Lazos afectivos y Estilos de Apego

Actualmente, tenemos acceso a tal cantidad de información que es habitual estar familiarizados con diversos conceptos relativos a disciplinas científicas que hace pocos años quedaban restringidos al uso entre profesionales. Un ejemplo de ello es el concepto de los Estilos de Apego; y es que, ¿quién no ha escuchado alguna vez “eso de los estilos de apego”? En este post intentaré explicar de forma sencilla y desde una perspectiva fiel a la teoría algunas claves relacionadas con el Apego que nos pueden venir bien para conocernos y entendernos un poquito más a nosotros y nosotras mismas. Cuando nacemos somos tan vulnerables que necesitamos de alguien que asegure nuestra supervivencia y desarrollo; para ello, disponemos del sistema de apego, el cual además de la posibilidad de sobrevivir nos permite obtener seguridad emocional ante posibles amenazas. Este sistema es innato y se manifiesta a través de conductas como buscar, seguir y mantener la proximidad con una figura que nos proteja, usar a esa figura como base para la exploración y como refugio. En el bebé la configuración del cerebro, a diferencia de otros órganos, es muy básica e inmadura. Si bien es cierto que el desarrollo cerebral está programado genéticamente, las experiencias interpersonales modulan dicho desarrollo. De modo que desde que nacemos y a medida que se va desarrollando nuestro cerebro en el contexto de los vínculos de apego, se van configurando patrones de organización neuronal que van determinando nuestros patrones psicológicos. De esta forma, las experiencias tempranas que tenemos en la infancia con nuestras figuras de referencia son las que nos proporcionan el atrezzo que va a ir configurando el...

El virus SARS-CoV-2 y las repercusiones cognitivas

En los últimos meses escuchamos que el COVID-19 tiene repercursiones neurológicas que, si bien afectan generalmente a personas que han estado en la UCI o con cuadros agudos severos, también se han descrito en casos incluso asintomáticos. Si bien son cuadros neurológicos que se presentan con poca frecuencia y de forma aislada, en anteriores epidemias víricas como fueron las del SARS-CoV y la del MERS-CoV, sí que se describieron, dado que parece que pueden penetrar dentro del Sistema Nervioso Central (SNC). en algunos casos, incluso, los síntomas neurológicos son los únicos que se evidencian a lo largo del padecimiento del cuadro, como sucede en este caso de 30 años de edad. En otros casos, síndrome e infecciones que se dan con menor frecuencia, parecen venir asociados con una mayor asiduidad con el padecimiento del virus SARS-CoV-2, como sucede con este caso y el Síndrome de Guillain-Barré. Algunos artículos ya refieren series específicas de casos en el que se dan ambas infecciones de manera concomitante, como se puede ver en este artículo. Sin embargo, no sólo sucede con el Síndrome de Guillain-Barré, ya que parece que las neuroinfecciones en general son más prevalentes desde que “convivimos” con el virus del COVID-19, como analiza este artículo. Sea como fuere, poco sabemos en torno a cómo afecta cognitivamente este “nuevo” virus que tenemos entre nosotros. Está claro que el COVID-19 puede causar daño cerebral por infección directa (encefalitis), por derrames cerebrales y por falta de oxígeno, cosa que ya sucediera en las anteriores epidemias víricas. También está claro que cuando los pacientes experimentan una enfermedad grave que requiere una estancia en la UCI,...

Dificultades de aprendizaje y neuropsicología

Las dificultades en el aprendizaje y su repercusión en el rendimiento académico siguen constituyendo un problema importante en el ámbito educativo.  Paradójicamente, en nuestra sociedad muchas veces vemos que existe la tendencia a reducir el problema, a empequeñecerlo, a no darle importancia… lo que nos lleva a no darnos cuenta de los obstáculos a los que se tiene que enfrentar en la vida el niño con dificultades de aprendizaje, siendo éstos tanto escolares como profesionales, sociales y emocionales, y lo que impide que se pueda realizar una detección precoz. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de dificultades de aprendizaje? Hay que tener muy presente que cada individuo tiene su propio ritmo para asimilar los aprendizajes. Sin embargo, cuando la incapacidad es persistente, inesperada y específica e impide adquirir de forma eficiente determinadas habilidades académicas (ya sea lectura, escritura, cálculo, etc.), y cuando ocurren a pesar de que el niño/a tiene una inteligencia que se sitúa dentro de la media o incluso por encima, sigue una escolarización adecuada y su entorno socio-cultural es favorable, entonces tenemos motivos para pensar que estamos hablando de una dificultad específica del aprendizaje. En la actualidad el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 las dificultades de aprendizaje pasan a denominarse trastornos específicos del aprendizaje y se incluyen dentro de los trastornos del neurodesarrollo. Se requiere la presencia de al menos uno de los siguientes síntomas de forma persistente (al menos 6 meses) a pesar de haber realizado intervenciones dirigidas a estas dificultades, y de interferencia en el rendimiento escolar. Lectura de palabras imprecisa o lenta y con esfuerzo (p. ej., lee palabras...

