La Autoestima ¿Cuánto te quieres?

Si te pidieran que te nombraras todo lo que amas ¿cuánto tiempo tardarías en nombrarte? Es probable que la mayoría de los que estén leyendo este artículo nunca se hubieran nombrado en ese listado, a lo mejor ni siquiera después de proponer a uno mismo como respuesta posible, y es que, muchas personas no sienten que sean lo más importante que tienen. Autoestima El amor que sentimos hacia uno mimo se denomina autoestima y puede definirse como el conjunto de sentimientos, pensamientos y conductas que hacen que una persona se valore positivamente, se quiera y se respete sin depender de la aceptación de otros. Podemos diferenciar dos polos, el Autoestima Alto y el Bajo: La autoestima alta o sana, es la que se ama, se respeta y se valora de forma positiva. Las personas con autoestima alta tienen conductas equilibradas, aceptan sus fortalezas y sus debilidades, asumen sus errores y los utilizan para crecimiento propio, son capaces de tomar decisiones responsabilizándose de las consecuencias. Son personas que asumen las críticas o las opiniones de los demás sin ser dependientes de ellas. Se sienten dignos de ser queridos, respetados y valorados. Suelen relacionarse de forma asertiva con el resto de personas y con el medio. La autoestima baja por el contrario conlleva a no tener tanta consideración con uno mismo. Las personas con baja autoestima no confían en sus capacidades (puntualmente sí), toman los errores como fracasos y no como un aprendizaje. Se muestran inseguros, les cuesta tomar decisiones importantes, y a menudo vacilan ante las opiniones del resto. Suelen depender de las valoraciones de los demás y las críticas...

EL DUELO INFANTIL (segunda parte)

Hace unas semanas abordamos el tema del duelo infantil y planteamos cuestiones sobre las particularidades en cuanto a la vivencia emocional de los niños, como comunicárselo, como participar de la despedida del ser querido… Algunas cuestiones importantes quedaron sin comentar, por lo que en este blog trataremos de dar respuesta a algunas de ellas. Es importante destacar que el duelo es un proceso dinámico, por lo que perdura a la lo largo del tiempo y a la vez ira cambiando según distintas cuestiones. Es un proceso normal, no es ninguna enfermedad, lo habitual es que la muerte de un ser querido duela y deje una huella emocional. Además de esto, es un proceso único, de la misma manera que no hay dos personas iguales tampoco existen dos duelos iguales. Teniendo esto en cuenta describiremos ciertas reacciones emocionales y particularidades dependiendo de la edad del niño: Primera infancia de los 0 a los 2 años: los bebes pueden reaccionar a la muerte (especialmente si es de su figura de referencia) mostrándose inquietos, irritados, durmiendo y comiendo peor. Si la muerte afecta a uno de los cuidadores de referencia del niño y si esta se puede prever, es recomendable que de manera progresiva se haga cargo de los cuidados del bebe la persona que le cuidará cuando la otra fallezca.  Es importante para el bebe que su mundo sea predecible, seguro, tranquilo y para ello es importante mantener las rutinas. Además, es importante contar con un figura estable y significativa que pueda cumplir estas funciones de maternaje. Hacia los dos años podemos ir explicándole al niño de una manera simple, porqué...

Parálisis del sueño

El sueño es un proceso activo y con función universal que principalmente se relaciona con la codificación y consolidación de la memoria, plasticidad cerebral y aprendizaje motor. Esta formado por varios ciclos repetidos de forma secuencial y se organiza en etapas dependiendo de su profundidad, estas son el sueño MOR (movimientos oculares rápidos ) que corresponde al 20-25% del sueño y sueño NoMOR. Este trabajo se centrara en el sueño MOR. Las características de este son: Movimientos oculares rápidos.Actividad cerebral parecida a la vigilia.Atonía muscular (perdida del tono muscular) excepto en el diafragma y músculos oculares externos.La parálisis del sueño estaría dentro de los desordenes del sueño, ya que se trata de una intrusión al sueño MOR, mas concretamente dentro de la categoría de parasomnias. La parálisis del sueño se define como la aparición de parálisis con incapacidad para moverse voluntariamente en el que la conciencia, el recuerdo y la respiración se mantienen. Durante la parálisis del sueño también pueden presentarse alucinaciones relacionadas con la presencia de sueños en el momento de la irrupción del sueño MOR. Se da en las fases predormiciales o postdormiciales, tiene una duración de uno a varios minutos y acaba espontáneamente, moviendo los ojos o con estimulación externa. Se trata de un fenómeno que puede aparecer aislado o repetido sin ser patológico o puede estar ligado a la genética familiar o a la narcolepsia.Es un fenómeno frecuente ya que aparece con un porcentaje del 40-50% en sujetos normales y puede ser una experiencia que se vive con ansiedad y puede llevar a tener sensación de vulnerabilidad y terror. Los factores internos de esta parasomnia...

