El sueño y sus fases

Aproximadamente un tercio de nuestra vida lo pasamos durmiendo. Hoy en día sabemos que durante el sueño las neuronas siguen activas, y que es una actividad imprescindible para numerosas funciones fisiológicas y psicológicas, como por ejemplo, la reparación de tejidos o la consolidación de la memoria y el aprendizaje. En el sueño y la vigilia están involucradas distintos neurotransmisores (noradrenalina, acetilcolina, serotonina, etc.), hormonas (cortisol, hormona del crecimiento y melatonina, entre otros) y diversas estructuras, entre las que destaca el núcleo supraquiasmático, situado en el hipotálamo, el cual controla los ritmos circadianos. En cuanto a la estructura del sueño, ésta se divide en dos fases principales, denominadas sueño No REM y sueño REM. El sueño No REM, a su vez, se divide en cuatro estadíos.

SUEÑO NO REM

  • Estadío 1 o Adormecimiento: corresponde a la transición entre el sueño y la vigilia. Esta etapa se caracteriza por ondas alfa, relacionadas con la relajación, y ondas theta. También pueden tener lugar alucinaciones hipnagógicas, que se dan mientras tratamos de conciliar el sueño.
  • Estadío 2 o Sueño ligero: durante esta etapa disminuyen el ritmo cardíaco y respiratorio. En esta fase seguimos escuchando ruidos y nos despertamos con mayor facilidad. Alguna vez has sentido que te vas a caer cuando estás durmiendo? Eso ocurre en esta fase. Mediante el EEG observamos en esta fase períodos de actividad theta, husos del sueño y complejos K, los cuales actúan como mecanismo de inhibición para que el sujeto no se despierte.
  • Estadío 3: es la fase de transición al sueño profundo. Durante las fases 3 y 4 es donde se producen fenómenos como el sonambulismo, somniloquio (articulación palabras o frases de difícil comprensión) o terrores nocturnos.
  • Estadío 4, Sueño lento o Sueño profundo. Este estadío es el que señala la calidad del sueño, esto es, si el sueño ha sido reparador o no. En esta fase cuesta mucho despertarnos, y requiere para ello estímulos intensos como ruidos fuertes, y cuando nos despertamos estamos aturdidos o confusos. Esta etapa va disminuyendo conforme avanza la edad, por eso las personas mayores presentan mayores alteraciones respecto al sueño. Por otro lado, las benzodiacepinas son fármacos muy extendidos para el tratamiento de trastornos de sueño y ayudan a prolongar el tiempo total de sueño. No obstante, muchas personas que toman estas medicaciones se quejan de que no descansan, y esto ocurre porque incrementan el sueño ligero, pero disminuyen el sueño profundo.

SUEÑO REM, MOVIMIENTO DE OJOS RÁPIDOS O SUEÑO PARADÓJICO

Ocupa un 25% del total del sueño. Durante esta fase hay una gran actividad cerebral similar a la de la vigilia, y atonía muscular, es decir, no hay tono muscular y no podemos movernos. También es la fase en la que tienen lugar los sueños con estructura narrativa y las pesadillas. A diferencia del sueño profundo, al despertarnos en esta fase, nos encontramos alerta y somos capaces de recordar los sueños. El sueño REM se relaciona con el aprendizaje, y de ahí que en la primera infancia haya mayor cantidad de sueño REM.

A lo largo de la noche, pasamos por varios ciclos de sueño No REM y REM, y las fases se dan de forma cíclica, con una duración estimada de 90 minutos. En la primera parte del sueño, tiene mayor peso el sueño profundo, y durante la segunda mitad el sueño REM.

Queda mucho que descubrir sobre el sueño, pero no hay lugar a duda de su importancia para nuestra supervivencia y bienestar.

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