Expectativas en la terapia

Es difícil tomar la decisión de acudir a terapia psicológica por primera vez. Las dudas iniciales pueden plantearse en torno a que se considera que no hay un suceso lo suficientemente justificado como para que explique cómo se siente o por no saber qué esperar de la visita al psicólogo. Muchas veces, acuden cuando los síntomas están agravados. Otra veces, acuden derivados a través de otros servicios médicos o empujados por personas del entorno. Las personas somos muy distintas y cada una tiene sus propias características y motivaciones internas y debido a estas, no se puede plantear una estructura clara en cuanto a la terapia psicológica.  En un principio, cuando la persona llega a terapia, lo hace con ciertas expectativas. Respecto  a la duración de la terapia, a veces, acuden esperando  que las cosas se solucionen en una única consulta o que como mucho se alargue unas pocas sesiones. En ocasiones, se sorprenden cuando se les explica que las sesiones pueden alargarse en el tiempo y otras veces, a medida que pasan las sesiones, descubren que el proceso es más largo de lo que pensaban en un inicio.   Otro aspecto relevante es el objetivo que buscan a la hora de acudir a terapia. El trabajo durante la psicoterapia implica, por un lado, el alivio de los síntomas y, por otro lado, el trabajo en profundidad de las emociones y las situaciones que está viviendo la persona.  Hay personas que son más reflexivas y buscan realizar un trabajo de introspección en varios aspectos que les preocupa cómo los conflictos interpersonales, la autoestima, miedos más profundos, etc. Otras personas solo tienen...

La Rumiación: Carrusel ¿imparable?

Seguramente conozcas esa sensación de tener dando vueltas sin parar un pensamiento que no puedes evitar, que atormenta y agota. Quizás aparecen en forma de “deberías…”, “seguro que…”, “tendrías que…”,  “todo va a salir mal”, “pareces”, pero todos tiene un punto en común, gastan energía y suelen cambiar el estado de ánimo a uno más apático incluso irascible. A estos pensamientos se les conoce como Pensamientos Rumiantes. Según una investigación, la mayoría de las personas empleamos un 46,9% de las horas de vigilia a pensamientos que no tienen que ver con lo que estamos haciendo en el momento. Los pensamientos pueden ser atractivos, neutros o desagradables, imprevistos o progresivos, deseados o importunos, que se ajustan a la realidad o son totalmente absurdos, belicosos o bienintencionados, casuales o fruto de la concentración. Pero, ¿qué ocurre cuando la mayoría de esos pensamientos son negativos, dañan o causan fatiga emocional? Esas ideas repetitivas, recurrentes, intrusivas, pasivas y no deseadas acerca de la propia tristeza, origen y posibles causas y consecuencias es lo que se conoce como rumiación. Está asociada a los estilos de afrontamiento rumiativo, que se caracteriza en que la persona pone atención en los aspectos más complicados o los más negativos de lo que le sucede de una manera repetitiva y pasiva, sin hacer uso de ningún tipo de herramienta para reflexionar y dar solución a aquello que le aturde. Este estilo está relacionado con trastornos depresivos y de ansiedad. A lo largo de la historia de la investigación en este campo se ha defendido que cuando los pensamientos rumiantes no deseados alcanzan un nivel determinado, llegan a impedir un...

El síndrome de Asperger: Respuesta a preguntas clave

¿Qué es el síndrome de Asperger y cuáles son sus características principales? El Síndrome de Asperger es considerado actualmente un trastorno del neurodesarrollo, esto significa que se trata de un síndrome que ocurre como consecuencia de alteraciones en el proceso de desarrollo estructural y funcional del cerebro y que, por tanto, acompañará a la persona a lo largo de toda su vida. Además, se encuentra enmarcado dentro de lo que se denominan trastornos del espectro autista, conllevando esto que la persona afectada presentará, en mayor o en menor medida, dificultades para relacionarse con otras personas, así como intereses restringidos o comportamientos rígidos y repetitivos. Específicamente, se estima que entre 3 y 5 personas de cada 1.000 padecen este síndrome, siendo su diagnóstico algo más habitual en chicos que en chicas con un ratio de 4 a 1.   Tal y como ya se ha avanzado, una de las principales características del Síndrome de Asperger consiste en la dificultad para interactuar con otras personas, pudiendo incluir esta característica una escasa o inadecuada utilización de la comunicación no verbal (contacto ocular, expresión facial, gestos y/o posturas), dificultad para establecer vínculos de amistad, falta de iniciativa para compartir intereses, juegos, objetos u objetivos con otras personas, y/o la ausencia de reciprocidad emocional (dificultades para iniciar o mantener una conversación de manera bidireccional, para compartir emociones o afecto, empatizar, etc.) Una segunda característica inherente al Síndrome de Asperger serían los patrones de comportamiento, intereses o actividades restrictivos, pudiendo aparecer intereses específicos y absorbentes (dinosaurios, planetas, historia, meteorología…), rutinas inflexibles no funcionales (ej. ordenar juguetes por colores o tamaños), movimientos o gestos repetitivos con...