Dolor crónico, acompañante invisible

El dolor es un sistema de alarma que nuestro sistema nervioso pone en marcha para informar de que algo no está yendo bien. El dolor es una experiencia subjetiva que genera malestar, puede ser concreto o generalizado, puede ser por causa específica o inespecífica y puede ser agudo o crónico.

El dolor agudo es un dolor que requiere atención médica inmediata y tratamiento para paliarlo, sin embargo el dolor crónico no se soluciona con un tratamiento médico puntual y exclusivamente físico, dura más de tres meses y afecta a la vida diaria del que lo padece además, es habitual que también de una u otra manera, interfiera en su entorno más cercano (familia).

El dolor crónico, no requiere el mismo tratamiento que el agudo, ya que tiene variables influyentes diferentes a las que es importante atender. Acompañando a la experiencia desagradable sentida por el sistema nervioso, va sintomatología psicológica como la depresiva o la ansiosa, que a su vez generan más sensación de dolor, provocando un círculo vicioso que no favorece el bienestar de la persona que lo padece.

Las personas que padecen este tipo de dolor, sienten que no se les atiende correctamente ya que aunque sienten dolor, no suele haber diagnóstico específico para su dolencia o tratamiento que lo resuelva del todo. Es habitual tener pautados fármacos que aunque calman, no eliminan del todo el dolor, y además al ser tratamientos crónicos, el problema se agrava, pues el organismo se habitúa a la dosis originaria y cada vez es menos sensible al efecto, provocando inevitablemente un aumento de dosis para notar mejoría, sumando evidentemente los perjuicios que tienen ciertas sustancias externas en el cuerpo.

¿Impostores?

Sentirse cuestionado y como un impostor a ojos de los demás es un sentimiento muy habitual en los que sufren esta dolencia. Es muy habitual que sientan que el entorno no comprenda ni empatice con su problema, ya que el dolor al ser una experiencia subjetiva no visible, queda en un segundo plano y no suele ser respetado como cualquier otra enfermedad física. Por todo ello, a las personas que sufren dolor crónico les suele costar aceptar ayuda psicológica, pues sienten que si consideran que es un problema psicológico, su dolencia es irreal, pero nada más lejos de la realidad. El dolor es una experiencia física que además va acompañada de otras variables, como la psicológica y por tanto requiere de un tratamiento interdisciplinar integrado.

Variables psicológicas que influyen en la percepción del dolor

Locus de control. Las personas con Locus de control Interno, es decir, que creen que ellos pueden hacer algo para notar una mejoría en su dolencia, ponen en marcha más estrategias de afrontamiento activas que los que tienen Locus de Control Externo (creen que su mejoría no depende de ellos), perciben menor intensidad del dolor y sienten que la interferencia con las actividades diarias es menor.

Autoeficacia. Personas que se sienten eficaces para paliar en parte su dolor, se perciben como más adaptados al dolor, más funcionales, tienen mejor tolerancia al dolor y mejor ajuste psicológico.

Expectativa de respuesta. El tipo de predicciones, positivas o negativas (catastróficas) que se hagan sobre el propio dolor, o a cerca del tratamiento, influirá en la experiencia de dolor.  

Atención. La hipervigilancia al estado del organismo, aumenta la percepción de dolor. Cuanto más atento se esté a las sensaciones producidas por el cuerpo, más se percibirán y se sumarán a la experiencia del dolor.

Apoyo social. Cuanto más apoyo social se perciba, menor es la experiencia de dolor.

Estado emocional

  • El miedo al dolor es una variable fundamental ya que influye directamente en las acciones que se llevan a cabo para evitar el dolor. Por miedo al dolor se evitan actividades beneficiosas tanto a nivel físico como a nivel emocional provocando un círculo vicioso de inactividad muy poco recomendado. A medida que se rechaza la actividad física moderada, el cuerpo va perdiendo facultades motrices (que pueden llevar a caídas o golpes), se pierde musculatura, elasticidad, siendo cada vez más dolorosa cualquier actividad física por mínima que sea, invalidando a la persona tanto física como mentalmente. Cuando se rechazan actividades sociales o de ocio, por miedo a que surja dolor mientras las disfrutamos, se pierde oportunidad de dejar de hipervigilar, de fortalecer la red social, de vivir experiencias agradables, de sentir por ende alegría, de percibir control… variables muy importantes a cuidar cuando se padece dolor crónico.
  • La ansiedad eleva el ritmo cardíaco, tiene efectos negativos en la cognición, puede provocar problemas de sueño,  variables que no interesan sumar a la experiencia de dolor crónico. Tiene mucho que ver las creencias acerca del dolor, de sus consecuencias, de su tratamiento… si los pensamientos que se autogeneran son catastróficos, el nivel de ansiedad aumentará, añadiendo más sintomatología a la experiencia de dolor.
  • La depresión. Está muy relacionada con dolor crónico, puede ser un efecto directo de las consecuencias del miedo al dolor, anteriormente apuntadas.

Tratamiento Psicológico

Si sufres de dolor crónico te aconsejamos que solicites ayuda a un profesional de la psicología ya que como hemos indicado a lo largo de todo el artículo, las variables psicológicas tienen una gran influencia en la percepción del dolor y en la salud.

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