CARACTERÍSTICAS COMUNES DE LOS TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN

La investigación y evolución de las diferentes categorías de los trastornos alimentarios se ha ido desarrollando a través del tiempo de manera desigual. En un primer momento, se describió la Anorexia Nerviosa (Siglo XIX), seguida de la Bulimia Nerviosa (1979) y posteriormente el Trastorno por Atracones, añadido recientemente al Manual Diagnóstico de Trastornos Mentales (DSM-5, 2013). Por otra parte, incluido dentro de las enfermedades médicas, se describe la obesidad. La descripción de estos cuadros cada uno independiente de los demás ha propiciado la visión de los trastornos alimentarios como entidades independientes, sin ningún tipo de relación entre ellos. A pesar de ello, la práctica clínica ha demostrado que existe unas características comunes que conllevan el fenómeno de transición diagnóstica o entrecruzamiento diagnóstico, en el cual el mismo paciente transita por diferentes diagnósticos de trastornos alimentarios a lo largo de los años. Uno de los inicios más típicos es que el paciente comience a una edad temprana, sobre todo en la adolescencia, con una fuerte restricción alimentaria que derive en una Anorexia Nerviosa. Después, normalmente transcurridos unos años de estricta restricción, se experimente una pérdida de control sobre la ingesta en forma de atracones y conductas compensatorias para contrarrestar los efectos de la ingesta. Esta nueva sintomatología hace que se cumplan los criterios diagnósticos para Bulimia Nerviosa. Es habitual que tras una temporada así, el paciente se libre de las conductas compensatorias, pero se sigan presentando atracones. En este punto, es posible que se desarrolle un trastorno de atracones, o un trastorno de la conducta alimentaria especificado (en el cual, a pesar de no cumplirse todos los criterios de un...

VUELTA AL COLE, ¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A NUESTROS HIJOS EN ESTA TRANSICIÓN?

En pocos días nuestros niños y adolescentes se enfrentan a un nuevo comienzo de curso. Este nuevo comienzo puede suscitar diversas reacciones fisiológicas, emociones y pensamientos, en función de la etapa evolutiva, de las experiencias previas, de la información que tengan sobre lo que se van a encontrar, la etapa educativa en la que se encuentren, el contacto que hayan tenido con sus compañeros, su sentimiento de pertenencia al grupo y al sistema escolar, de si existen o no dificultades de aprendizaje… Para nosotros como adultos, puede ser algo menor, algo a lo que “deben” estar acostumbrados o algo que tras un verano intenso y un periodo vacacional escolar extenso deseamos que ocurra cuanto antes y supone un motivo de alegría e ilusión. Sin embargo, no todos los niños lo experimentan de la misma forma y es habitual que necesiten de nuestra ayuda y acompañamiento para que puedan adaptarse de la mejor forma posible. No es necesario que nos pidan ayuda de forma explícita o que esperemos a observar ciertos comportamientos o actitudes para ponernos manos a la obra. El cúmulo de emociones y sensaciones, muchas de ellas contradictorias, que pueden llegar a experimentar hace que sea muy complicado para ellos identificar con exactitud lo que necesitan.   Entonces, ¿Qué podemos hacer para ayudarles en esta transición? En primer lugar, mostrar disponibilidad y tratar de buscar momentos de calidad, sintonía y conexión con ellos. Mostrar curiosidad y estar atentos ante lo que nuestros hijos puedan estar sintiendo y pensando ante este nuevo comienzo. Recuperar las rutinas y de forma progresiva ajustarlas de nuevo a las rutinas escolares (sobre todo...

VAN A OPERAR A MI HIJO/A

Cualquier familia que haya pasado o por esta situación sabe lo difícil que es. A la preocupación y el miedo por la salud de nuestro hijo/a, se suma la preocupación y el miedo por cómo va a recibir la noticia, cómo lo va a gestionar, y el miedo a verle sufrir. Poder acompañar nuestros/as hijos/as durante todo este proceso es de vital importancia. Pero para ello debemos estar preparados. ¿Por qué es importante prepararnos y prepararle antes de una cirugía? La ansiedad de los padres e hijos se retroalimenta: cuanto más asustado/a está el niño/a, más estrés experimentarán sus padres y viceversa. El estrés y la ansiedad no sólo tienen efectos sobre la experiencia en el hospital, sino que inciden también en la recuperación, incluso en casos extremos, pueden generar secuelas conductuales y emocionales tras el alta. Para los niños, cada suceso que rompe la rutina diaria supone un aprendizaje. En este caso, una cirugía y una hospitalización temprana moldearán de forma importante sus posteriores experiencias similares. Ofrecerle un buen modelo de afrontamiento le ayudará a afrontar mejor situaciones similares en un futuro. ¿Qué puedo hacer como padre/madre para prepararle ANTES de la operación? Siempre que se trata de una operación programada con cierta antelación, lo primero de todo es que tú te prepares. Si para ello necesitas un tiempo, permítetelo. Es normal que ante una noticia así te sientas confundido/a, temeroso/a, desorientado/a… Date permiso para ello y expresa todas estas emociones en un contexto seguro, lejos del niño/a. Tómate un tiempo para recuperar cierta calma y desde esa calma piensa en cuáles serán los siguientes pasos. Es importante...

