La resiliencia

La resiliencia es definida como la capacidad de recuperarse de situaciones traumáticas extremas.  Este concepto refleja la confluencia dinámica de factores que promueven la adaptación positiva a pesar de la exposición a experiencias adversas, por lo que es se considera que la resiliencia es un componente de la adecuada adaptación psicosocial y se asocia con la salud mental.

Así, una posible pregunta que podemos hacernos es por qué hay personas que aparentemente viven en situaciones similares, adversas, de exclusión, pobreza, o trágicas por algún acontecimiento, sin dejar de lado que todas las situaciones y personas son diferentes entre en sí, y, unas consiguen recuperar o alcanzar una vida normalizada, y otras, sin embargo, repiten y mantiene esa situación de adversidad, pobreza, exclusión, o no pueden recuperarse de un determinado acontecimiento trágico. 

El concepto de fiabilidad, resistencia a condiciones adversas. - foto de stock

Y esto se debe a que existen factores contextuales que influyen en esta normalización, ademas de características personales que hacen posible que unas personas consigan alcanzar una vida normal, frente a las que no lo consiguen. Es decir, en este proceso de normalización influyen por un lado factores ambientales, del contexto y entorno donde la persona vive, y por otro, variables personales. Ninguna de estas variables, personales o contextuales, por sí sola, es causa suficiente o necesaria para poder hablar de Resiliencia. No se puede hablar, por tanto, en términos de causalidad. 

Que factores influyen para desarrollar la resiliencia:

  • Factores ambientales:
    • Intrafamiliares: Figuras de apego cálidas y afectuosas
    • Disponer en la comunidad de sistemas de apoyo 
    • Buenas relaciones cercanas 
    • Educación eficaz donde los tutores hacían de modelo y apoyo para un buen desarrollo de la resiliencia. 
  • Factores personales
    • Introspección: capacidad de observación de nuestras emociones, pensamientos y acciones. 
    • Independencia: capacidad de establecer límites entre uno mismo y los ambientes adversos. 
    • Capacidad de relacionarse: habilidad para establecer lazos íntimos y satisfactorios.  
    • Iniciativa: exigencia para ponerse a prueba en tareas progresivamente más difíciles. 
    • Humor: capacidad de encontrar lo cómico de la tragedia. 
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En conclusión, el concepto de Resiliencia plantea interrogantes sobre el temperamento, los factores de personalidad, el ambiente y los recursos de las personas; la comprensión de todos ellos será de interés para sus posibilidades de aplicación. Es decisivo el papel de la familia, la comunidad, la sociedad, como promotores de que surjan los recursos que tiene cada persona, y así posibilitar la autogestión del desarrollo personal y social. En este sentido, el desarrollo de la Resiliencia permite sobrepasar situaciones adversas que paradójicamente revelan los recursos de cada quien.

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