Los celos en la pareja

Los celos son una emoción humana universal, global y compleja que afecta a las emociones y conductas de las personas que los sienten y a las personas a las que son proyectados. Son generados y sustentados por el miedo real o imaginario de perder el amor de la persona amada por una tercera persona. Según a RAE, los celos se definen como sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra. Son valorados de diferente forma según culturas y según estilos educativos, hay culturas que los permiten expresar abiertamente y otras que consideran que es mejor reprimirlos. Existen falsos mitos, como los que ensalzan los celos afirmando que si sientes celos es porque realmente amas a esa persona, otros creen fielmente que los celos se originan por una infidelidad real y otras voces populares creen que la persona celosa lo es por naturaleza, sin contar que haya podido tener experiencias en su desarrollo que le hayan condicionado o sin tener en cuenta que pueda estar habiendo motivos reales para sentir celos. Se pueden clasificar en dos tipos: Normales, que se dan en un momento concreto ante una amenaza real y surgen instintivamente para proteger la relación. Patológicos, que se dan de forma habitual, intensa e intrusiva aun no existiendo causa real que pueda desencadenarlos. Las sospechas que los acompañan son de naturaleza extraña, sin una base real y hacen que el que los siente pierda el control. Baja autoestima, inseguridad Algunas de las características comunes en las personas con celos patológicos son la baja autoestima, inseguridad, dependencia hacia el otro...

Angustia ante la amenaza del plan vital

El ser humano, está en una constante búsqueda de objetivos vitales, configurando la vida con fases concretas sin opción a modificarlos o dar opciones alternativas. En general, las personas están atadas a sus esquemas vitales por el “debo” o “debería” y pocas veces por el “me gusta” o “me gustaría”. Esta búsqueda obedece a la evitación de la angustia de sentirse “vacío”.  La angustia surge cuando hay miedo de lo que está por venir en el futuro  y esa inseguridad representa una amenaza para el bienestar emocional de uno en el presente, es decir, se viven en el ahora las posibles “desgracias” que uno percibe que llegarán en el futuro (Frankl, 1982). Las personas  construyen su realidad en función de unos pilares aparentemente estables y aceptados socialmente, culturalmente o dentro de la familia (pareja, hijos, independencia económica, éxito profesional, casa propia, salud, matrimonio, trabajo estable, etc.). Cada uno establece las prioridades a su manera, pero generalmente, son constructos comunes entre la gente.  La angustia surge cuando alguna de éstas falla y lo que hasta un momento era una base firme, deja de serlo (Längle, 2005). Con esto debemos de hablar del plan pre-establecido, donde el cumplimiento de cada fase del plan está especificado de antemano, incluso antes de entender lo que significa realmente cada uno. Por ejemplo, uno puede planificar que siendo muy joven encontrará esa persona con la que va a pasar el resto de su vida, con la que se comprará la casa y después de casarse vendrán los hijos. ¿Qué pasa cuando se rompe con la pareja con la que se suponía que se iba a...

Dolor crónico, acompañante invisible

El dolor es un sistema de alarma que nuestro sistema nervioso pone en marcha para informar de que algo no está yendo bien. El dolor es una experiencia subjetiva que genera malestar, puede ser concreto o generalizado, puede ser por causa específica o inespecífica y puede ser agudo o crónico. El dolor agudo es un dolor que requiere atención médica inmediata y tratamiento para paliarlo, sin embargo el dolor crónico no se soluciona con un tratamiento médico puntual y exclusivamente físico, dura más de tres meses y afecta a la vida diaria del que lo padece además, es habitual que también de una u otra manera, interfiera en su entorno más cercano (familia). El dolor crónico, no requiere el mismo tratamiento que el agudo, ya que tiene variables influyentes diferentes a las que es importante atender. Acompañando a la experiencia desagradable sentida por el sistema nervioso, va sintomatología psicológica como la depresiva o la ansiosa, que a su vez generan más sensación de dolor, provocando un círculo vicioso que no favorece el bienestar de la persona que lo padece. Las personas que padecen este tipo de dolor, sienten que no se les atiende correctamente ya que aunque sienten dolor, no suele haber diagnóstico específico para su dolencia o tratamiento que lo resuelva del todo. Es habitual tener pautados fármacos que aunque calman, no eliminan del todo el dolor, y además al ser tratamientos crónicos, el problema se agrava, pues el organismo se habitúa a la dosis originaria y cada vez es menos sensible al efecto, provocando inevitablemente un aumento de dosis para notar mejoría, sumando evidentemente los perjuicios que...