Epilepsia

Como cada segundo lunes de febrero desde 2015, el pasado 8 de febrero se celebró el Dia internacional de la epilepsia para dar visibilidad y dar a conocer esta enfermedad. Con el fin de contribuir a ello, hoy os hablamos un poco más de la epilepsia y sus implicaciones. ¿A qué llamamos epilepsia? Según la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE) se denomina «crisis epiléptica» a la aparición transitoria de signos y/o síntomas provocados por una actividad neuronal anómala, excesiva o simultánea en el cerebro. La epilepsia es un trastorno cerebral que se caracteriza por una predisposición continuada a la aparición de crisis epilépticas y por las consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales de esta enfermedad. La definición de epilepsia requiere la presencia de al menos una crisis epiléptica. La definición de epilepsia que incluye «dos crisis no provocadas» ha resultado útil, pero no es adecuada en algunas circunstancias clínicas. Un paciente puede presentar una única crisis no provocada después de una lesión cerebral remota, como un ictus, una infección del sistema nervioso central (SNC) o un traumatismo. Un paciente con estas lesiones cerebrales tendría un riesgo de presentar una segunda crisis no provocada comparable al de presentar nuevas crisis después de dos crisis no provocadas. Cuando dos personas con un historial de al menos una crisis no provocada presentan el mismo riesgo elevado de presentar otra crisis, hay razones para sostener que ambas presentan epilepsia. Así, la definición operativa que proponen desde la ILAE sería la siguiente: La epilepsia es una enfermedad cerebral que se define por cualquiera de las siguientes circunstancias: 1. Al menos dos crisis no...

ESTRÉS PROLONGADO, ¿CÓMO NOS AFECTA?

Se acerca el final del año, un momento clave para echar la vista atrás y hacer balance. Creo que no me equivoco si digo que este año 2020 que pronto despediremos ha resultado para todos/as, en mayor o menor medida, un año difícil. Hemos tenido que lidiar con una situación de pandemia a nivel mundial que nos ha provocado una gran incertidumbre, dolor, preocupación, impotencia, frustración… estando distanciados de personas importantes en nuestra vida, e incluso en muchos casos, solos/as. Todo ello presente de una forma y otra, día a día, desde marzo. No sé si nos damos cuenta de la magnitud y el impacto que esta situación tan excepcional que nos ha tocado vivir puede tener en nuestra salud. Una situación que además de excepcional, se sostiene en el tiempo y que conlleva múltiples repercusiones tanto personales, como sociales, económicas… Una situación que podríamos denominar como estresante. Como ya se ha comentado en post anteriores de este blog, los estímulos aversivos y ciertas situaciones o acontecimientos vitales pueden resultar potencialmente perjudiciales para la salud mental y física de las personas. ¿Qué hace que una situación sea estresante? La impredecibilidad de los acontecimientosLa incontrolabilidad de los acontecimientosLa falta de apoyo social (real o percibido)Las estrategias de afrontamiento de las que dispongamosLa intensidad de los acontecimientosLa frecuencia con la ocurrenLa duración de los mismos En principio la respuesta de estrés es una respuesta adaptativa que el organismo pone en marcha ante las demandas del medio. Las respuestas fisiológicas que se desencadenan en situaciones que interpretamos como peligrosas, tienen el objetivo de prepararnos para luchar o para escapar. Sin embargo, dependiendo...

Prematuridad

El pasado día 17 de noviembre fue el día mundial del niño prematuro. Este día surge con el objetivo de concienciar a la sociedad sobre los problemas a los que se enfrentan los bebés prematuros y el impacto emocional que esto supone para las familias. La Organización Mundial de la Salud define como “recién nacido prematuro o pretérmino” al bebé cuyo parto se produce entre la 22 y la 36.6 semana de gestación y “nacido a término” cuando el parto se produce desde la semana 37 a la 42. Cuanto más se adelanta el nacimiento, mayor es el riesgo de muerte y complicaciones, siendo los prematuros extremos (menos de 28 semanas) los más vulnerables. A nivel mundial se calcula que alrededor de 15 millones de bebés nacen prematuramente cada año. En España, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (2012) la tasa de incidencia se ha incrementado en los últimos años hasta situarse en torno al 8%. A la vez que incrementa esta tasa, también lo hace la tasa de supervivencia de estos niños/as, sobre todo en países más desarrollados, debido a los avances en cuidados obstétricos y neonatales, especialmente en aquellos casos que se sitúan en el límite de la viabilidad. La prematuridad es una condición neonatal que condiciona el resto de los factores que regulan el desarrollo. En general, los estudios longitudinales hechos en otros países europeos constatan el alto número de problemas, sobre todo de neurodesarrollo, que padecen los grandes prematuros. Dentro de los riesgos que implica la prematuridad, existen condiciones graves fácilmente detectables desde la primera infancia como parálisis cerebral, epilepsia, sordera, ceguera, discapacidad...