Cuando la ideación suicida toca de cerca

Los datos recogidas por la OMS (2019), revela que 800 000 personas se suicidan cada año y es la tercera causa de muerte para los jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años en el mundo (Organización Mundial de la Salud, 2019). El  suicidio, se define como un acto que intencionadamente busca la muerte de la propia persona (American Psychiatric Association, 2003). Aquí entran tres conceptos importantes. Por un lado, está el  intento de suicidio, una acción que se realiza de forma consciente y es un intento activo de buscar la muerte. Por otro lado, el suicidio consumado que se da cuando la persona se quita la vida. Por último, está el parasucidio, concepto establecido por Kreitman (1977), que es la conducta lesiva pero no mortal que no busca directamente quitarse la vida, si no lograr hacerse daño a uno mismo.   Los factores asociados al suicidio desde la perspectiva psicológica, están los intentos previos de suicidio, pérdidas familiares, frustraciones vitales, factores de personalidad (por ejemplo la impusividad), ansiedad, depresión, baja autoestima, consumo de alcohol y drogas, alteraciones del sueño, abandono personal y factores familiares como la violencia intrafamiliar, el suicidio en un familiar  o el abandono entre otros (Mann, 1998). La desesperanza es un concepto muy estudiado en relación al suicidio. La desesperanza hace referencia a un estado donde la persona siente un vacío vital. Beck y Weissman (1974) expresaron que la desesperanza puede generar expectativas negativas de antemano, conllevando en la falta de motivación para seguir adelante. Hay que aclarar, que aunque la presencia de un trastorno grave puede ser un predictor, solo un...

Consumo de cannabis: factores de riesgo y consecuencias

El cannabis constituye la droga ilegal más consumida en el mundo, la tercera más consumida si tenemos en cuenta aquellas drogas que son legales como el alcohol y el tabaco (Organización Mundial de la Salud, 2018). Su uso está ampliamente extendido en España, situándonos entre los países de mayor consumo. Se estima que aproximadamente el 35% de la población de entre 15 y 67 años ha consumido cannabis en algún momento de su vida y el 11% de la población lo ha consumido en el último año (Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, 2017), siendo la prevalencia de consumo especialmente alta en personas de entre 15 y 24 años de edad (Karila et al., 2014). Prueba de todo ello es que hoy en día no sorprende en absoluto ver que nuestro vecino planta marihuana en el balcón, conocer a personas que admiten abiertamente consumir cannabis o pasar al lado de un grupo de jóvenes e identificar el olor tan característico de la marihuana. Existen diversos factores de riesgo que incrementan la probabilidad de consumo de cannabis sin fines médicos en la población. Entre los factores contextuales se encuentran la disponibilidad y facilidad de acceso a la droga, el consumo de tabaco y alcohol a edades tempranas, las normas sociales tolerantes con el consumo de alcohol y drogas, vivir en entornos socialmente desfavorecidos o frecuentar determinados entornos festivos. Entre los factores familiares que favorecen el consumo de cannabis en los adolescentes destacan los conflictos padre-hijo, los conflictos entre los padres y el consumo de cannabis por parte del padre, la madre o los hermanos. Además, los factores individuales incluyen...

Se han acabado las navidades para los niños, ¿y ahora qué?

#Navidad #rutinas #propósitos #niños #vueltaAlCole La navidad supone un periodo de cambios en nuestras rutinas, y como somos seres de costumbres, volver otra vez a ellas a veces se hace difícil. Más difícil es aún si tenemos en cuenta lo poco que nos cuesta “desatarnos” de las mismas rutinas ya instauradas y entrar en la espiral de comer en exceso (y mal, nutricionalmente hablando, claro…), trastocar todos los horarios de sueño y generalmente estar “poco productivos” sin excesivos remordimientos porque estamos en periodo de asueto. Sin embargo, tan típico de la navidad como desajustar toda nuestra habitual vida más o menos saludable es el hecho de hacernos propósitos de año nuevo (siempre, claro está, a partir del día 7…), a menudo en forma y cantidad que ni con la mayor de la fuerza de voluntad posible podrían cumplirse eficientemente. Cuando hablamos de niños, aún se torna más complicado, máxime teniendo en cuenta que el día anterior de volver a la normalidad, los Reyes han dejado un reguero de juguetes (de los que a menudo no se quieren despegar, como es lógico) y han disfrutado mucho al lado de los suyos (a los que posiblemente no vuelvan a ver otra vez reunidos hasta dentro de un año). Por eso, a continuación te vamos a dar algunas pautas (y, de paso, vamos a llevar a cabo un ejercicio de realidad) de cómo llevar mejor la vuelta al cole (y, de paso, a tu trabajo). Readaptarnos antes de la vuelta al cole Siempre se suele recomendar rehabituar las rutinas con al menos unos días de antelación a la llegada de la vuelta...

