Dificultades de aprendizaje y neuropsicología

Las dificultades en el aprendizaje y su repercusión en el rendimiento académico siguen constituyendo un problema importante en el ámbito educativo.  Paradójicamente, en nuestra sociedad muchas veces vemos que existe la tendencia a reducir el problema, a empequeñecerlo, a no darle importancia… lo que nos lleva a no darnos cuenta de los obstáculos a los que se tiene que enfrentar en la vida el niño con dificultades de aprendizaje, siendo éstos tanto escolares como profesionales, sociales y emocionales, y lo que impide que se pueda realizar una detección precoz. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de dificultades de aprendizaje? Hay que tener muy presente que cada individuo tiene su propio ritmo para asimilar los aprendizajes. Sin embargo, cuando la incapacidad es persistente, inesperada y específica e impide adquirir de forma eficiente determinadas habilidades académicas (ya sea lectura, escritura, cálculo, etc.), y cuando ocurren a pesar de que el niño/a tiene una inteligencia que se sitúa dentro de la media o incluso por encima, sigue una escolarización adecuada y su entorno socio-cultural es favorable, entonces tenemos motivos para pensar que estamos hablando de una dificultad específica del aprendizaje. En la actualidad el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 las dificultades de aprendizaje pasan a denominarse trastornos específicos del aprendizaje y se incluyen dentro de los trastornos del neurodesarrollo. Se requiere la presencia de al menos uno de los siguientes síntomas de forma persistente (al menos 6 meses) a pesar de haber realizado intervenciones dirigidas a estas dificultades, y de interferencia en el rendimiento escolar. Lectura de palabras imprecisa o lenta y con esfuerzo (p. ej., lee palabras...

El cerebro adolescente

El manejo de hijos/as adolescentes no es fácil. Suele ser habitual que muchas familias sientan que les cuesta conectar con ellos/as. Recuerdo a una familia que vino solicitando ayuda para ellos y para su hija de 14 años, que me decía: “¡no hay quién le entienda! se aísla en su cuarto mientras se queja de que no le hacemos caso. Si le hacemos caso dice que le estamos controlando. Está continuamente pegada al móvil, llega a casa y le llama a su amiga por teléfono… ¡si ha estado hace apenas cinco minutos con ella!, le da vergüenza salir con nosotros pero no le importa ponerse ropa de colores fluorescentes… ¡No sabemos qué le pasa por la cabeza! “ Yo en ese momento no conocía a su hija y tampoco podía saber el qué, pero si podía aclararles primero algo que creo que les podía ayudar a acercarse un poco más a ella, lo que dicen los estudios acerca del cómo, ¿cómo piensan los adolescentes? ¿cómo es su cerebro? Al igual que el resto del cuerpo, las diferentes partes del cerebro crecen a ritmos diferentes (Blakemore 2008). El sistema límibico, incluida la amígdala cerebral, donde se originan el miedo y la excitación intensa, madura antes que la corteza prefrontal, estructura responsable de la planificación, la regulación de las emociones y el control de los impulsos. La mielinización y la maduración continúan en todo el cerebro, pero en secuencia, desde estructuras cerebrales internas hacia la corteza, y desde la parte posterior a la anterior, es decir, de atrás adelante. El resultado es que las áreas relacionadas con las emoción se desarrollan...

Lectura compartida con niños ¿cuándo empezar?

Hace poco una amiga, ávida lectora, que ha sido madre recientemente, me comentaba las ganas que tenía de que su peque creciera para poder comprarle libros y transmitirle su afición. Y “¿por qué esperar?” Le pregunté yo. “No sé…todavía ni habla, ¿cómo voy a leerle ya?, ¿para qué si no se va a enterar de nada?” A mí siempre me había parecido que transmitir el placer por la lectura era altamente recomendable y debía tener un impacto positivo en el posterior desarrollo del lenguaje, pero ¿desde qué edad sería conveniente hacerlo? ¿Existe evidencia que respalde esta recomendación? Los estudios señalan que la lectura compartida, esto es, la lectura en voz alta que un adulto realiza en compañía de un niño/a generalmente pre-lector, es una de las prácticas que más inciden en la alfabetización temprana y en el posterior rendimiento y hábito lector. Cuando leemos un cuento a un niño/a, le estamos invitando a imaginar, a recrear en su mente lo que describimos, por muy inverosímil que resulte, lo cual promueve un mejor desarrollo de los circuitos cerebrales que procesan información verbal y la formación de imágenes mentales.  Incluso en niños/as en edad pre-escolar, que escuchen cuentos se asocia positivamente con la activación de áreas del cerebro que apoyan las imágenes mentales y la comprensión narrativa. ¿Qué factores deberíamos tener en cuenta? Según los estudios algunos de los factores que aumentan los beneficios de esta práctica son: Frecuencia de la lectura compartida. Se recomienda realizar una práctica frecuente, repetitiva y rutinaria. Edad de inicio. Por el momento no hay muchos estudios que examinen específicamente la edad de inicio exacta en...