Dificultades de memoria, ¿cómo compensarlas?

Las dificultades relacionadas con la memoria constituyen uno de los síntomas más habituales entre las personas que presentan algún tipo de afección neurológica (enfermedades neurodegenerativas, traumatismos craneoencefálicos, accidentes cerebrovasculares o ictus, etc.) así como dentro del proceso de envejecimiento no patológico o “normal”. Evidentemente, el deterioro de esta función cognitiva tiene una gran repercusión en el día a día de la persona, pudiendo interferir tanto en la realización de actividades instrumentales (tareas domésticas, preparación de comida, manejo del teléfono, utilización de medios de transporte o coche propio, toma de medicación…) como básicas de la vida diaria (higiene personal y aseo, alimentación, vestido…) dependiendo del grado de afectación. Por ello, es especialmente importante que la persona pueda recibir una intervención adecuada e individualizada que favorezca al máximo su nivel de autonomía en el día a día.

Las alteraciones de la memoria pueden intervenirse desde diferentes enfoques o perspectivas, de modo que el proceso rehabilitador debe valorar la utilidad de cada uno de estos enfoques en cada caso particular. Uno de estos enfoques hace referencia a la implementación de estrategias compensatorias externas, es decir, a la utilización de ayudas externas que permitan a la persona ser lo más autónoma posible en su día a día a pesar de su dificultad para aprender o recordar información relevante. Si bien existen numerosas estrategias de este tipo, éstas no deben utilizarse de manera sistemática o indiscriminada con todas las personas que padecen dificultades de memoria, sino que deben analizarse las dificultades específicas de la persona para seleccionar aquellas que puedan serle de ayuda. Además, es importante reconocer que en función del grado de afectación de la persona puede ser necesario su entrenamiento en la utilización de la estrategia compensatoria correspondiente por parte de un profesional, así como contar con la supervisión de algún familiar en momentos determinados del día, de la semana o del mes. A continuación, se describen algunas de las principales estrategias compensatorias externas que pueden utilizarse para tratar de compensar los déficits mnésicos y favorecer la autonomía de las personas que los padecen.

ESTRATEGIAS DE ORIENTACIÓN TEMPORAL, ESPACIAL Y PERSONAL

Calendarios: es habitual que las personas con problemas de memoria presenten dificultades relacionadas con la orientación temporal, es decir, dificultades para identificar el día, el mes y/o el propio año en el que se encuentran. En estos casos siempre es recomendable que la persona afectada disponga de un calendario a mes vista y que especifique el año en cada página colocado en algún lugar visible de su casa. Es aconsejable que este tipo de calendarios cuenten con un espacio para escribir debajo de cada día, de modo que puedan incluirse anotaciones que faciliten el recuerdo de acontecimientos o citas importantes durante el año. La utilización reiterada de este recurso puede, además, promover la mejora de la orientación temporal en la persona.

Despertadores digitales de sobremesa: este tipo de dispositivos pueden contar con una pantalla en la que se muestra la hora, la fecha y la temperatura, de modo que resultan útiles no solamente para favorecer la orientación temporal de la persona, sino también para que ésta pueda adecuar su indumentaria a la temperatura que hace en el exterior.

GPS o Localizadores: también es posible que la persona con dificultades de memoria tienda a desorientarse espacialmente, es decir, a perderse en lugares nuevos o incluso previamente conocidos por ella. Un recurso útil en estos casos es la utilización de GPS o localizadores. Así, mientras los primeros pueden proporcionar indicaciones a la persona mientras realiza su recorrido, los segundos pueden ayudarnos a localizar a nuestro familiar en caso de que se desoriente y no sepa cómo volver a casa. Si la persona con dificultades de memoria, así como su familiar de referencia, disponen de un móvil smartphone existen diferentes aplicaciones gratuitas como “VisualMe”, “Encuentrame” o “Localizalo” que permiten localizar en tiempo real al familiar en cuestión. Una opción alternativa, en caso de que la persona no utilice teléfono smartphone, pueden ser los relojes o el calzado con GPS, de forma que éstos pueden vincularse con el teléfono móvil del familiar de referencia y éste recibir información sobre la localización en la que se encuentra su familiar o incluso una notificación cuando éste se aleja una distancia preestablecida de su domicilio.

