Trastorno Antisocial de La Personalidad

El Trastorno de Personalidad Antisocial es el equivalente clínico a lo que se conoce como psicopatía o sociopatía. Se estima que el 1% de la población padece el trastorno, aumentando entre un 13% y 25% en la población carcelaria. Además, el 80% de los delitos violentos son realizados por personas con rasgos psicopáticos. También tienen mayor posibilidad de reincidencia violenta que las personas sin este trastorno. Las personas que tienen rasgos psicopáticos tienden a manipular, al egocentrismo, muestran frialdad, a veces tratan de seducir, no son sinceras y muchas veces no tienen remordimientos por sus actos. Es importante diagnosticar este trastorno desde el punto de vista forense, debido a que puede servir al juez para observar si hay alta peligrosidad y la posibilidad de reincidencia delincuencial. Hay muchos estudios sobre el origen de este trastorno y su predisposición. Se ha observado que la negligencia y el abuso en la infancia, junto a la indisciplina, la hostilidad paterna, una supervisión parental inadecuada y antecedentes penales en familiares cercanos, se relaciona con la aparición de este trastorno. Además de estos factores, en ciertas ocasiones un nivel de escolaridad bajo se relaciona con estilos de vida antisociales, con la impulsividad y con la inestabilidad emocional. Muchas veces las personas con este trastorno son caracterizadas como encantadoras a primera vista, pero en muchas ocasiones son egocéntricas, es decir, se relacionan de una manera superficial, utilizan la seducción y la manipulación para poder ser percibido de manera encantadora, o que por lo contrario, que la teman. En muchas ocasiones, hay facilidad para mentir, y pueden llegar a considerar a los demás como objetos, es...

El sueño en la infancia

El sueño es uno de los estados más importantes dado que es en este momento cuando reparamos el desgaste producido durante las actividades realizadas a lo largo del día. Los niños y niñas adquieren el patrón de sueño de manera natural y espontánea. Sin embargo, al igual que otros aspectos del desarrollo infantil, como el control de esfínteres o el lenguaje, éste también puede verse afectado. Dichas alteraciones, podrían causar malestar psicológico y físico en el niño o la niña. Existe una relación directa entre las actividades diurnas y las dificultades en el sueño. Cuando hablamos de trastorno del sueño, nos referimos a aquellos problemas relacionados con el sueño que afectan de manera directa a la vida del niño, a la relación con sus padres, relaciones sociales, escolares, etc. Algunos de los trastornos del sueño más comunes en los niños y niñas son los siguientes: Insomnio: dificultad para iniciar o mantener el sueño.Hipersomnia: excesiva somnolencia diurna no explicable por falta de sueño.Terror nocturno: despertares súbitos precedidos por un grito de pánico, intensa ansiedad y signos de actividad vegetativa como taquicardia y/o sudoración, que no se calma con la presencia de los padres y que puede ir acompañado de amnesia posterior al episodio.Sonambulismo: caminar nocturno sin recuerdo posterior.Pesadillas: sueño angustioso, despertar con recuerdos terroríficos, que se calma con la presencia de los padres.Enuresis: mojar la cama al menos 1 vez por semana en niños mayores de 5 años. Pautas para la prevención de problemas del sueño             Al igual que cualquier conducta, el sueño se puede modificar para poder dormir y descansar de manera adecuada. Padres seguros: Proporcionar al niño...

