El (supuesto) síndrome del niño estresado: la sobreocupación infantil

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La semana pasada, un padre preocupado, nos preguntaba en torno a este síndrome de nombre curioso. Y es que, a menudo, socialmente (en este caso grupos de whatsapp del cole, corrillos de padres de compañeros del aula de nuestros hijos, etc.) se generan y acuñan términos y explicaciones que, lejos de la evidencia científica, intentan dar solución a las preocupaciones que tenemos. En otras ocasiones, son los medios de comunicación los que generan esa preocupación, como es este el caso. Sea como fuere, esto se ve agravado por la poca formación que tenemos en emociones y en cómo gestionarlas, en torno a nuestro funcionamiento psicológico y cognitivo, así como en la crianza y la paternidad de nuestros hijos. Además, con la llegada de este confinamiento y casi la parada en seco de las actividades infantiles (con el deporte escolar y las extraescolares suspendidas), la sensación de estar estimulando insuficientemente a nuestros más pequeños se ha acrecentado. Vamos a ir pregunta por pregunta resolviendo algunas cuestiones:

¿Qué es eso del síndrome del niño estresado?

Se ha venido a llamar así socialmente a un supuesto síndrome donde el niño se ve sobreocupado de actividades y no tiene tiempo ni siquiera para ser niño y hacer lo que hacen todos los niños: jugar y desarrollarse mediante esta actividad, que recordemos que en ellos es básica e imprescindible. Algo así como la siguiente figura:

Vicen Seño no Twitter: "No quieras ir tan rápido, no le sumes años a su  inocencia, no quieras que parezca mayor. El tiempo para ser niño es  limitado. Déjale subir a los

¿Pero los niños sufren de estrés y ansiedad?

Aunque pudiera parecernos una pregunta absurda, no lo es. Y es que si ya habitualmente tenemos un defecto de conocimiento en torno a nuestro funcionamiento psicológico, es habitual encontrar personas que creen que los niños son una representación “mini” de los adultos, o incluso al contrario: un ser aún “sin formar” que no tiene los procesos que tiene un adulto ni en forma ni en contenido. Pero la verdad es que tanto el estrés, la ansiedad, como incluso todos los componentes afectivos, están con nosotros desde el mismo momento de nacer, y son una guía en la supervivencia y en la regulación de nuestra conducta. Por tanto, sí, los niños tienen también estrés y ansiedad, pero recordemos que un punto justo de ambas es totalmente necesario para estar motivados y “movernos” personal e intelectualmente. Y es que, no es fácil ser niño en esta sociedad…

Pues totalmente cierto, qué penoso y lamentable!!!😩😩 en 2020 | Niños  difíciles, Frases de educacion, Frases de niños

¿Los niños muestran igual la afectividad que los adultos?

Rotundamente: No. Y en esto, la ansiedad y estrés no son menos. Por ello, es necesario entender las diferencias que se dan en ellos para poder detectar signos preocupantes lo antes posible. Y es que, por ejemplo, un niño con síntomas de ansiedad o depresión puede multiplicar por dos su necesidad de moverse, de correr, de hacer cosas… Y esto no es una forma habitual de manifestarlo en la edad adulta. Pero recuerda, además, que los niños tienen especialistas específicos en esta etapa para que les atiendan: los ya conocidos pediatras, los neuropediatras, el psicólogo infanto-juvenil, los neuropsicólogos infanto-juveniles… Tanto es así, que existen trastornos que se dan específicamente en la infancia y no en otras etapas, pero esto sería otra cuestión que ya desgranaremos en otro post…

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Entonces, ¿existe verdaderamente este síndrome?

No, y por dos motivos. Por un lado, esto no podría de ninguna manera ser un síndrome, porque no tiene síntomas y porque simplemente, un niño sobreocupado, muestra su incapacidad (lógica) de adaptarse a las demandas de su entorno (padres, profesores…): hacer muchas cosas, con un tiempo limitado y con una relativa exigencia (subjetiva o no, esto es, que el niño se imagina o que puede ser real) para hacerlo todo bien. Recordemos que la ansiedad y el estrés no son otra cosa que la diferencia que hay entre lo que nos piden y lo que creemos que podemos dar, diferenciándose ambas en el tiempo que dura cada una (la ansiedad, generalmente, es más larga y más incapacitante).

Por otro lado, la sobreocupación es una sensación subjetiva. Esto no quiere decir que sea bueno (ni para niños ni para adultos) hacer muchas cosas y estar continuamente ocupados, ni mucho menos. Está claro que sentirnos útiles nos hace sentirnos relativamente bien, pero a menudo estar sobreocupado no es otra cosa que signo de estar intentando no afrontar problemas personales (o incluso familiares). Párate y piensa si esta es la función que cumple el hecho de que tú (o tu hijo) estés todo el rato ocupado y en movimiento…

¿Algo más que debo saber de este supuesto síndrome?

Sí. Si se ha generado y está en el ideario social, es probable que responda a necesidades sociales, en un sistema donde cada vez se pide más rendimiento, ser más productivos en menos tiempo y, sobre todo, que todo eso se reconozca (más importante, muchas veces, que ese reconocimiento sea externo, es decir, social).

Por todo ello, recordad: lo importante, en la infancia, es ser niño. El resto, es relativamente secundario…

Los que no sean niños de pequeños, ¿lo serán de mayores?

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