La sexualidad en la vejez

La sexualidad es una faceta muy importante de la condición humana que se suele tener muy en cuenta en la juventud y la adultez; sin embargo, en la vejez es un tema poco estudiado por los diferentes estigmas que relacionan a las personas mayores de 60 años con falta de deseo sexual. La sociedad lo considera un tema secundario en una etapa de la vida en la que los problemas de salud, y las creencias sociales están por encima de los verdaderos deseos y necesidades humanas. En los sistemas de salud actuales la atención de la salud sexual se orienta mayoritariamente a la población joven, sin tener en cuenta que la falta de compromiso con las personas mayores conlleva problemas de salud que impiden su desarrollo pleno. Según la Organización Mundial de la Sexología, el placer es un derecho humano que termina con la vida, y la expresión sexual es un derecho con el que contamos todas las personas, pero suele anularse durante la vejez, sobre todo si se sufre de alguna enfermedad o discapacidad, en una clara muestra del fenómeno que se denomina “edadismo”. La gran mayoría de las personas mayores, relata que no cuenta con la privacidad e intimidad suficientes para expresarse sexualmente; y, al mismo tiempo, presenta dificultades a la hora de comunicar este tipo de situaciones a familiares y profesionales, por lo que el problema se vuelve más complicado y difícil de llevar, creándose un círculo vicioso que impide considerarles, personas sexuales. Los hombres y las mujeres en la etapa de envejecimiento cuentan con una actitud diferente; por un lado, los varones dan una importancia mayor al mantenimiento de la sexualidad activa que las mujeres; por otro lado, un porcentaje más elevado de mujeres mayores, en comparación con los hombres, considera que las relaciones sexuales deben cesar con la edad y que son innecesarias e inadecuadas; al mismo tiempo, un porcentaje bastante elevado de mujeres también considera que son placenteras, lo que recalca la imperiosa necesidad de apoyo y orientación sexual de las personas en esta etapa de la vida.

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Para mejorar esta situación en las personas mayores es necesario realizar una buena educación sexual, tanto a jóvenes como a mayores. Hoy en día existe una gran conciencia sobre la importancia de que las personas jóvenes estén informadas sobre cómo mantener una buena salud sexual, por lo que una forma de eliminar prejuicios en la juventud, y de ayudar a las personas que están envejeciendo, podría ser realizar encuentros intergeneracionales en los que las personas jóvenes sean precisamente quienes expliquen a los mayores que no tiene que acabarse la intimidad al llegar a la tercera edad, aunque se tengan que hacer adaptaciones, haciéndoles entender que el hecho de que necesiten más tiempo para alcanzar el placer que antes conseguían en menos tiempo no es un factor negativo, ya que es un momento en el que van a tener tiempo suficiente para poder disfrutar de los aspectos de su sexualidad que hasta entonces no habían descubierto. Por otro lado, es importante que los profesionales de la salud especializados en la tercera edad entiendan la relevancia de seguir manteniendo activa esta faceta humana en las personas con las que trabajan, y hagan todo lo posible para cumplir sus deseos y cubrir sus necesidades, respetando siempre los tiempos y espacios de cada persona. Al mismo tiempo, hay que reforzar la comunicación entre profesionales y personas, mostrando confianza para que puedan expresar sus dificultades y preocupaciones a la hora de mantener relaciones, y normalizando la situación por la que están pasando. Algunas frases que se pueden repetir para mejorar la vida sexual durante la etapa del envejecimiento son:
– “Los cambios relacionados con el hecho de hacerse mayor no tienen por qué ser algo negativo”.
– “Hay que aprender a aceptar el cambio”.
– “No hay que ir deprisa”.
– “A veces se pueden lograr cosas diferentes a las que se buscan, que pueden ser igual o más placenteras que las que ya se conocían”.
Los estudios e investigaciones de los últimos años nos acercan a la aceptación de la importancia de mantener la sexualidad durante el envejecimiento, e invitan a reflexionar sobre la necesidad de eliminar los tabúes, mitos y prejuicios que existen relacionados con el hecho de hacerse mayor y mantener una buena salud sexual. Como dice Diane Halpern: “La investigación es el único camino para separar los mitos de los hechos fundamentados empíricamente”.

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