Gratificación instantánea: Lo quiero todo y lo quiero ya.

Seguramente en algún momento habremos escuchado que el 90% de las situaciones que nos preocupan nunca terminan sucediendo. El problema aquí reside en que nuestra mente y nuestro cuerpo no diferencian una amenaza real de una imaginaria.

En momentos de estrés o reto nuestro organismo activa una hormona denominada cortisol, también llamada la hormona del estrés. Esta sustancia es clave en nuestra vida ya que interactúa con todo el organismo, fluctuándo a lo largo del día: por las noches se encuentra en niveles bajos y va aumentando hasta lograr el pico más alto a la hora de despertarnos. Lo interesante es que esta hormona no solo se activa en momentos de amenaza real, si no también cuando nos imaginamos una situación de riesgo. Cuando sufrimos una intoxicación de cortisol debido a una exposición prolongada, podemos sufrir síntomas físicos tales como: caída del cabello, temblor de párpados, problemas intestinales o inflamación de articulaciones entre otros.  A nivel psicológico puede aumentar la irritabilidad, ocurrir fallos de memoria, aumentar la tristeza y/o inquietud,  sufrir problemas para conciliar o mantener el sueño…

Teniendo esto en cuenta, quizás nos surja la pregunta de ¿cómo podemos reducir el cortisol? Hoy en día, una de las fuentes de reducción de estrés que más utilizamos independientemente de la edad es la pantalla de los dispositivos móviles. Se ha comprobado que el uso de la pantalla (en referencia al empleo de redes sociales o videojuegos) nos alivia. ¿Por qué? Por las gratificaciones instantáneas que nos proporciona. 

En este proceso entra en juego la dopamina, la hormona involucrada en el placer y las adicciones. Cada vez que yo recibo un “like”, un comentario etc.  en una red social, sufro un aumento de dopamina. Esta forma de vida nos ha creado una adicción emocional ya que nos hemos acostumbrado a recibir estímulos constantes. Cada vez que tocamos la pantalla del móvil hay algún tipo de notificación nueva esperando a ser leída. Es algo casi impulsivo. Gratificación instantánea: Lo quiero todo y lo quiero ya. 

Para poder entender lo que esto acarrea en nuestro cerebro, es importante hablar de la corteza prefrontal. Es la zona que se sitúa en la parte delantera de nuestro cerebro, encargada de funciones como la atención, la concentración, la resolución de problemas y el control de impulsos. Podríamos decir que es el centro neurálgico de la voluntad. Cuando un bebé nace su corteza prefrontal es inmadura, ya que el desarrollo del cerebro se efectúa de atrás hacia delante, terminando de  madurar en torno a finales de la adolescencia/comienzos de la edad adulta. En esta primera etapa de vida la corteza prefrontal se activa por tres vías: luz, sonido y movimiento. Una Tablet por ejemplo nos proporciona las tres. Es una herramienta perfecta para atraer la atención. Sin embargo, teniendo en cuenta que nuestro cerebro funciona mediante un mecanismo por el cual las funciones que no se usan terminan desapareciendo, cuanto más se utilicen herramientas externas, más se atrofiarán las internas. Si hacemos uso de herramientas que continuamente nos aporten estímulos que capten nuestra atención, perderemos la capacidad de mantener nuestra atención focalizada en estímulos constantes. 

Por lo tanto, si queremos que los niños desarrollen adecuadamente la corteza prefrontal, la clave está en posponer el uso de la pantalla. Debo de ser yo el/la que domine el dispositivo, no el dispositivo el que me domine a mi. ¿Cuándo cogemos el teléfono? Cuando estamos estresados o aburridos. Si cada vez que vivimos una de estas situaciones recurrimos inmediatamente a una pantalla para conseguir alivio, no estamos dejando que nuestro cerebro se autorregule. No aprendemos a gestionar nuestras emociones de manera interna, derivando en problemas de tolerancia a la frustración entre otros. Lejos de demonizar a las nuevas tecnologías, hay que recalcar que las pantallas nos ofrecen miles de facilidades y adelantos que nos ayudan en el día a día. La clave está en ser nosotros los que tengamos control sobre el mundo digital.

Algunas ideas que podemos intentar poner en práctica para hacer un mejor uso de estas nuevas tecnologías son: desactivar las notificaciones de la pantalla, posponer la recompensa (si nos apetece entrar en whatsapp, en vez de hacerlo instantáneamente, decidimos hacerlo más tarde. Si queremos comprar algo que hemos visto en internet, conscientemente decidimos dejarlo para después) o esculpir nuestra atención (saber y decidir a qué queremos prestar atención y modificar nuestras redes para acercarnos más a ello).

Referencias:

Rojas-Estapé, M. (Diciembre 2021). “Efecto del móvil en el cerebro”. XX Congreso de Directivos CEDE. 

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