Dislexia: cuando la adquisición de la lectura se ve obstaculizada

¿Qué es la dislexia?

La dislexia es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por una dificultad específica para el aprendizaje de la lectura. A grandes rasgos se podría decir que este trastorno engloba un patrón de dificultades caracterizado por problemas para deletrear, reconocer palabras con precisión o rapidez, comprender contenidos leídos y adquirir nuevo vocabulario, así como por una escasa capacidad ortográfica, entre otros. El origen de este trastorno es neurobiológico, tratándose de una afección de carácter crónico que no tiene cura y que, por tanto, acompañará a la persona que lo padezca durante toda su vida. Es importante destacar que las dificultades asociadas a este trastorno aparecen en ausencia de déficits sensoriales o motores y en personas con una inteligencia normativa. Actualmente, se estima que la prevalencia de este trastorno en la población se sitúa entre el 5 y el 17%, siendo dicha prevalencia similar en ambos sexos. Esto significa que en un aula de 25-30 alumnos habrá como mínimo un alumno o alumna con dislexia.

¿Cuáles son sus criterios diagnósticos?

En el ManualDiagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-V, la dislexia puede diagnosticarse dentro del marco del Trastorno Específico del Aprendizaje. Este trastorno incluye criterios para el diagnóstico de dificultades relativas a la lectura, la escritura y las matemáticas. A continuación, se describen los criterios relacionados con la lectura y la escritura, los cuales a su vez se encuentran asociados con la dislexia:

  1. Haber presentado al menos uno de los siguientes síntomas durante un mínimo de 6 meses, a pesar de haberse tratado de incidir sobre las dificultades observadas:
    1. Lectura de palabras imprecisa o lenta y con esfuerzo (dificultad para expresar verbalmente las palabras leídas, lectura incorrecta, lenta o con vacilación y adivinación de palabras antes de finalizar su lectura completa).
    1. Dificultad para comprender el significado de contenidos leídos (es posible que se realice la lectura de un texto con precisión, pero que no se comprenda su significado o las inferencias que de éste pueden derivarse).
    1. Dificultades ortográficas (omitir, añadir o sustituir letras).
    1. Dificultades en la expresión escrita (errores gramaticales o de puntuación, mala organización de ideas en un párrafo o expresión poco clara de ideas por escrito).
  • Las aptitudes evaluadas a través de pruebas estandarizadas se encuentran por debajo de lo esperado de acuerdo a la edad cronológica e interfieren negativamente en el rendimiento académico, laboral o de la vida cotidiana. En personas de edad superior a los 17 años, es posible sustituir las pruebas estandarizadas por la historia documentada de dificultades de aprendizaje en la edad escolar.
  • Las dificultades de aprendizaje deben haber comenzado en la edad escolar, aunque pueden no observarse en su totalidad hasta que el aumento de las exigencias académicas supera la capacidad de compensación cognitiva del estudiante, lo cual puede tener lugar en los últimos cursos de educación primaria o en secundaria.
  • Además, las dificultades de aprendizaje observadas no deben poder explicarse mejor por otras causas como, por ejemplo, un cociente intelectual igual o inferior a 70, déficits visuales o auditivos no corregidos, otros trastornos mentales o neurológicos, adversidad psicosocial, falta de dominio del lenguaje o ausencia de una formación académica apropiada.

¿Qué causa la dislexia?

Si bien la dislexia cuenta con un componente genético, la expresión del trastorno depende de la interacción de dicho componente con factores ambientales. A nivel genético se han identificado numerosos genes en diferentes cromosomas que podrían favorecer su aparición, no existiendo un gen único y específico causante del trastorno. A nivel ambiental diversos factores como la exposición prenatal al tabaco, la aparición de complicaciones pre y/o perinatales, el nacimiento prematuro, el bajo peso al nacer, el nivel socioeconómico bajo o la juventud de los padres (edad < a 30 años) pueden favorecer su aparición.

¿Qué tipos de dislexia existen?

La dislexia puede ocurrir debido a un inadecuado desarrollo de la ruta fonológica o de la ruta léxica de la lectura. A continuación, describimos en qué consiste cada una de estas rutas:

  • Ruta fonológica: es la ruta que todos y cada uno de nosotros utilizamos o hemos utilizado en las primeras etapas de aprendizaje lector. La lectura que se realiza a través de esta ruta es lenta y costosa, ya que implica tener que convertir cada grafema (letra) en su fonema (sonido) correspondiente. Es por ello que, en una persona con un desarrollo normativo de la lectura, una vez se ha desarrollado la ruta léxica explicada más abajo, la ruta fonológica únicamente se utiliza para la lectura de palabras nuevas o desconocidas.
  • Ruta léxica: al contrario que la ruta fonológica, la ruta léxica permite realizar una lectura rápida y eficaz, de modo que en lugar de realizarse la lectura mediante la conversión grafema-fonema, se realiza a través de la lectura global de palabras. Esta ruta es la que se utiliza para la lectura de la mayoría de las palabras a partir de los 8 o 9 años de edad, siempre y cuando haya habido un desarrollo normativo de la misma.