Tarjeta o pulsera identificadora: Las personas con dificultades severas de memoria también pueden tener dificultades para orientarse a nivel personal, es decir, para recordar datos relevantes sobre sí mismas. En estos casos, tanto la tarjeta como la pulsera identificadora pueden ser un recurso extremadamente útil, especialmente cuando existe riesgo de desorientación fuera del domicilio. La tarjeta identificadora incluye información personal y sanitaria relevante sobre la persona (nombre y apellidos, foto, dirección del domicilio, nombre y teléfono del familiar responsable, tipo de afección médica, tratamiento farmacológico y posibles alergias). La pulsera identificadora proporcionaría el mismo tipo de información sobre datos personales y sanitarios de la persona en caso de emergencia, siendo la diferencia que el acceso a esos datos únicamente puede realizarse a través de la lectura del código QR que se encuentra grabado en la pulsera.

Libro o video de memoria estático: Otro recurso útil en el caso de personas con desorientación a nivel personal puede ser el libro o video de memoria estático. En el caso del libro, se trataría de un documento de varias hojas en el que debe incluirse toda aquella información que la persona afectada pueda tender a olvidar, pero que es una constante en su vida al menos durante un periodo de tiempo determinado y relativamente largo. Así, se podrían reflejar datos como la estación y el año en el que se encuentra, información sobre la propia persona, el tipo de afección que padece y desde cuándo, sus citas semanales, sus rutinas, los nombres de sus allegados junto con fotos suyas recientes o incluso de los profesionales que llevan su caso, etc. Esta información debería presentarse en el libro de manera visual y atractiva siempre que se pueda, y no solamente en formato texto. Por otro lado, el video de memoria estático incluiría el mismo tipo de información que el libro, siendo la principal diferencia entre ambos que la persona recibe dicha información a través de un video en el que aparece él mismo o uno de sus familiares de referencia explicandola.

ESTRATEGIAS MEMORIA PROSPECTIVA

Agendas, calendarios y listas de tareas: El entrenamiento en la utilización de agendas, calendarios y listas de tareas puede ayudar no solamente a que la persona estructure y planifique su día a día por fechas y horas, sino también a la consolidación y el recuerdo de información sobre las actividades, tareas o citas pendientes. Además, al permitir tachar aquellas actividades que se realizan, permite disminuir posibles confusiones acerca de si la tarea ya se ha realizado o no. Si bien el soporte en papel y lápiz es más sencillo de utilizar especialmente por parte de las personas mayores, las agendas y calendarios electrónicos del teléfono móvil cuentan con una gran ventaja a nivel de memoria prospectiva, siendo esta la posibilidad de programar notificaciones que avisen en el momento preciso en el que debemos realizar una actividad, tarea o acudir a una cita.

Alarmas de móvil: Una alternativa a la utilización de agendas, calendarios y listados de tareas puede ser también la utilización del sistema de alarma del teléfono, siendo posible programar la alarma para que se active en los momentos que hayamos establecido y que ésta incluya una descripción de lo que tenemos que hacer en dicho momento (21:00 – tomar medicación para la tensión) o incluso programar varias alarmas para momentos específicos que señalen una secuencia determinada de pasos a seguir (17:00 – vestirse para ir al cine, 18:00 – salir de casa e ir al cine, 18:20 – esperar en la entrada del cine a las amigas, etc.).

Toma de medicación: una dificultad habitual entre las personas con déficits de memoria consiste en recordar qué medicación se debe tomar, con qué frecuencia y en qué dosis. Además, de las opciones anteriormente mencionadas la utilización de pastilleros con pequeños compartimentos independientes para cada día de la semana y momento del día (mañana, tarde, noche) o de pastilleros electrónicos con alarma que indiquen el momento de tomar medicación pueden ser de gran utilidad. Otra opción, si la persona en cuestión tiene y maneja adecuadamente un teléfono smartphone, podría ser descargar una aplicación gratuita como “Alarma Píldora” o “Recordatorio de medicamentos”, que mediante notificaciones recuerde a nuestro familiar la hora a la que debe tomar su medicación o medicaciones, así como la dosis adecuada.