TICS

¿Qué son los tics y qué tipos hay? Los tics son movimientos o sonidos que aparecen de forma repentina, repetitiva e involuntaria. Si bien es cierto que en la mayoría de los casos estos se dan únicamente durante el día, en algunos casos éstos pueden persistir también durante el sueño. Principalmente pueden darse dos tipos de tics, los que consisten en la realización de movimientos, tics motores, y los que consisten en la realización de sonidos, tics fónicos. Sin embargo, en algunos casos esta distinción puede resultar no solo compleja, sino también algo arbitraria. Esto es debido al hecho de que algunos sonidos se producen en realidad como consecuencia de la realización de movimientos involuntarios de determinados músculos situados en la zona bucal o las vías respiratorias. En otros casos dichos sonidos son claramente fónicos pudiendo implicar la pronunciación de sílabas, palabras o incluso frases específicas. Además, estos tics pueden ser simples o complejos en función de la cantidad de grupos musculares implicados en su realización. A continuación se describen y se ofrecen algunos ejemplos de cada tipo de tic: Tics motores simples: afectan solamente a un músculo o grupo de músculos (ej. parpadear, hacer algún tipo de  mueca con la boca, estirar el cuello, cerrar el puño, encogerse de hombros…)Tics motores complejos: afectan a varios grupos musculares y tienden a asemejarse a gestos o conductas comunes (ej. agacharse, saltar, tocar o acariciar a alguien, tirar de algo, realizar gestos obscenos, imitar gestos realizados por terceros…)Tics fónicos simples: implican la realización de sonidos carentes de significado (ej. carraspear, gritar, soplar, toser, chasquear la lengua…)Tics fónicos complejos: implican la pronunciación...

¿Qué conocemos por «Curva de Ansiedad»?

Cuando algo irracional nos provoca ansiedad, esta sensación es tan fuerte y desagradable, que la persona lo que hace inmediatamente es tratar de neutralizar ese malestar evitando la situación o el pensamiento que le está generando la misma. Estas “soluciones”, crean un alivio a corto plazo, pero al poco tiempo la ansiedad siempre vuelve a aparecer, con lo que esa solución no suele ser efectiva. Existe un pico de ansiedad, donde la misma se experimenta como su “máximo apogeo”. Si ese pico se aguanta, sin llevar a cabo ninguna conducta de evitación (salir rápido del lugar que crea malestar, evitar una conversación desagradable, no salir de casa, beber…), sin escapar de la ansiedad, ésta inevitablemente comenzará a descender. La ansiedad no sube hasta un punto insospechado, siempre tiene un máximo, y una vez llegado a él, si no hacemos nada por disminuirla, bajará sola: Imagen de @psico.didacta Este proceso se llama habituación. El cerebro se acostumbra a tener ese miedo, pensamiento intrusivo, recuerdo… y se da cuenta de que sin hacer nada, deja de crear ansiedad, sin necesidad de hacer ningún ritual para evitarlo. Así, le estamos diciendo a nuestro cerebro: ¡no te asustes! Esto no es peligroso, porque sin hacer nada, la ansiedad desaparece, de forma...

La resiliencia

La resiliencia es definida como la capacidad de recuperarse de situaciones traumáticas extremas.  Este concepto refleja la confluencia dinámica de factores que promueven la adaptación positiva a pesar de la exposición a experiencias adversas, por lo que es se considera que la resiliencia es un componente de la adecuada adaptación psicosocial y se asocia con la salud mental. Así, una posible pregunta que podemos hacernos es por qué hay personas que aparentemente viven en situaciones similares, adversas, de exclusión, pobreza, o trágicas por algún acontecimiento, sin dejar de lado que todas las situaciones y personas son diferentes entre en sí, y, unas consiguen recuperar o alcanzar una vida normalizada, y otras, sin embargo, repiten y mantiene esa situación de adversidad, pobreza, exclusión, o no pueden recuperarse de un determinado acontecimiento trágico.  Y esto se debe a que existen factores contextuales que influyen en esta normalización, ademas de características personales que hacen posible que unas personas consigan alcanzar una vida normal, frente a las que no lo consiguen. Es decir, en este proceso de normalización influyen por un lado factores ambientales, del contexto y entorno donde la persona vive, y por otro, variables personales. Ninguna de estas variables, personales o contextuales, por sí sola, es causa suficiente o necesaria para poder hablar de Resiliencia. No se puede hablar, por tanto, en términos de causalidad.  Que factores influyen para desarrollar la resiliencia: Factores ambientales:Intrafamiliares: Figuras de apego cálidas y afectuosasDisponer en la comunidad de sistemas de apoyo Buenas relaciones cercanas Educación eficaz donde los tutores hacían de modelo y apoyo para un buen desarrollo de la resiliencia.  Factores personalesIntrospección: capacidad de observación de nuestras...