En función de la ruta específica que se encuentre afectada podemos hablar de diferentes tipos de dislexia, con errores distintivos:

  • Dislexia fonológica o indirecta: en este tipo de dislexia la afectación de la capacidad para convertir cada grafema en su correspondiente fonema genera una lectura lenta acompañada de múltiples errores en la decodificación de las palabras, siendo especialmente habituales las sustituciones de unos fonemas por otros fonológicamente o visualmente similares (b-d, q-b, p-d, p-q, t-d, p-t, b-t, etc.). Asimismo, también son frecuentes las confusiones en la lectura de grafemas cuya lectura es irregular (c, g) o cuya utilización es menos frecuente (ej. x, k, ñ, etc.). Del mismo modo, también pueden producirse adiciones u omisiones de letras en la lectura de palabras. Otro tipo de error habitual son los errores derivativos, en los cuales se mantiene la raíz de la palabra, pero se modifica el sufijo (ej. sustituir caminar por camino). Los errores de lexicalización también suelen ser habituales, de forma que al leer se sustituirá la palabra escrita por otra conocida para la persona. En este tipo de dislexia la lectura es sustancialmente mejor cuando la persona está familiarizada con las palabras a leer, mientras que se muestra más afectada ante palabras nuevas o desconocidas. Del mismo modo, la longitud de las palabras tiene un impacto importante en la lectura, produciéndose un mayor número de errores en la lectura de palabras de mayor longitud.
  • Dislexia superficial: este tipo de dislexia se produce cuando existe una alteración de la ruta léxica. La lectura en este caso también es lenta, costosa y fragmentada al tener que realizarse la lectura a través de la conversión grafema-fonema y no poder utilizarse la lectura global de la palabra. A pesar de ello, la precisión lectora, si bien se cometen errores, es mejor que en la dislexia fonológica, dado que la conversión grafema-fonema es adecuada. Además, la lectura de nuevas palabras también es adecuada. Se producen omisiones, adiciones o sustituciones de letras en las palabras, las cuales hacen que palabras reales se conviertan en palabras que no existen, dificultándose el acceso al significado de la lectura. Asimismo, se observa un peor desempeño en la lectura de palabras regulares que irregulares, tendiendo a regularizarse estas últimas (ej. leer “escribido” en lugar de “escrito”). En este caso la longitud de las palabras repercute en la velocidad lectora, siendo dicha velocidad menor en palabras largas.
  • Dislexia mixta: este tipo de dislexia constituye la expresión más grave de la condición, dado que se encontraría afectada tanto la ruta fonológica como la ruta léxica de la lectura.

¿Cuál es el impacto de la dislexia a nivel emocional?

Las dificultades asociadas a este trastorno pueden tener un gran impacto emocional en el niño o niña con dislexia. Ellos mismos acaban siendo conscientes de sus propias dificultades y de la existencia de un ritmo de aprendizaje de la lectura lento en comparación con el presentado por sus compañeros, siendo habituales los sentimientos de vergüenza ante actividades de lectura en voz alta en el contexto escolar. Así, suele aparecer un sentimiento generalizado de rechazo hacia la lectura o incluso hacia todo lo relacionado con los contenidos académicos. En este sentido, debe tenerse en cuenta que, al contrario de lo que ocurre con otras habilidades más específicas como las matemáticas, la lectura es una habilidad transversal a prácticamente todas y cada una de las asignaturas y, por tanto, la dislexia puede interferir ampliamente en el rendimiento académico general de los niños afectados por esta condición. Consiguientemente, pueden generarse tambien sentimientos de fracaso generalizados en el ámbito escolar, desmotivación, baja autoestima, tristeza o incluso trastornos anímicos más graves como depresión, ansiedad o somatizaciones.

De acuerdo con el impacto negativo que la dislexia puede ocasionar, tanto a nivel académico como emocional, en aquellos casos en los que exista sospecha de este trastorno es conveniente buscar ayuda especializada que permita realizar un proceso diagnóstico riguroso e implementar, en caso de ser necesario, una intervención adecuada a las necesidades específicas presentadas por el niño o niña en cuestión. Asimismo, como en cualquier trastorno del neurodesarrollo, la detección e intervención temprana constituyen elementos esenciales para un mejor pronóstico, siendo recomendable detectar la dislexia entre los 5 y los 8 años para obtener un mayor beneficio de los procesos de intervención.

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