TRASTORNO DE APRENDIZAJE NO VERBAL, ¿QUÉ ES, CÓMO SE DIAGNOSTICA Y QUÉ TIPO DE DIFICULTADES LO CARACTERIZAN?

En publicaciones previas de este blog se ha hecho mención a diferentes trastornos específicos del aprendizaje, de modo que varias publicaciones se han centrado concretamente en trastornos asociados a déficits en las habilidades verbales ampliamente conocidos, como son el trastorno específico del lenguaje (TEL; https://www.psicologiaamorebieta.es/trastorno-especifico-del-lenguaje/) o el trastorno específico de la lectura (dislexia; https://www.psicologiaamorebieta.es/dislexia-cuando-la-adquisicion-de-la-lectura-se-ve-obstaculizada/). Sin embargo, esta publicación tendría por objetivo dar a conocer un trastorno del aprendizaje mucho menos conocido, cuyos déficits afectan especialmente a las habilidades no verbales y cuya identificación desde el ámbito familiar o escolar resulta más complicado precisamente debido a su desconocimiento. Específicamente, estaríamos hablando del Trastorno de Aprendizaje No Verbal, también conocido por el acrónimo TANV. ¿Qué es TANV y Cómo se Diagnostica? Tal y como se ha mencionado, el TANV se encuentra enmarcado dentro de los trastornos específicos del aprendizaje, constituyendo como resultado un trastorno de carácter crónico, y caracterizándose concretamente por la presentación de déficits no verbales. Entre estos déficits se encontrarían principalmente aquellos relacionados con la capacidad visuoperceptiva y visuoconstructiva, así como con el funcionamiento socioemocional. Si bien es cierto que la literatura científica sustenta desde hace años la existencia de este trastorno, éste no aparece reflejado en los manuales diagnósticos de mayor relevancia a nivel internacional como son: el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) y la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10). Sin duda alguna, este hecho ha contribuido al desconocimiento de este trastorno, al tiempo que ha dificultado la elaboración de unos criterios diagnósticos consensuados. Actualmente, el criterio diagnóstico más utilizado en el TANV sería la existencia de diferencias entre el rendimiento presentado en inteligencia...

Los Ocho Signos de Baja Autoestima en el Trabajo

1. Falta de seguridad o miedo a proponer nuevos proyectos. Hay personas que inconscientemente se ponen una autocensura que les lleva a no transmitir sus ideas al entono laboral por el miedo a ser rechazadas o evaluadas negativamente. A veces, directamente hay una tendencia a no generar esas ideas. Debemos recordar que la proactividad nos aporta muchas ventajas. 2. Dificultad para asumir nuevos retos o propuestas que implican retos. Las personas con una autoestima baja tendrán la convicción de que no van a hacerlo bien. Lo que dificulta el buen desempeño de la tarea, e incluso el inicio de la misma. 3. Tendencia a generar malas relaciones con los compañeros de trabajo motivadas por no saber decir «no». Las personas con baja autoestima como no quieren ser rechazadas o no saben cómo parar los “aprovechamientos” de otros trabajadores, comienzan a asumir tareas ajenas, pero como no saben decir que no («no me corresponde», «no tengo tiempo», «no es mi función»…), conlleva que nos quedamos con rabia de estar haciendo cosas que no nos pertenecen. Así, la proyectamos a nuestros compañeros y eso genera distanciamiento hacia ellos, relaciones laborales frías o falta de entendimiento. 4. Dificultad para ascender a nivel jerárquico. En estos momentos se deben poner en marcha ideas que no siempre están al gusto de todos. Las personas con baja estima tienen por definición el deseo de agradar, por lo que, como estos puestos implica disgustar en ocasiones a ciertas personas, evitan estos movimientos. 5. Dificultad para tomar decisiones en el puesto de trabajo. Esto está relacionado con la exigencia. Las personas con baja autoestima tienden a tardar...

La sexualidad en la vejez

La sexualidad es una faceta muy importante de la condición humana que se suele tener muy en cuenta en la juventud y la adultez; sin embargo, en la vejez es un tema poco estudiado por los diferentes estigmas que relacionan a las personas mayores de 60 años con falta de deseo sexual. La sociedad lo considera un tema secundario en una etapa de la vida en la que los problemas de salud, y las creencias sociales están por encima de los verdaderos deseos y necesidades humanas. En los sistemas de salud actuales la atención de la salud sexual se orienta mayoritariamente a la población joven, sin tener en cuenta que la falta de compromiso con las personas mayores conlleva problemas de salud que impiden su desarrollo pleno. Según la Organización Mundial de la Sexología, el placer es un derecho humano que termina con la vida, y la expresión sexual es un derecho con el que contamos todas las personas, pero suele anularse durante la vejez, sobre todo si se sufre de alguna enfermedad o discapacidad, en una clara muestra del fenómeno que se denomina “edadismo”. La gran mayoría de las personas mayores, relata que no cuenta con la privacidad e intimidad suficientes para expresarse sexualmente; y, al mismo tiempo, presenta dificultades a la hora de comunicar este tipo de situaciones a familiares y profesionales, por lo que el problema se vuelve más complicado y difícil de llevar, creándose un círculo vicioso que impide considerarles, personas sexuales. Los hombres y las mujeres en la etapa de envejecimiento cuentan con una actitud diferente; por un lado, los varones dan una importancia...

