El sueño en la infancia

El sueño es uno de los estados más importantes dado que es en este momento cuando reparamos el desgaste producido durante las actividades realizadas a lo largo del día. Los niños y niñas adquieren el patrón de sueño de manera natural y espontánea. Sin embargo, al igual que otros aspectos del desarrollo infantil, como el control de esfínteres o el lenguaje, éste también puede verse afectado. Dichas alteraciones, podrían causar malestar psicológico y físico en el niño o la niña. Existe una relación directa entre las actividades diurnas y las dificultades en el sueño. Cuando hablamos de trastorno del sueño, nos referimos a aquellos problemas relacionados con el sueño que afectan de manera directa a la vida del niño, a la relación con sus padres, relaciones sociales, escolares, etc. Algunos de los trastornos del sueño más comunes en los niños y niñas son los siguientes:

  • Insomnio: dificultad para iniciar o mantener el sueño.
  • Hipersomnia: excesiva somnolencia diurna no explicable por falta de sueño.
  • Terror nocturno: despertares súbitos precedidos por un grito de pánico, intensa ansiedad y signos de actividad vegetativa como taquicardia y/o sudoración, que no se calma con la presencia de los padres y que puede ir acompañado de amnesia posterior al episodio.
  • Sonambulismo: caminar nocturno sin recuerdo posterior.
  • Pesadillas: sueño angustioso, despertar con recuerdos terroríficos, que se calma con la presencia de los padres.
  • Enuresis: mojar la cama al menos 1 vez por semana en niños mayores de 5 años.

Pautas para la prevención de problemas del sueño

            Al igual que cualquier conducta, el sueño se puede modificar para poder dormir y descansar de manera adecuada.

  • Padres seguros: Proporcionar al niño un apego seguro. Cuando el niño empiece a llorar, dejar al niño el tiempo suficiente para que pueda él mismo emplear las habilidades necesarias de auto-alivio para poder volverse a dormir.
  • Alimentación nocturna: Alimentación regulada por la noche para evitar molestias y despertares durante la noche. Además, tiene gran importancia gestionar los alimentos que puedan causar intolerancia al niño, dado que el malestar que proporciona está asociado a las dificultades a la hora de dormir.
  • Reducción del sueño diurno: Reducción de las siestas durante el día o una reducción en la duración de las mismas. Éstas pueden ser reemplazadas por actividades que el niño encuentre agradables.
  • Desarrollo de rutinas a la hora de acostarse: Importante establecer una rutina a la hora de irse a dormir (baño, lavarse los dientes, cambio de pañal, cuenta, etc.). Esto ayuda a los niños a anticipar lo que va a ocurrir después.

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