Autorregulación Emocional: El Semáforo de las Emociones

La regulación emocional es la habilidad que nos permite modular, controlar y manejar nuestras emociones. Esto supone tomar conciencia de la relación entre estas últimas, los pensamientos y el comportamiento con el fin de regularse adecuadamente en la vida cotidiana. Controlar la emoción no quiere decir bloquear lo que sentimos, sino poder experimentar esa emoción sin exagerarla, disminuyendo la intensidad, que, en ese momento, resulta negativa para nuestro bienestar. El evitar una emoción supondrá privarnos de ese valor informativo que nos ofrece.

Todas las técnicas de regulación tienen como objetivo: parar, identificar qué es lo que me hace pensar y sentir lo que siento, relajarme, para frenar el impulso, pensar, en posibles soluciones y alternativas, y actuar, poniendo en práctica la solución elegida, además de supervisar y ajustar para la próxima vez. Una estas técnicas especialmente para niños, consiste en crear un semáforo de emociones:

Les enseñaremos que nuestro comportamiento puede ser muy similar al comportamiento de un semáforo. ¿Qué ocurre cuando un semáforo está en rojo? indica que tenemos que parar para dejar pasar. Enseñamos al niño que esto le ayudará a regular sus comportamientos impulsivos. Cuando no podemos controlar una emoción (sentimos mucha rabia, queremos agredir a otros, nos ponen muy nerviosos…), debemos parar, como cuando un coche se encuentra con la luz roja del semáforo. Tras detenerse, es el momento de pensar y darse cuenta del problema que se está planteando y de lo que se está sintiendo. Pasaremos al color ámbar, donde debemos preguntarnos ¿qué es lo que puedo hacer?, ¿esto funcionará? Debemos pensar en toda la gama de soluciones que podemos tener para cuando el semáforo este en verde, tranquilos y hayamos elegido la mejor opción, lo llevemos a la práctica, y comprobemos si nos ha funcionado para la próxima vez.  

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