El Tempo cognitivo Lento:

El Tempo Cognitivo Lento (TCL) es un constructo que ha generado mucha controversia a la hora de definirlo como una entidad propia o como un subtipo del Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) de tipo inatento. Este constructo, se describió por primera vez como un factor de inatención distinto al TDAH en un estudio realizado por Lahey et al. (1987). Este constructo aglutinaba mejor a un grupo de pacientes que presentaban un tipo de desatención diferente al del TDAH y descritas como soñolientas, olvidadizas, lentas, con tendencia a soñar despiertas, perdidas en sus pensamientos, desmotivadas, en las nubes, confundidos, con bajo rendimiento en algunas pruebas neuropsicológicas, malas medidas en funciones ejecutivas, un estado de alerta inconsistente y orientación irregular. El nivel de inteligencia de estas personas se encuentra dentro de la normalidad. Algunos autores consideran que el TCL podría ser tratado como un constructo con un rasgo idéntico al TDAH tipo inatento, pero a su vez, diferenciado de este. La diferenciación entre el TCL y TDAH podría darse, en la distraibilidad que caracteriza a cada uno, es decir, el TCL se relacionaría más con la tendencia a la distracción interna y el TDAH con la tendencia a la distracción externa. En cuanto al aspecto anatómico-funcional, las similitudes con el TDAH parecen indicar que la región cortical prefrontal estaría involucrada, debido a las dificultades que se presentan en la memoria de trabajo. También se piensa que estas dificultades son debidas a variaciones en la disponibilidad de dopamina y norepinefrina, o a la deficiencia de estructuras químicas específicas que funcionan como receptoras recaptadoras o transportadoras de estas sustancias La...

CARACTERÍSTICAS COMUNES DE LOS TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN

La investigación y evolución de las diferentes categorías de los trastornos alimentarios se ha ido desarrollando a través del tiempo de manera desigual. En un primer momento, se describió la Anorexia Nerviosa (Siglo XIX), seguida de la Bulimia Nerviosa (1979) y posteriormente el Trastorno por Atracones, añadido recientemente al Manual Diagnóstico de Trastornos Mentales (DSM-5, 2013). Por otra parte, incluido dentro de las enfermedades médicas, se describe la obesidad. La descripción de estos cuadros cada uno independiente de los demás ha propiciado la visión de los trastornos alimentarios como entidades independientes, sin ningún tipo de relación entre ellos. A pesar de ello, la práctica clínica ha demostrado que existe unas características comunes que conllevan el fenómeno de transición diagnóstica o entrecruzamiento diagnóstico, en el cual el mismo paciente transita por diferentes diagnósticos de trastornos alimentarios a lo largo de los años. Uno de los inicios más típicos es que el paciente comience a una edad temprana, sobre todo en la adolescencia, con una fuerte restricción alimentaria que derive en una Anorexia Nerviosa. Después, normalmente transcurridos unos años de estricta restricción, se experimente una pérdida de control sobre la ingesta en forma de atracones y conductas compensatorias para contrarrestar los efectos de la ingesta. Esta nueva sintomatología hace que se cumplan los criterios diagnósticos para Bulimia Nerviosa. Es habitual que tras una temporada así, el paciente se libre de las conductas compensatorias, pero se sigan presentando atracones. En este punto, es posible que se desarrolle un trastorno de atracones, o un trastorno de la conducta alimentaria especificado (en el cual, a pesar de no cumplirse todos los criterios de un...

VUELTA AL COLE, ¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A NUESTROS HIJOS EN ESTA TRANSICIÓN?

En pocos días nuestros niños y adolescentes se enfrentan a un nuevo comienzo de curso. Este nuevo comienzo puede suscitar diversas reacciones fisiológicas, emociones y pensamientos, en función de la etapa evolutiva, de las experiencias previas, de la información que tengan sobre lo que se van a encontrar, la etapa educativa en la que se encuentren, el contacto que hayan tenido con sus compañeros, su sentimiento de pertenencia al grupo y al sistema escolar, de si existen o no dificultades de aprendizaje… Para nosotros como adultos, puede ser algo menor, algo a lo que “deben” estar acostumbrados o algo que tras un verano intenso y un periodo vacacional escolar extenso deseamos que ocurra cuanto antes y supone un motivo de alegría e ilusión. Sin embargo, no todos los niños lo experimentan de la misma forma y es habitual que necesiten de nuestra ayuda y acompañamiento para que puedan adaptarse de la mejor forma posible. No es necesario que nos pidan ayuda de forma explícita o que esperemos a observar ciertos comportamientos o actitudes para ponernos manos a la obra. El cúmulo de emociones y sensaciones, muchas de ellas contradictorias, que pueden llegar a experimentar hace que sea muy complicado para ellos identificar con exactitud lo que necesitan.   Entonces, ¿Qué podemos hacer para ayudarles en esta transición? En primer lugar, mostrar disponibilidad y tratar de buscar momentos de calidad, sintonía y conexión con ellos. Mostrar curiosidad y estar atentos ante lo que nuestros hijos puedan estar sintiendo y pensando ante este nuevo comienzo. Recuperar las rutinas y de forma progresiva ajustarlas de nuevo a las rutinas escolares (sobre todo...