Navidad, Niñ@s, Regalos ¿Cómo podemos gestionarlo?

Nos encontramos en una época del año en el que no solo el espíritu de la navidad invade las calles… también hace acto de presencia el ambiente más consumista. En la televisión comenzamos a ver sin parar anuncios de juguetes de todo tipo y que por supuesto no pasan desapercibidos a los niños. Además, ya desde las vacaciones de verano empezamos a escuchar frases como: “el olentzero o lo reyes te ven todo el año… como no te portes bien… no te traen nada”. La navidad es una época del año de disfrute e ilusión para los niñ@s y es importante tener en cuenta algunas claves, para no caer en el exceso y para saber elegir los juguetes más recomendados según la edad de los niñ@s. Un exceso de regalos sobreestimula a los niñ@s, haciéndoles creer que pueden conseguir todo lo que pidan generando una baja tolerancia a la frustración y una constante insatisfacción. En los últimos tiempos los expertos hablan de la regla de los 4 regalos, os explicamos de que se trata. Esta regla se fundamente en la idea de que los niñ@s reciben durante esta época de navidad un número elevado de regalos, que en ocasiones el niño desenvuelve sin darles valor ninguno, quedando olvidados en esa abundancia de regalos. Además, también resaltan que los regalos no siempre tienen porque ser juguetes. Proponen que de los 4 regalos uno de ellos sea algo para usar (pijama, ropa, zapatos…) que no siempre tiene que ser un regalo decepcionante… sino que algo necesario podemos convertirlo en algo más atractivo si aparece en él un personaje que le guste,...

Manejo del estrés en Navidad

La navidad es una época del año culturalmente asociado a la celebración, la alegría, la familia, a la comida y a juntarse con las personas que hace tiempo no se ven. El problema surge cuando debido a las circunstancias vitales de la persona, por las pérdidas, las circunstancias familiares, las decepciones, los conflictos, la distancia,  etc,  esta puede llegar a ser una época de gran estrés y tensión. La navidad se asocia tradicionalmente a la familia. Los reencuentros familiares pueden ser algo que se espera con alegría pero también puede llegar a suponer el resurgir conflictos relacionados con herencias, pérdidas de seres queridos, enfrentamientos, etc. También la ausencia de vínculos familiares cercanos en las fechas señaladas puede ser una fuente de dolor emocional que puede conllevar en la aparición o acentuación de la sensación de soledad (vivir lejos de casa, trabajar en estas fechas, mala relación con los familiares, pocos familiares vivos, etc.). Otros motivos para el aumento del estrés pueden ser las obligaciones relacionadas con las comidas y los regalos. En estas circunstancias, se unen la necesidad de organizarse a la hora de comprar comida y cocinar. A esto se le suma la responsabilidad de comprar regalos o encargarse de las decoraciones navideñas. Además, hay que tener en cuenta de que para las  familias con hijos pequeños es un periodo vacacional, por lo que, a pesar la alegría que supone para ellos no tener que ir a las escuela, hay que hacerse cargo de los hijos. El aspecto económico, tiene un peso importante en esta época del año ya que los regalos y la comida especial son una...

