CREATIVIDAD… ¿la habilidad más valorada en el siglo XXI?

Dado que en la sociedad actual la información que nos rodea cambia continuamente, la innovación y la creatividad son cruciales. Cada vez se necesitan más personas que piensen de manera alternativa y sepan buscar múltiples soluciones a los problemas. 

A lo largo de la historia individuos brillantes como Albert Einstein, Thomas Alva Edison, Sir Isaac Newton, Leonardo da Vinci o Charles Dickens se han hecho famosos por sus descubrimientos derivados de su destacada inteligencia y pensamiento creativo (Li et al., 2014). Hoy en día, se ha comprobado que los individuos creativos tienen un mayor éxito laboral y muestran una mayor satisfacción con su trabajo. Incluso en la infancia, se ha visto que los niños creativos tienen mejores resultados en su desempeño escolar (Baer y Oldham, 2006). Además, podemos decir que la creatividad es multidisciplinar, lo que significa que está presente en las artes, la literatura, la ciencia, la filosofía y la política, y forma parte de los esfuerzos diarios de los individuos.

Pero, ¿qué es la creatividad? ¿Qué implica ser una persona creativa? Pues bien, la creatividad se define como la capacidad de asociar elementos para formar nuevas combinaciones a fin de originar algo nuevo que sea útil y significativo. Esta competencia puede requerir habilidades como la fluidez, la imaginación, la originalidad y la flexibilidad. En cuanto a los correlatos neuronales, Guilford (1967) identificó dos factores distintos que intervienen en el proceso creativo: el pensamiento divergente y el convergente. Mientras que el primero está localizado en el hemisferio derecho y es el encargado de generar múltiples ideas, el convergente se localiza en el hemisferio izquierdo y es más local, creando así una única respuesta. Aunque ambos tipos de pensamiento participan en la creatividad, la denominada “hipótesis del hemisferio derecho” apunta que el pensamiento divergente es dominante en el proceso creativo. En contra, “la hipótesis de la conectividad interhemisférica” señala que tener una conexión entre ambos hemisferios es más importante que simplemente usar el derecho (Bowden y Beeman, 1998).

Uno de los temas que más pueden interesarnos en este punto es cómo podemos potenciar esta habilidad. ¿Es innata? ¿Puede entrenarse? ¡Tenemos buenas noticias! Como la gran mayoría de nuestras habilidades cognitivas, podemos trabajarla; En el caso de los más pequeños, el juego es una pieza clave en el desarrollo de la creatividad e imaginación. Si bien es cierto que existen medios electrónicos que permiten estimular la creatividad mediante la creación de retos, opción de diseño y dibujo etc., el abuso de este tipo de herramientas puede ser perjudicial. Cada día se considera más importante limitar el uso de tecnologías para dar paso al juego libre. El momento en el que los niños se “aburren”, se abre espacio para crear e imaginar. Los padres también pueden estimularles, proponiéndoles retos y dejando que sean ellos mismos quienes los resuelvan. Este proceso puede hacerse con algo tan simple como las tareas diarias. La música y la lectura también son un gran recurso, ya que potencian la imaginación, la adquisición de vocabulario que más tarde ellos podrán usar en el juego libre, para relacionarse, escribir… Y todo esto puede extrapolarse a los adultos. Sabemos que el cerebro es plástico, y que esto se mantiene a lo largo de toda la vida. Por lo tanto, nunca es tarde para empezar a trabajar la creatividad. Creemos espacios en calma, fuera de la estimulación constante y permitámonos imaginar y crear.

Referencias:

Baer, M. y Oldham, G. R. (2006). The curvilinear relation between experienced creative time pressure and creativity: Moderating effects of openness to experience and support for creativity. Journal of Applied Psychology, 91, 963–970. doi:10.1037/0021-9010.91.4.963 

Bowden, E. M. y Beeman M. J. (1998). Getting the right idea: Semantic activation in the right hemisphere may help solve insight problems. Psychological Science, 9, 435–440. doi:10.1111/1467-9280.00082 

Guilford, J. P. (1967). The nature of human intelligence. New York: McGraw-Hill. 

Li, W., Li, X., Huang, L., Kong, X., Yang, W., Wei, D., … y Liu, J. (2014). Brain structure links trait creativity to openness to experience. Social cognitive and affective neuroscience, 191-198. doi:10.1093/scan/nsu041

1 Comentario

  1. Muy interesante!! Algo tan fácil de incluir en el día día y que poco lo hacemos…

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