a ser humillado, rechazado y/o juzgado negativamente por los demás. En ocasiones este miedo o ansiedad son tan intensos que la persona afectada se ve obligada a evitar determinadas situaciones sociales, de modo que este tipo de trastorno no solo genera un malestar significativo en la persona, sino que también puede conllevar el deterioro de diferentes áreas de la...