Diseño Universal de Aprendizaje (DUA) (1/2) (Aitziber Ibáñez de Gauna)

Es muy frecuente escuchar a los docentes que debido a los altos ratios, no pueden garantizar la atención a las necesidades individuales de cada alumna y alumno. Es cierto que con clases con menos alumnado sería mucho más fácil hacerlo, pero no es menos cierto que a día de hoy tenemos diferentes herramientas que pueden ayudarnos en el difícil pero gratificante camino de ofrecer a cada persona lo que verdaderamente necesita para tener éxito en su vida escolar. También es habitual escuchar a padres y madres el desgaste físico y emocional que supone para las familias y especialmente para los niños y niñas con necesidades de aprendizaje que no se ajustan a las metodologías que “se han usado toda la vida”. Y es que en las aulas la diversidad está a la orden del día: cultural, social, de estilos y necesidades cognitivas, etc. Y sin embargo se sigue programando para los estudiantes promedios sin tener en cuenta esa variabilidad. La intención de este artículo es dar a conocer un marco teórico con evidencia científica que nos puede ayudar a diseñar intervenciones educativas que precisamente tengan en cuenta la diversidad y eviten la sensación de fracaso que muchos niños y niñas viven en una etapa crucial del desarrollo de la personalidad. http://libralbedrio.blogspot.com/2015/07/paradigma-del-sistema-educativo.html A día de hoy, nadie pone en duda el derecho de todas las personas a acceder a cualquier espacio físico o a que un zurdo tenga unas tijeras adecuadas a su condición. Gracias al diseño universal, se pretende garantizar que así sea. Sin embargo, el Diseño Universal de aprendizaje (DUA) no es tan conocido ni siquiera entre la...

La reserva cognitiva, ¿qué es y cómo mejorarla?

El concepto de “reserva” se utiliza desde hace años en el ámbito de la neuropsicología para explicar la frecuente discrepancia entre el daño cerebral presentado por una persona y los déficits cognitivos y funcionales mostrados por ésta (Barulli y Stern, 2013). Más específicamente, se podría decir que este concepto hace referencia a la capacidad que tiene el cerebro para compensar o minimizar las manifestaciones clínicas de un deterioro o daño cerebral, el cual puede ocurrir como consecuencia de diferentes procesos normales o patológicos como podrían ser el envejecimiento, las enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, etc.), el daño cerebral adquirido (ictus) o los trastornos psiquiátricos (trastorno bipolar, esquizofrenia, depresión, etc.) (Barulli y Stern, 2013; Stern, 2009). Por tanto, este concepto plantea que sería posible presentar alteraciones cerebrales y no mostrar síntomas neurológicos indicativos de ello. ¿Es esto posible? Revisemos un par de estudios que darán respuesta a esta pregunta y que nos permitirán definir dos conceptos más específicos, el concepto de reserva cerebral y el de reserva cognitiva. La reserva cerebral En 1988 el Dr. Katzman llevó a cabo un estudio en el que se realizó la autopsia neuropatológica de 137 personas mayores, las cuales habían realizado distintas evaluaciones cognitivas a lo largo de su vida. En este estudio se encontró que 10 de los participantes presentaban alteraciones neuropatológicas similares a las que presentan los pacientes con demencia, pero que éstos, contra todo pronóstico, habían presentado un desempeño cognitivo elevado a lo largo de su vida. Los autores trataron de buscar una explicación a este hallazgo y descubrieron que el tamaño del cerebro y el número de...

El camaleónico TDAH

Hace un par de semanas daba una charla ante 300 profesionales de la Sanidad pública, la mayoría psiquiatras, dentro de las jornadas que anualmente celebra la Sociedad Española de Patología Dual en Bilbao (y ya van diez). Al terminar, uno de los psiquiatras presentes, Rodrigo Oraá (Coordinador del área de Adicciones de la Red de Salud Mental de Bizkaia) me hacía una interesante pregunta, muy presente en nuestras consultas y evaluaciones/diagnósticos: Si muchas patologías y eventos/condiciones pueden generar sintomatología TDAH (algunos incluso normales, como el no dormir, una gran ansiedad, etc.), ¿cómo hacemos el diagnóstico de TDAH, máxime, cuando hay necesidad (social, estamental, escolar, etc.) de diagnosticarlo…? ¿Cómo o para qué no caer en el diagnóstico “fácil” del TDAH? Y es que, efectivamente, la sintomatología TDAH son camaleónicos y están en muchos momentos de nuestras vidas. Otra cosa es que esos síntomas generen un cuadro de TDAH; otra cosa es que la etiología sea originalmente un trastorno neurobiológico. Discernir esto es lo que hace sumamente importante una buena destreza clínica en la evaluación y, en ello, es de suma relevancia la cognición (y por extensión, la neuropsicología). Veamos, brevemente, algunos casos (con nombres ficticios, por supuesto): Lucía sufrió abusos sexuales de su padre desde que tenía 4 meses de vida hasta la adolescencia, cuando fue detenido y encarcelado. Hoy en día es una chica adolescente que rara vez se puede concentrar en algo más que en aquello que llame poderosamente su atención, con excesivas dificultades para desplegar su capacidad intelectual y, por ello, un rendimiento escolar bajo. Si tenemos en cuenta que la mayoría de su vida ha discurrido...