EFECTO “LUZ DE GAS” O “GASLIGHTING” EN LAS RELACIONES

La luz de gas es una forma de abuso emocional que tiene como finalidad la manipulación de la percepción de la realidad de la otra persona y hacerle dudar de su cordura. Este efecto proviene de la obra de teatro Gas Light de Patrick Hamilton estrenada en 1938 que posteriormente fue llevada a la gran pantalla en 1944 por George Cukor. Al principio, puede representar un problema sin importancia, en muchas ocasiones ni siquiera se tiene en cuenta. Pero el efecto va progresando hasta que se convierte en un problema grave en la vida de la víctima, sumiéndole en una posible depresión, desesperanza y tristeza. La confianza hacia sí mismo se anula y se generan continuamente diferentes tipos de pensamientos negativos y emociones agobiantes. La persona pierde la perspectiva de lo que fue previamente a sufrir este abuso. El efecto luz de gas suele desarrollarse por fases. PRIMERA FASE: LA DESCONFIANZA. En este primer momento, la persona maltratadora dice algo ofensivo, como, por ejemplo: “tu compañero de trabajo es muy simpático, seguro que quiere que te vayas con él”. Al ser un comentario absurdo, se le resta importancia e incluso se puede creer que estaba bromeando. No se invierte mucha energía en clarificar la situación. En esta primera fase, la aprobación de la persona maltratadora no es algo que se necesite desesperadamente. A pesar de ello, se empieza a dudar de la realidad: ¿será verdad lo que dice? ¿seré yo que coqueteo? SEGUNDA FASE: LA DEFENSA. Después de la primera fase marcada por la desconfianza, se pasa a tener una gran necesidad por defenderse. Se buscan pruebas para demostrarle al maltratador que...

Consecuencias psicológicas del consumo continuado de Marihuana

La marihuana es una sustancia psicoactiva proveniente de la planta Cannabis Sativa, cuyo uso es cada vez más común sobre todo entre la población adolescente.  El principal responsable de los efectos embriagadores que buscan aquellos que la consumen es el THC (delta-9-tetrahydrocannabinol). Esta sustancia química se encuentra en una resina preparada a base de las hojas y tallos de la planta femenina del cannabis y suele consumirse de diversas formas y con fines desde recreativos hasta terapéuticos, ya que posee efectos analgésicos, anticonvulsivos, sedantes o antidepresivos. Cuando la marihuana se inhala, el THC y otros químicos pasan de los pulmones al torrente sanguíneo, donde son transportados hasta el cerebro de una manera casi inmediata. En cambio, cuando se consume en alimentos o bebidas el efecto suele demorarse más (usualmente 30 minutos o una hora), ya que primero ha de pasar por el sistema digestivo.  Los efectos que produce varían desde relajación y euforia placentera, sensibilidad en la percepción sensorial, risa o aumento del apetito, hasta ansiedad, miedo o pánico. La duración de estas sensaciones se sitúa entre 1 y 3 horas, aunque las cantidades detectables de THC pueden permanecer en el cuerpo días o semanas incluso desde el último consumo. En cuanto a su mecanismo de acción, el THC actúa de una manera similar a los químicos cannabinoides endógenos que el cuerpo segrega de manera natural.  Estos cannabinoides actúan como neurotransmisores enviando mensajes químicos entre neuronas a lo largo del sistema nervioso, ejerciendo influencia sobre la memoria, placer, pensamiento, concentración, coordinación o percepción entre otros. La red de comunicación neural que usan estos neurotransmisores cannabinoides (conocida como sistema endocannabinoide) juega un papel muy...

