Cuando la hora de comer se convierte en una pelea con los hijos/as

A veces, la alimentación de los hijos/as es un motivo de preocupación muy grande para los padres. Lo que desemboca en conflictos. Lo más habitual es que los hijos se levanten de la mesa constantemente, que no prueben bocado o que se quejen porque la comida no les gusta, prefiriendo solamente un tipo de alimentación determinado. La consecuencia más habitual suele ser que los padres acaben enfadándose o anticipando el “desastre” que va a ser la hora de la comida. Incluso se puede temer que la situación acabe en un trastorno de alimentación. En este artículo, se ofrecerán pautas generales para intervenir para que sirva de ayuda a las familias. Cuando los hijos son pequeños y se les trata de introducir nuevos alimentos, puede producirse un rechazo. Incluso puede ocurrir que debido a la ansiedad de los padres porque sus hijos ingieran algún alimento les lleve a sustituir estos por una comida que les guste. En este sentido, lo único que se logra es cambiar el propósito de “comer sano y variado” por simplemente “comer algo”. Además, si el niño o niña come lento y poco, se tiende a presionarles para que coman más rápido, habitualmente debido a que los horarios o los ritmos que los adultos manejan, son incompatibles. Si al anterior conflicto se le suma que el hijo/a se levanta constantemente, añadimos el problema respecto a los protocolos o etiqueta a la hora de comer, lo que convierte la comida en una persecución constante. A continuación, se mencionarán algunas pautas que podrían ser útiles cuando comen despacio, cuando comen poca variedad de alimentos y para cuando se...

MI HIJO/A NO DUERME SOLO/A

Una demanda que los padres traen frecuentemente a consulta es la dificultad de los hijos para dormir. A menudo, para poder dormir y descansar, los padres llevan a sus hijos a dormir con ellos. Además, algunos padres defienden la idea de la crianza natural, fomentando el colecho.  El problema viene cuando el colecho se convierte en dependencia, alejándose de la idea de crianza natural o cuando uno de los padres no está de acuerdo con ese sistema. Cuando esto se convierte en un problema que se alarga en el tiempo, es cuando llega la decisión de acudir a terapia. En este artículo no se pretende hacer una crítica hacia el colecho si no de ofrecer pautas para que los  niños se acostumbren a dormir solos. También hay otros factores que pueden influir en el sueño de los hijos como dificultades emocionales, problemas familiares, dificultades en la escuela, etc.  Conseguir que los hijos duerman en su cama toda la noche sin miedos puede ser una tarea muy costosa. El niño desarrolla un temor intenso a dormir solo y aprende que la única manera de hacerle frente es estar con sus padres y cuando no está con ellos siente mucha inseguridad. La repetición de este círculo provoca que el miedo se refuerce cronificando la situación. Habitualmente esto desemboca en que un miembro de la pareja acabe durmiendo en otra habitación o en el sofá. Además, también conlleva que los niños no deseen dormir fuera de su casa como en campamentos, en casa de amigos, etc, elementos que van cobrando importancia a medida que se hacen más mayor y de las que...

Las compras compulsivas: “¡Quiero más!”

Es indudable que estamos en una época en la que el consumo es un modo de vida. A los escaparates y anuncios tradicionales, se les ha sumado internet como ventana de publicidad de los productos.  Esto último es muy peligroso ya que da acceso a todo tipo de tiendas y productos antes difíciles de conseguir debido a la distancia física,  reduciendo mucho el tiempo que uno dedica a comprar con unos simples “clicks” del ratón o el dedo. Además existe otro factor relevante a la hora de comprar y es la presencia de publicidad en las redes sociales que manejan los jóvenes, especialmente los adolescentes, que siguen a sus “influencers” favoritos en busca de referentes y las marcas utilizan a estas figuras como escaparates de publicidad. Otro aspecto que es importante es la facilidad de crédito, es decir, hoy en día es relativamente fácil financiar un estilo de vida que uno no tiene y acumular una deuda que se puede pagar más adelante.  La compra compulsiva comparte características con el bajo control de los impulsos y las adicciones sin sustancia. Con este último se observan características como el deseo intenso o craving por comprar, placer momentáneo cuando se compra además de malestar tras la propia compra y sensación de pérdida de control. Las fases que le suelen seguir son las siguientes (W.Black, 2007): Anticipación: Momento en el que la mente se llena de deseo, ansiedad o preocupación por el acto de comprar en si mismo o por lograr un determinado objeto. Preparación: Se prepara para comprar, decidiendo que va a comprar, donde lo va a  hacer e incluso cómo va...

El crítico en mí

Dentro de nosotros tenemos un juez interno que mide y juzga todas nuestras actuaciones. Cuando realizamos algo con lo que no estamos del todo satisfechos, ese juez interno sale y nos indica en qué hemos fallado. Este juez, puede ser benevolente o un tirano. La autocrítica es importante para que podamos medir bien nuestra manera de comportarnos ante los demás y poder presentar un comportamiento que cumpla con los estándares sociales de actuación. Esta manera de juzgar nuestro funcionamiento es importante para que podamos percibir que somos eficaces a la hora de enfrentar los distintos eventos del día a día y esta sensación de eficacia es lo que refuerza nuestra autoestima. En cambio, a veces la autocrítica se orienta más a reforzar una baja autoestima, es decir, que la autocrítica no tiene resultados funcionales, sino que está más orientada al menosprecio de uno mismo. Esto ocurre cuando ese juez interno solo fija su atención en aquellas conductas inadecuadas y nunca es consciente de aquello que hace bien, menospreciando la importancia de las acciones con resultados positivos, dando una explicación que tiene más que ver con el azar que a su propia actuación. Además, se atribuye consecuencias que a veces escapan del control de la persona y que está más relacionado con factores que tienen que ver con otros o el azar. Otra manera de menospreciarse, es la percepción de que “lo que se hace bien es porque así debería de serlo” y lo que se hace mal se juzga con extrema dureza. Cada mínimo detalle negativo es una confirmación del propio fracaso y los positivos son objetivos demasiado fáciles...

Expectativas en la terapia

Es difícil tomar la decisión de acudir a terapia psicológica por primera vez. Las dudas iniciales pueden plantearse en torno a que se considera que no hay un suceso lo suficientemente justificado como para que explique cómo se siente o por no saber qué esperar de la visita al psicólogo. Muchas veces, acuden cuando los síntomas están agravados. Otra veces, acuden derivados a través de otros servicios médicos o empujados por personas del entorno. Las personas somos muy distintas y cada una tiene sus propias características y motivaciones internas y debido a estas, no se puede plantear una estructura clara en cuanto a la terapia psicológica.  En un principio, cuando la persona llega a terapia, lo hace con ciertas expectativas. Respecto  a la duración de la terapia, a veces, acuden esperando  que las cosas se solucionen en una única consulta o que como mucho se alargue unas pocas sesiones. En ocasiones, se sorprenden cuando se les explica que las sesiones pueden alargarse en el tiempo y otras veces, a medida que pasan las sesiones, descubren que el proceso es más largo de lo que pensaban en un inicio.   Otro aspecto relevante es el objetivo que buscan a la hora de acudir a terapia. El trabajo durante la psicoterapia implica, por un lado, el alivio de los síntomas y, por otro lado, el trabajo en profundidad de las emociones y las situaciones que está viviendo la persona.  Hay personas que son más reflexivas y buscan realizar un trabajo de introspección en varios aspectos que les preocupa cómo los conflictos interpersonales, la autoestima, miedos más profundos, etc. Otras personas solo tienen...