Violencia de Género

Desgraciadamente la violencia de género sigue siendo una terrible realidad que siguen sufriendo mujeres de todo el mundo. Limitándonos a la violencia de genero registrada en España durante este 2019, hasta la fecha se contabilizan un total de 52 víctimas mortales, de las cuales 41 no habían presentado denuncia. Además, en 37 de las 52 víctimas el agresor era su pareja. Analizando las estadísticas desde el año 2003 no se aprecia un descenso significativo en la tasa víctimas de violencia de género.  Dando lugar a cuestionarnos ¿se esta haciendo lo suficiente? ¿a qué niveles se debe actuar? La violencia contra las mujeres hace referencia a todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que causa o es susceptible de causar un daño o sufrimiento físico, psíquico o sexual. Las formas en que se ejerce esta violencia de forma directa sobre la mujer son: Maltrato físico: acciones de carácter intencional que conllevan daño y/o riesgo para la integridad física de la mujer. Se trata de conductas tales como: uso deliberado de la fuerza, golpes, empujones, palizas y las amenazas de provocarle daño. Maltrato psicológico: acciones que conllevan daño y/o riesgo de manera intencionada y ponen en riesgo la integridad psíquica y emocional de la víctima. Se da de múltiples formas: insultos, humillaciones, vejaciones, amenazas… Maltrato social y ambiental: se considera una forma de maltrato psicológico y se refiere al control, reclusión, prohibición de relacionarse y el abuso, o humillación en público que el abusador ejerce sobre la víctima. Maltrato económico: son los actos u omisiones destinadas a controlar, restringir, prohibir los asuntos relacionados con el patrimonio, dinero...

Trampas vitales

¿Crees que a veces las necesidades de los demás son más importantes que las tuyas? ¿Tienes miedo de que tu pareja te deje? ¿Sientes que las personas cercanas a ti no te entienden o se preocupan lo suficiente? ¿Sueles pensar que las personas se irán de tu lado? ¿Tienes miedo a ser rechazado/a? Los autores Young, Klosko y Janet, a estos patrones de comportamiento los llaman “trampas vitales”. Una trampa vital es un patrón que se inicia en la infancia y se repite durante toda la vida. Empieza como algo que nos transmiten nuestras familias u otros niños/as. Si alguna vez fuimos abandonados, criticados, sobreprotegidos, maltratados o rechazados, en cierta manera nos perjudicaron y la trampa vital conforma una parte de nosotros. Estas trampas determinan cómo pensamos, sentimos, actuamos y nos relacionamos con los demás. Conllevan sentimientos intensos tales como la ira, tristeza y ansiedad e incluso cuando ya lo tenemos todo (matrimonio, posición social, éxito profesional) a menudo somos incapaces de saborear la vida o de valorar nuestros éxitos. Pero, ¿todas las trampas vitales son iguales y funcionan del mismo modo? Estos autores identifican 11 trampas vitales. Las dos primeras se relacionan con la inseguridad e indefensión familiar en tu infancia: 1) Abandono: “Creo que todas las personas me van a dejar y me voy a quedar solo. Esto puede pasar porque las personas de mí alrededor se morirán, se marcharan para siempre o me abandonaran. Como consecuencia, me aferro a las personas que me rodean y finalmente termino forzando su distanciamiento”. 2) Desconfianza y abuso: “Tengo la expectativa de que las personas se burlarán de mí, me...