El TDAH en la tormenta perfecta

En los últimos años estamos viviendo cambios importantes a nivel social, comandados principalmente por los avances que se están produciendo en torno a las tecnologías y en la forma de conectarnos. Sin embargo, más allá de juzgar si los cambios que estamos sufriendo son positivos y negativos (en todos los cambios hay implícitas pérdidas y ganancias), éstos tienen consecuencias como seres sociales y, también, como seres individuales. Sea como fuere, nuestra salud mental requiere de unos procesos para el cambio, de unos tiempos determinados que no se pueden forzar. Así, la salud mental históricamente nunca ha sido uno de los aspectos que más hemos cuidado como seres humanos, de manera que aún hoy en día mucha gente piensa que tener un trastorno supone simplemente una manifestación que tiene como objetivo conseguir algún tipo de ventaja o de atención. Mientras tanto, la presión sobre aquellos que sufren problemas de salud mental se acrecenta, más aún por la influencia de este tipo de pensamientos sociales, y muestra de ello es el crecimiento exponencial que están sufriendo índices como los de suicidios, tanto en intentos como en consumaciones, afectando cada vez a un estrato de población de menor edad. El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) como constructo ha supuesto un laboratorio de ensayos sociales y la diana perfecta de las críticas habida la situación actual. Pese a ser descritos sus signos y síntomas ya a mediados del siglo XVIII, aún hoy existe cierta controversia en torno a su existencia, pese a todo el conocimiento irrefutable generado en torno al mismo en más de 200 años (para una revisión de...

El uso de metáforas en terapia

Una metáfora terapéutica es una imagen o historia que facilita un cambio terapéutico. Las personas pueden requerir modificaciones en el planteamiento de su problema y/o en el camino que sigue para resolverlo. Con una metáfora, el terapeuta pone de relieve en qué consisten esos cambios sin decirlos literalmente, más bien haciéndolo a través de la sugerencia de una comparación  con una experiencia vivida por el paciente. Así, una metáfora terapéutica presenta una experiencia conocida o vivida, que se asocia con el problema que presenta y ofrece una solución al mismo. Una de las grandes ventajas de las metáforas es que permiten llegar a conclusiones propias sin que tenga que ser dirigido directamente por el terapeuta. Así, se logran cambios en el entendimiento del problema y se sugieren soluciones adecuadas sin imponer tareas ni reglas de comportamiento. La mejor metáfora terapéutica es la que se adapta al problema que en ese momento presenta la persona y que sea consistente con su grado de desarrollo. Se tiene que entender, para lo que tiene que referirse a su experiencia directa o al conocimiento común en la sociedad y en su edad. La persona se tiene que ver reflejada en ella e identificada con alguno o algunos de los personajes que aparecen en la narración. Debe de haber una correspondencia clara entre el problema y la experiencia que se narra. Debe tener una estructura de acción, de forma que los pasos que se deben dar para cambiar el comportamiento estén reflejados claramente en la metáfora. La metáfora ofrece una solución al problema, de esta forma la persona accede a un comportamiento que no...

LAS CINCO HERIDAS DE LA INFANCIA

Las experiencias tempranas que vivimos en nuestros primeros años de vida son vitales a la hora de construir nuestra identidad. Existen cinco heridas emocionales que las personas podemos sufrir en la infancia, las cuales dejan su propio rasgo característico en la adultez. Conocerlas es importante para poder sanarlas, aunque a veces resulte difícil saber dónde mirar para detectarlas. – Miedo al abandono: generaría dificultades para manejarnos por nosotros mismos y hacer algo solos (ej. pedir muchos consejos a los demás). El miedo más característico es el de la soledad, la cual nos hace ser dependientes de otras personas y necesitar su apoyo constante.– Miedo al rechazo: miedo a que nos cualifiquen como personas que no valemos nada. Miedo a que se vea que tenemos baja autoestima. Estas personas, se sienten aisladas y están convencidas de que, si no existiéramos, tampoco nos supondría una gran diferencia. Si en la infancia no nos aceptaron y validaron lo suficiente, crecemos con la idea de que nadie va a hacerlo, nunca nadie nos va a apoyar por tal y como somos. – Herida de la injusticia: Miedo a parecer imperfecto ante los ojos de los demás. Se muestran dinámicas y vivas, aunque estén agotados. Raramente admiten que tienen un problema o que algo les molesta. Suelen ser autosuficientes y con tendencia a parecer perfecto. Esto es muy pesado para la autoestima. La constante autoexigencia, impide mostrar cómo estas. Todo tiene que ser justo, justificado y justificable.– Herida de la humillación: cuando una persona en la infancia ha sido humillada por uno de sus progenitores por haber experimentado placer con alguno de sus sentidos....

Invalidación emocional: ¿Qué es? ¿Cuáles son las consecuencias? y ¿Cómo evitarla?