ESTRATEGIAS MEMORIA EPISÓDICA

Agendas: El entrenamiento en la utilización de agendas puede ayudar no solamente a facilitar la consolidación y recuerdo de las actividades a realizar en un futuro, sino que al constituir un registro de aquello que se ha hecho durante el día e incluso permitir anotar otras actividades que no estaban calendarizadas inicialmente pero que se han realizado, puede servir como un índice descriptivo de lo que la persona ha hecho en el día. De este modo, las agendas pueden ser útiles también para que la persona se encuentre orientada respecto a todas las actividades que ha realizado en su día.

Diario personal y libro de recuerdos: el diario personal permite a la persona con dificultades de memoria para crear nuevos recuerdos llevar un registro de lo que hace, piensa o siente cada día siguiendo un orden cronológico. Al escribir la propia persona sus recuerdos del día se favorece su almacenamiento y al describirse los pensamientos y las emociones asociadas se favorece su posterior recuerdo. Al mismo tiempo, al existir un registro de estos recuerdos, el propio diario puede utilizarse como herramienta terapéutica para la estimulación de la memoria. El libro de recuerdos es un recurso similar al diario personal, con la diferencia de que únicamente se incluyen momentos importantes en la vida de la persona (eventos, celebraciones, viajes…), pudiéndose incluir una breve descripción de cada uno de ellos junto con diferentes materiales como fotos, tickets o billetes de medios de transporte, entradas de espectáculos, folletos, planos, billetes o monedas de otros países, etc. Al igual que el diario personal, favorece el almacenamiento de información y la utilización de diferentes materiales puede favorecer el recuerdo, además también puede utilizarse como herramienta terapéutica para la estimulación de la memoria.

Libro de memoria dinámico: Esta herramienta consiste en varias fichas que la persona con dificultades de memoria debe completar con información relevante sobre su día a día. Así, cada día podría tener que recoger información sobre: i) la fecha, favoreciéndose una adecuada la orientación temporal; ii) hábitos de sueño (a qué hora de ha levantado o despertado y acostado o dormido); iii) hábitos alimenticios (a qué hora y qué ha comido en el desayuno, comida, merienda y cena); iv) toma de medicaciones (qué medicación se ha tomado, qué dosis y a qué hora); v) hábitos de higiene personal (ducha, lavado de pelo, cepillado de dientes…); vi) ropa utilizada (ropa interior, ropa exterior y calzado); vii) actividades de ocio y tiempo libre (actividades realizadas, en qué lugar, durante que periodo de tiempo, en compañía o en solitario); viii) citas médicas, ix) etc. Evidentemente, este tipo de diario y sus apartados puede y debe adaptarse a las necesidades de cada persona. Este tipo de registro puede favorecer que la persona se sienta más orientada respecto a su día a día, pudiendo ésta revisar en qué ha invertido su tiempo si no lo recuerda y al mismo tiempo utilizarse como herramienta terapéutica para estimular la memoria episódica.

Autographer: se trata de un dispositivo electrónico portable sujeto con una cinta que la persona se colocaría en el cuello y que permite obtener fotografías del día a día de la persona de manera automática, de modo que obtiene una fotografía nueva cada vez que la cámara detecta un cambio en el entorno en el que se encuentra la persona. Las imágenes pueden descargarse al finalizar el día en un segundo dispositivo electrónico como un ordenador o un teléfono móvil para poder visualizarse, de modo que suele ser necesaria la implicación por parte de algún familiar. Si bien el coste de este tipo de dispositivos puede ser algo elevado, en casos de amnesia moderada-severa puede favorecer que la persona se sienta orientada respecto a lo que ha realizado cada día, así como utilizarse como herramienta terapéutica para estimular el almacenamiento y la recuperación de la memoria episódica.