El TDAH en la tormenta perfecta

En los últimos años estamos viviendo cambios importantes a nivel social, comandados principalmente por los avances que se están produciendo en torno a las tecnologías y en la forma de conectarnos. Sin embargo, más allá de juzgar si los cambios que estamos sufriendo son positivos y negativos (en todos los cambios hay implícitas pérdidas y ganancias), éstos tienen consecuencias como seres sociales y, también, como seres individuales. Sea como fuere, nuestra salud mental requiere de unos procesos para el cambio, de unos tiempos determinados que no se pueden forzar. Así, la salud mental históricamente nunca ha sido uno de los aspectos que más hemos cuidado como seres humanos, de manera que aún hoy en día mucha gente piensa que tener un trastorno supone simplemente una manifestación que tiene como objetivo conseguir algún tipo de ventaja o de atención. Mientras tanto, la presión sobre aquellos que sufren problemas de salud mental se acrecenta, más aún por la influencia de este tipo de pensamientos sociales, y muestra de ello es el crecimiento exponencial que están sufriendo índices como los de suicidios, tanto en intentos como en consumaciones, afectando cada vez a un estrato de población de menor edad. El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) como constructo ha supuesto un laboratorio de ensayos sociales y la diana perfecta de las críticas habida la situación actual. Pese a ser descritos sus signos y síntomas ya a mediados del siglo XVIII, aún hoy existe cierta controversia en torno a su existencia, pese a todo el conocimiento irrefutable generado en torno al mismo en más de 200 años (para una revisión de...

El uso de metáforas en terapia

Una metáfora terapéutica es una imagen o historia que facilita un cambio terapéutico. Las personas pueden requerir modificaciones en el planteamiento de su problema y/o en el camino que sigue para resolverlo. Con una metáfora, el terapeuta pone de relieve en qué consisten esos cambios sin decirlos literalmente, más bien haciéndolo a través de la sugerencia de una comparación  con una experiencia vivida por el paciente. Así, una metáfora terapéutica presenta una experiencia conocida o vivida, que se asocia con el problema que presenta y ofrece una solución al mismo. Una de las grandes ventajas de las metáforas es que permiten llegar a conclusiones propias sin que tenga que ser dirigido directamente por el terapeuta. Así, se logran cambios en el entendimiento del problema y se sugieren soluciones adecuadas sin imponer tareas ni reglas de comportamiento. La mejor metáfora terapéutica es la que se adapta al problema que en ese momento presenta la persona y que sea consistente con su grado de desarrollo. Se tiene que entender, para lo que tiene que referirse a su experiencia directa o al conocimiento común en la sociedad y en su edad. La persona se tiene que ver reflejada en ella e identificada con alguno o algunos de los personajes que aparecen en la narración. Debe de haber una correspondencia clara entre el problema y la experiencia que se narra. Debe tener una estructura de acción, de forma que los pasos que se deben dar para cambiar el comportamiento estén reflejados claramente en la metáfora. La metáfora ofrece una solución al problema, de esta forma la persona accede a un comportamiento que no...

LAS CINCO HERIDAS DE LA INFANCIA

Las experiencias tempranas que vivimos en nuestros primeros años de vida son vitales a la hora de construir nuestra identidad. Existen cinco heridas emocionales que las personas podemos sufrir en la infancia, las cuales dejan su propio rasgo característico en la adultez. Conocerlas es importante para poder sanarlas, aunque a veces resulte difícil saber dónde mirar para detectarlas. – Miedo al abandono: generaría dificultades para manejarnos por nosotros mismos y hacer algo solos (ej. pedir muchos consejos a los demás). El miedo más característico es el de la soledad, la cual nos hace ser dependientes de otras personas y necesitar su apoyo constante.– Miedo al rechazo: miedo a que nos cualifiquen como personas que no valemos nada. Miedo a que se vea que tenemos baja autoestima. Estas personas, se sienten aisladas y están convencidas de que, si no existiéramos, tampoco nos supondría una gran diferencia. Si en la infancia no nos aceptaron y validaron lo suficiente, crecemos con la idea de que nadie va a hacerlo, nunca nadie nos va a apoyar por tal y como somos. – Herida de la injusticia: Miedo a parecer imperfecto ante los ojos de los demás. Se muestran dinámicas y vivas, aunque estén agotados. Raramente admiten que tienen un problema o que algo les molesta. Suelen ser autosuficientes y con tendencia a parecer perfecto. Esto es muy pesado para la autoestima. La constante autoexigencia, impide mostrar cómo estas. Todo tiene que ser justo, justificado y justificable.– Herida de la humillación: cuando una persona en la infancia ha sido humillada por uno de sus progenitores por haber experimentado placer con alguno de sus sentidos....