Cuando lo que hacemos no encaja con nuestros valores

Leon Festinger, un psicólogo americano, propuso el término de disonancia cognitiva para hacer referencia a la disarmonía que se genera cuando la conducta que llevamos a cabo no se corresponde con nuestro sistema de valores internos. Festinger en su teoría propone que las personas tendemos a mantener coherencia y consistencia entre las acciones y los pensamientos, y para ello llevamos a cabo diversas acciones, incluso, el autoengaño.

Festinger y Carlsmith, en 1959, llevaron a cabo un famoso experimento con estudiantes universitarios. Les hicieron tomar parte en unas tareas supuestamente de ocio, aburridas y monótonas. Al acabar la actividad los dividieron en tres grupos, el grupo 1, que fue el que pudo opinar libremente sobre las tareas que habían llevado a cabo, y otros dos grupos, que tendrían que convencer a otros estudiantes de que las actividades en las que habían participado eran muy entretenidas. A uno de los grupos, el grupo 2, les ofrecieron 1 dólar por mentir, mientras que a los miembros del grupo 3 les dieron 20. Tras un tiempo, los investigadores se pusieron en contacto con los estudiantes para preguntarles cómo recordaban las actividades, y encontraron que tanto el grupo 1 como el 3 seguían percibiéndolas como aburridas y sin sentido, al contrario que el grupo 2, que mayormente opinó que fueron entretenidas.

¿Cómo puede ser que solo por recibir 1 dólar, la persona se autoengañe?

Puede ser complejo de entender, pero esto es explicado mediante la teoría disonancia cognitiva, que afirma que cuando alguien siente que lo que hace y lo que piensa no concuerda, cambia lo que piensa de la acción. El grupo 2, el de 1 dólar, tras acabar la tarea, pensaba que lo que había hecho era aburrido y tuvo que mentir por muy poca recompensa, así que seguramente los participantes se sintieron mal con su acción, pero como según esta teoría intentamos alinear nuestras acciones con nuestras actitudes, lo único que podían hacer era cambiar su actitud con respecto a las actividades, es decir: si me parecen divertidas, no he mentido por un dólar.

Disonancia cognitiva en el día a día

Es posible que diariamente sintamos disonancia cognitiva y justifiquemos nuestras acciones que no van alineadas con nuestros valores o nuestros pensamientos modificando y adaptando estos últimos sin ser muy conscientes de ello. Un ejemplo sencillo y poco conmovedor puede ser el siguiente: estar concienciados con el medio ambiente y con los inconvenientes que produce el consumo actual de plástico de un solo uso, pero a la hora de hacer la compra, adquirir un producto que viene envuelto en vez de uno que no trae envoltorio justificando nuestra acción porque el primero es más barato que el segundo y debemos de ser celosos con nuestra economía, dejando así atrás nuestros valores ecológicos y de conciencia social.

Pero también podemos ver lo que propuso Festinger en otras caras más crudas de nuestra sociedad. Como expresa Lucas Manuel Bietti en su artículo Disonancia cognitiva: procesos cognitivos para justificar acciones inmorales,  “No solamente las personas antisociales por alguna lesión cerebral no sienten empatía, culpa o remordimiento a la hora de cometer actos aberrantes y profundamente inmorales hacia otros. Normalmente, personas con un desarrollado sentido moral son capaces de cometer esos actos. Más aún, muchas personas tienen la capacidad de justificar sus actos inmorales u ofensivos”.  ¿Cómo? A través de cómo hemos explicado anteriormente, cambiando nuestra actitud hacia la acción disonante con nuestros valores.

Bietti en su artículo enlaza la Teoría de Festinger con La teoría de la desvinculación moral de Bandura para explicar cómo llegamos a cometer acciones que van en contra de nuestros valores. Bandura propone que empleamos diferentes mecanismos defensivos que nos permiten o tratan de justificar nuestros propios actos contrarios a nuestro sistema de valores, convirtiéndolos en irrelevantes y justificándolos de alguna manera para liberarnos de culpa. La desvinculación moral según Bandura, se basa en uno o más de los siguientes cuatro mecanismos:

  1. Justificación del acto inmoral. Oigo como mi vecino acostumbra a gritar a su mujer, pero no denuncio (aunque soy una persona que está en contra de toda violencia), no vaya a ser que luego por haber denunciado yo, sea más violento con ella.
  2. Negación y rechazo de la responsabilidad individual. Yo no soy nadie para denunciar.
  3. Negación y rechazo de las consecuencias negativas. Tampoco creo que sea para tanto si no digo nada, todas las parejas discuten.
  4. Negación y rechazo de la víctima. Ella es la que tiene que denunciar, si no lo hace, por algo será.

Probablemente no nos guste ver ese lado de la mente humana, pero seguramente hemos sido actores o testigos de actos totalmente alejados de nuestros valores y los hemos justificado o quitado importancia para no sentir la incomodidad que genera la disonancia cognitiva. Aunque la teoría de Festinger ha sido muy criticada, ha generado mucha investigación acerca de cómo equilibramos nuestras acciones con nuestros valores.

Es interesante conocer cómo funcionamos ante incongruencias entre nuestros actos y valores para poder ser objetivos a la hora de llevar a cabo acciones o de tomar decisiones, y ser sinceros y responsables de las decisiones que tomamos.

¿Te animas a alinear tus actos con tus valores sin autoengaños?

Bibliografía consultada

Bietti, L. M. (2009) Disonancia cognitiva: procesos cognitivos para justificar acciones inmorales. Ciencia Cognitiva: Revista Electrónica de Divulgación, 3:1, 15-17

Castillero Mimenza, O. (2020). La teoría de la desconexión moral de Albert Bandura. Recuperado de https://psicologiaymente.com/psicologia/teoria-desconexion-moral-bandura

Ovejero Bernal, A. (1993). Leon Festinger y la psicología social experimental: la teoría de la disonancia cognoscitiva 35 años después. Psicothema, 5(no1), 185-199. Recuperado de http://www.psicothema.com/pdf/872.pdf

OVEJERO, A. (1993). LA TEORIA DE LA DISONANCIA COGNOSCITIVA. Extractado por A. OVEJERO a partir de la obra de L. Festinger: Teoría de la disonancia cognoscitiva. Psicothema, 5(no1), 201-206. Recuperado de http://www.psicothema.com/pdf/873.pdf

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.