El uso de metáforas en terapia

Una metáfora terapéutica es una imagen o historia que facilita un cambio terapéutico. Las personas pueden requerir modificaciones en el planteamiento de su problema y/o en el camino que sigue para resolverlo. Con una metáfora, el terapeuta pone de relieve en qué consisten esos cambios sin decirlos literalmente, más bien haciéndolo a través de la sugerencia de una comparación  con una experiencia vivida por el paciente. Así, una metáfora terapéutica presenta una experiencia conocida o vivida, que se asocia con el problema que presenta y ofrece una solución al mismo.

Una de las grandes ventajas de las metáforas es que permiten llegar a conclusiones propias sin que tenga que ser dirigido directamente por el terapeuta. Así, se logran cambios en el entendimiento del problema y se sugieren soluciones adecuadas sin imponer tareas ni reglas de comportamiento.

La mejor metáfora terapéutica es la que se adapta al problema que en ese momento presenta la persona y que sea consistente con su grado de desarrollo. Se tiene que entender, para lo que tiene que referirse a su experiencia directa o al conocimiento común en la sociedad y en su edad. La persona se tiene que ver reflejada en ella e identificada con alguno o algunos de los personajes que aparecen en la narración. Debe de haber una correspondencia clara entre el problema y la experiencia que se narra. Debe tener una estructura de acción, de forma que los pasos que se deben dar para cambiar el comportamiento estén reflejados claramente en la metáfora. La metáfora ofrece una solución al problema, de esta forma la persona accede a un comportamiento que no había visto antes y que reintegra o resuelve su problema. Una metáfora terapéutica debe llevar implícita una solución diferente.

Efectos de las metáforas:

  • Son fáciles de recordar y comprender
  • Producen una nueva forma de ver una situación, proporcionando una perspectiva diferente
  • Fomentan la imaginación y la creatividad
  • Generan empatía con la situación y ofrecen en muchos casos una posible solución

Ahí va un ejemplo de metáfora.

Metáfora del Asno y del Granjero:

Había una vez un granjero que tenía un asno muy viejo. Un día, el asno cayó al fondo de un pozo abandonado. El granjero cuando lo vio pensó que el asno era viejo y ya no podía realizar ningún trabajo en la granja. Por otro lado, el pozo se había secado hacía muchos años y, por tanto, tampoco tenía utilidad alguna. El granjero decidió que simplemente enterraría al viejo asno en el fondo del pozo.

Cuando comenzó a palear tierra encima del asno, éste se puso más inquieto de lo que ya estaba. No sólo estaba atrapado, sino que, además, lo estaban enterrando en el mismo agujero que le había atrapado. Al estremecerse en llanto, se sacudió y la tierra cayó de su lomo de modo que empezó a cubrir sus patas. Entonces, el asno levantó sus cascos, los agitó, y cuando los volvió a poner sobre el suelo, estaban un poquito más altos de lo que habían estado momentos antes. Los vecinos echaron tierra, tierra y más tierra, y cada vez que una palada caía sobre los lomos del asno, éste se estremecía, sacudía y pisoteaba. Para sorpresa de todos, antes de que el día hubiese acabado, el asno apisonó la última palada de tierra y salió del agujero a disfrutar del último resplandor de sol.

Conclusión:

Las paladas de tierra son como nuestros problemas, esos que nos entierran. Pero, ¿Y si hubiera alguna forma en la que, como el asno de la historia, pudieras encontrar la manera de pisotear las dificultades? Si hubiera un modo por el cual las mismas cosas que ahora parecen estar amenazando tu existencia pudieran en realidad usarse para elevarte, ¿podrías entonces alcanzar esa vida que tanto anhelas? En esta historia el asno no podría haber salido del pozo de no ser por la misma tierra que amenazaba por enterrarlo.

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