¿Cuál es la función de las emociones? Las emociones que todos y cada uno de nosotros sentimos en nuestro día a día no están ahí por casualidad, sino que tienen una función concreta. Esto es así, tanto en el caso de emociones agradables (alegría, orgullo, tranquilidad, gratitud, diversión, amor…) como de aquellas cuya vivencia resulta más desagradable(enfado, tristeza, ansiedad, decepción, culpa…). Pensemos en la función de la alegría, nos sentimos felices, por ejemplo, cuando estamos de celebración rodeados de las personas a las que queremos o cuando logramos un objetivo personal, de forma que esa sensación placentera nos invita a buscar ese tipo de situaciones que nos gratifican y que se relacionan con nuestros valores personales. Del mismo modo, las emociones desagradables, tienden a indicarnos que hay algo que debemos cambiar o hacer de forma diferente. Así, por ejemplo el enfado puede avisarnos de que alguien nos ha dañado o tratado injustamente, de forma que según sea el caso nos podría invitar a resolver la situación, a marcar límites, a alejarnos de la persona en cuestión o incluso, en ciertos ocasiones, a replantearnos nuestra forma de pensar o reaccionar con enfado ante determinado tipo de circunstancias. En este sentido, cuando una emoción aparece estamos recibiendo un mensaje por parte de nuestro propio cuerpo al que debemos dedicar nuestra atención, dado que éste tiene por objetivo informarnos y ayudarnos a establecer una dirección a seguir. Sin embargo, no siempre prestamos atención suficiente a nuestras emociones, especialmente a aquellas que nos resultan desagradables, por motivo obvios. Además, a todo ello habría que añadir que  vivimos en una sociedad en la que,...

“El intestino: nuestro segundo cerebro”

En la literatura científica se puede encontrar una gran variedad de investigaciones que establecen una relación entre la microbiota intestinal (MI) y el desarrollo de diferentes enfermedades neuropsicológicas como, por ejemplo, la enfermedad de Parkinson (EP), la enfermedad de Alzheimer (EA), la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), la neuromielitis óptica y la esclerosis múltiple. Estas investigaciones son producto del interés científico acerca de la conexión cerebro-intestino. Actualmente se considera que el intestino, el sistema nervioso y el comportamiento se encuentra mucho más interconectado de lo que se suponía, en gran parte debido a la influencia de las bacterias intestinales (el microbioma) en el bienestar emocional (Miller, 2018).      El concepto de holobionte empleado en numerosos artículos científicos viene a reforzar el enfoque del intestino como segundo cerebro. Este concepto tan novedoso hace referencia a que el ser humano convive con su microbioma, cuya resultante es una síntesis de superorganismo (Moya, 2019). Recordemos también que la serotonina, o 5-HT conocida coloquialmente como la hormona de la felicidad, es el neurotransmisor principal en el llamado segundo cerebro y que realiza entre otras funciones, una gran contribución en los procesos de aprendizaje y de memoria. ¡De ahí la importancia de la necesidad de incorporar la salud intestinal dentro del enfoque de la neurorrehabilitación! Incluso ya existen publicaciones científicas que apuntan al tratamiento preventivo de determinadas patologías neuropsicológicas como en la EA el empleo, entre otros tratamientos, de la toma de probióticos. Ya que sus efectos inciden de forma directa a la MI. Los probióticos se pueden definir como microorganismos vivos no patógenos, empleados como suplemento alimenticio que mejoran el equilibrio intestinal generando beneficios...

Los celos

Por definición, el termino celo significa tener la cualidad de cuidar aquello que mas quiere y de esa una persona para que nadie se lo quite, jugando un papel importante en la estabilidad de la relación se refiere. Por otro lado, el celo es una emoción que surgen como consecuencia de un exagerado afán de poseer algo de forma exclusiva “me pertenece”, la base de la cual es la infidelidad real o imaginaria de la persona amada. Los celos son un fenómeno común en nuestra sociedad actual, pero, hay que tener en cuenta, que no todos los tipos de celos son considerados problemas psicológicos, el problema surge, al igual que con emociones como la tristeza, el miedo o la ira, cuando estas emociones son vividas con excesiva frecuencia, duración e intensidad. Esto hace, que establecer el limite entre celos normales y patológicos sea difícil, pero existen unas características que definen los celos patológicos: la ausencia de una causa real desencadenante, la extraña naturaleza de las sospechas y la reacción irracional de la persona afectada. La personalidad celosa, viene configurada por una vulnerabilidad psicológica siendo estas una necesidad de certeza alta y la necesidad de control de la persona amada, estas características estarían relacionadas con la historia de aprendizaje de la persona siendo necesario evaluar el tipo de apego y vinculo establecido con sus progenitores para la comprensión de esto. Parece ser, que diferentes estudios han llegado a la conclusión de que de que en su naturaleza existen carencias afectivas tempranas.  Así, para poder gestionar esta emoción, habría que trabajar: Cambiar el pensamiento irracional sobre la relación, el comportamiento de...