EL CUIDADO DEL BEBÉ

La llegada de un bebé y el primer año de vida de este, suele ser un momento de mucha felicidad, pero también supone un gran cambio en la vida de la familia. Estos cambios afectan a nivel de pareja y también a nivel personal, lo que puede generar ciertos altibajos emocionales. Además, el cuidado del bebé, de un nuevo ser, que depende casi en exclusiva de su madre supone todo un reto, especialmente para las familias que esperan la llegada de su primer bebé. El cuidado del bebé no es una tarea sencilla y suele provocar muchas dudas y preocupaciones a los padres. En este blog trataremos de dar algunas pinceladas del cuidado emocional del bebe durante el primer año de vida, intentando transmitir la importancia de que los padres asuman, que no existen los padres perfectos y que se darán errores como algo normativo. Es importante ajustar las expectativas idealizadas de la maternidad/paternidad por unas más reales, dando por hecho que los padres no harán todo bien y que no existe el bebé ideal.

El bebé nace totalmente inmaduro, siendo totalmente dependiente de los cuidados que sus padres le proporcionan. Estos cuidados (alimentación, aseo, sueño…) suponen la supervivencia del bebé y son de vital importancia para la creación y desarrollo del bebé como individuo. El bebé necesita de la relación social para poder desarrollarse como individuo, a través de las caricias, las miradas, las palabras, el tacto… de sus padres. Los padres a través de la relación de amor que establezcan con su hijo generarán las bases de la seguridad para el desarrollo de este. Esta relación no solo despertará en los padres placer, sino que también es importante poder sentir y gestionar emociones como miedo, ansiedad, enfado…el cuidado también afecta al propio cuidado de los padres, pudiendo observarse a ellos mismos, comprendiendo las propias emociones. Es importante cuidar bien y para ello es fundamental cuidarse uno mismo.

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Las madres y los bebes se conforman al inicio como una pareja unida pero que necesitan de la ayuda del padre, para que la madre se pueda sostener en este papel de cuidadora principal. Al comienzo será la madre la que tenga un papel protagonista en el cuidado del bebé y el padre tendrá funciones propias que con el tiempo se irán adaptando a las necesidades de madre y bebé, jugando con el tiempo un papel más protagonista en el cuidado de este. A su vez es importante que ambos padres puedan ser sostenidos por familiares cercanos y/o grupos sociales que viven situaciones similares

Una de las cuestiones fundamentales para el desarrollo del bebé es el vínculo, el lazo afectivo que se crea entre este y sus padres. Este vínculo se comenzará a formar desde el momento en que se piensa en la posibilidad de ser padres y seguirá en desarrollo durante el nacimiento y crecimiento del bebé. Este vínculo se irá formando a través de las experiencias relacionales, principalmente con sus progenitores.

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Tras el nacimiento viene un momento de encuentro y conocimiento mutuo, lo que permitirá ir ajustando expectativas que se habían creado durante el embarazo al bebé que realmente ha llegado. Es un momento de sensaciones intensas donde el bebé necesita muchos cuidados y no tiene capacidad de espera, esto se ira logrando con el tiempo y a través de la relación con sus padres que le ayudaran a regularse poco a poco. Los primeros 3 meses no suelen ser fáciles, entender que necesita el bebé, diferenciar los lloros, la lactancia, los ritmos de sueño…se trata de una etapa de adaptación y conocimiento mutuo. En esta etapa es muy importante el papel del padre como cuidador de la pareja que conforman la madre y el bebé. Entre los 3 y 6 meses, el conocimiento mutuo, favorece una relación más fluida de los padres con el bebé, además esto se ve favorecido por la aparición de la sonrisa en el bebé, sus constantes descubrimientos… lo que hace más fácil la vinculación. Es importante en esta etapa hablar al bebé, interactuar con él y poder permitirle pequeños momentos en los que se entretenga solo. El padre va cogiendo un papel más protagonista en los cuidados del bebé y esto favorece la creación del vínculo. Entre los 6 meses y el año, ocurren muchos cambios que suponen un gran paso hacia su autonomía. El bebé puede ir calmándose solo, se puede entretener el mismo, comienza a sentarse, gatear, hasta llegar a andar solo. Esto le permite desplazarse, pudiendo ir separándose de sus padres y explorar. En esta etapa ya no es tan necesaria la respuesta inmediata a sus demandas, se pueden ir dando tiempos de espera que favorecerán su autorregulación. Al año, el bebé, va dando paso al niño, se siente diferenciado de sus padres, siente curiosidad por lo que le rodea y se va sintiendo seguro de explorar su entorno. El niño ha interiorizado que sus padres siguen estando, aunque él no les vea y esto le genera la seguridad necesaria para salir y explorar. Es importante que los padres permitan esta exploración, dejándoles hacer cada vez más cosas por sí mismos trasmitiéndoles así, confianza. En esta época es común que se den más separaciones del bebé, siendo importante poder despedirse de él y comunicándole que siempre volverán a buscarle.

Por último, transmitir que no existen padres perfectos y que la paternidad/maternidad supone un aprendizaje continuo. Los bebés no necesitan padres perfectos… ya que esa perfección nunca será posible y lo único que generará será frustración en la relación.

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