ADAPTACIÓN DEL ENTORNO

Etiquetas de señalización: las etiquetas de señalización pueden incluir diferente tipo de información en función de cuál sea la necesidad. Así, pueden utilizarse etiquetas de señalización en las diferentes puertas del domicilio indicando qué tipo de estancia se encuentra al otro lado (cocina, baño, salón, habitación…). Este tipo de etiquetas son útiles cuando la persona tiende a desorientarse con facilidad en su propio hogar o en el del familiar que se encuentra a cargo de su cuidado. Es conveniente que la etiqueta, además del nombre de la estancia, incluya una imagen representativa del tipo de estancia. Este tipo de etiquetas pueden utilizarse también para señalizar el contenido que guardan los diferentes cajones o armarios de la casa en aquellos casos en los que la persona tenga dificultad para recordarlo. Igualmente, conviene que estas etiquetas indiquen el contenido mediante una palabra y una imagen. Asimismo, también pueden resultar muy útiles las etiquetas de señalización de una acción mediante las cuales se recuerda a la persona algo que debe hacer en el lugar en el que debe realizar la acción (“cerrar el grifo”, “coger las llaves de casa”, “apagar las placas”, etc.). En algunos casos puede llegar a ser necesario colocar una etiqueta especificando una secuencia de acciones que recuerde los diferentes pasos a seguir para realizar una acción compleja como, por ejemplo, lavarse los dientes o lavar la ropa.

Luces y grifos con sensor de presencia: si bien es posible que a todos y cada uno de nosotros se nos haya olvidado en alguna ocasión apagar la luz o quizá incluso cerrar el grifo, este tipo de olvidos pueden hacerse más frecuentes si la memoria se encuentra afectada. Por ello, las luces y grifos con sensor de presencia pueden evitar que este tipo de olvidos deriven en un despilfarro económico innecesario. Además, en el caso de los grifos con sensor, éstos pueden ser más necesarios si cabe, ya que pueden llegar evitar consecuencias más graves como pequeñas, o no tan pequeñas, inundaciones en el hogar.

Detectores de inundaciones, humo o fugas de gas: al igual que los olvidos relacionados con el cierre de grifos y luces pueden suceder con mayor frecuencia en personas con problemas de memoria, esto mismo ocurre con los olvidos a la hora de cocinar o cerrar los fuegos de la cocina. Los detectores de inundaciones, humo o fugas de gas emiten una señal de alerta visual o acústica ante las situaciones mencionadas, por lo que tambien pueden ser de utilidad en personas con dificultades de memoria. Además, algunos modelos también incluyen un sistema de notificación al teléfono (fijo o móvil) o correo electrónico especificado como podría ser el del familiar de referencia.

Temporizador de placa de cocina: con el objetivo de evitar posibles olvidos relacionados con el apagado de las placas de cocina algunos modelos de vitrocerámica y de inducción incluyen un temporizador para cada zona específica de la placa. Una vez el tiempo programado ha transcurrido la placa emite una señal acústica de aviso y la zona de la placa especificada se apaga de manera automática. Una alternativa económica en caso de no disponer de una placa con temporizador podría ser utilizar un temporizador de cocina estándar.

Baterías de cocina con asas resistentes al calor: este tipo de baterías cuentan con asas fabricadas con materiales que no alcanzan altas temperaturas, de modo que son de utilidad para aquellas personas que han podido sufrir quemaduras en repetidas ocasiones al coger las asas de su batería de cocina.

Robot de cocina: el robot de cocina puede ser una herramienta útil para aquellas personas con dificultad para recordar los pasos necesarios para realizar diferentes recetas o dificultad para recordar si ya se han realizado determinados pasos. De este modo, el robot ofrece las instrucciones que se deben seguir en cada momento en la pantalla. Además, cuentan con un sistema de alarma que avisa cuando se ha terminado cada paso y debemos pasar al siguiente o se ha finalizado la receta.

Localizadores: los olvidos cotidianos en personas con dificultades de memoria a menudo implican una dificultad para recordar el lugar en el que se han dejado las llaves, el teléfono móvil o se ha aparcado el coche, entre otros. Por ello, diferentes tipos de localizadores pueden ser de utilidad. Así, por ejemplo, los localizadores de llaves suelen incluir un mando y un receptor, colocándose este último en las llaves y emitiendo una señal de alarma visual y/o acústica cuando se presiona el botón del mando. Del mismo modo, también existen aplicaciones móviles diseñadas para localizar el teléfono a través de un sistema de alarma que se activa, a través del envío de un mensaje de texto con la clave del teléfono perdido, incluso si el móvil está configurado en modo silencio. Por último, los llaveros con localizador GPS del coche, al permitir el registro de la localización del coche y guiarnos de nuevo hasta él, pueden ser también de gran utilidad.

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