Las creencias irracionales y los trastornos afectivos

Desde la perspectiva cognitivo conductual, las creencias implican una serie de normas o marcos de referencia por las que evaluamos  nuestra realidad (las experiencias, a otros y a nosotros mismos).  Se desarrollan  a partir de las experiencias tempranas, y esta mediado por factores culturales, sociales, biológicos.  Según estos factores definimos nuestra forma de ser y la manera de relacionarlos con los demás. (Beck, 1976). Si las creencias son funcionales y lógicas, se las considera racionales y, por el contrario, si estas creencias dificultan el funcionamiento adecuado y eficaz del individuo, se las considera irracionales. Las creencias irracionales consisten en aquellas creencias que no están apoyados por la realidad, se expresan como obligaciones o demandas, llevan a emociones inadecuadas o interfieren significativamente en la obtención de las metas y logros personales (Ellis, 1962).  Las conductas y  reacciones emocionales disfuncionales derivadas de una situación vienen de las interpretaciones que hacemos sobre dicha situación (Riso, 2009). Cabe mencionar que un pensamiento positivo no es necesariamente una creencia racional, así como un pensamiento negativo no es necesariamente una creencia irracional, es decir, las emociones desagradables  no tienen por qué ser negativas y no hay que evitarlos, ya que a veces son inevitables y hay que saber afrontarlos (David, Lynn y Ellis, 2010).

Ellis (2000), explico que hay ciertas imposiciones que hacemos  a otros, a nosotros mismos o hacia el entono, que tienen un tono absolutista y no tienen cabida a la posibilidad del error. Estas imposiciones, pueden llevar al menosprecio de uno mismo, a la condenando de otros, a exagerar la consecuencia negativa (“es terrible”) o a la  sobregeneralización. De esta manera, no hacemos más que alimentar las creencias dañinas y el malestar ante determinadas situaciones. Es distinto decir “debo aprobar este examen para demostrar que soy buena a los demás” o decir” me gustaría aprobar este examen pero no pasa nada si no lo consigo, estaré un poco triste pero ya lo recuperare”. El miedo a las posibles consecuencias, activan el miedo ante estas situaciones, pudiendo manteniendo en el tiempo las respuestas de ansiedad.

Distintos estudios, se ha demostrado que hay variables personales relacionados con las creencias que tiene una relación con los síntomas depresivos. Entre ellos vemos la necesidad de aprobación de los demás, relacionado con la falta de autoestima y la ausencia de confianza en la eficacia persona (McLennan,  1987). La indefensión ante el cambio, teorizado por Seligman, Semmel, Abramson y Von Baeyer (1979), que consiste en la creencia de que poco se puede hacer  por uno mismo para cambiar lo que ocurre alrededor e influir en los acontecimientos que ocurren su entorno y que las soluciones están fuera del alcance. Otra variable es el perfeccionismo, que implica la ausencia de soluciones suficientemente adecuadas para los acontecimientos o exigencias que surgen o lo que es lo mismo, cualquier intento de solución nunca será lo suficientemente adecuado (Zumalde y Ramírez, 1999). 

Uno de los autores más famosos que recoge las creencias  irracionales como una parte fundamental en la intervención psicológica es Albert Ellis. Desarrolló un modelo de intervención llamado la Terapia Racional Emotiva (TREC) dentro de la escuela cognitiva conductual  basado en el esquema ABC, donde las creencias irracionales toman el centro de la intervención. Brevemente resumido, este modelo explica que los eventos activadores (A), llevan a una interpretación de la situación en base a unas creencias básicas (B), provocando a una respuesta conductual (B) (Ellis y Grieger, 1990).

Referencias

Ellis, A.  y Grieger, R. (1990).  Manual de  terapia  racional –  emotiva. Volumen  2. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Esther Calvete Zumalde y Olga Cardeñoso Ramírez . (1999). Anales de psicología,  15(2).179-190

Ellis, A. (1962) Reason and Emotion in Psychotherapy. Lule Stuart, New York.

McLennan, J.P. (1987): Irrational beliefs in relation to selfesteem and depression. Journal of Clinical Psychology, 43(1), 89-91.

Seligman, M.E.P, Semmel, A., Abramson, L.Y. y Von Baeyer, C. (1979): Depressive atributional style. Journal of Abnormal Psychology, 88, 242-247.

David, D., Lynn, S. J. y Ellis, A. (2010). Rational and Irrational Beliefs. Research, Theory and Clinical Practice. United States of America: Oxford University Press

Beck, A. T. (1976). Cognitive therapy and the emotional disorders. Oxford, England: International Universities Press.

Riso, W. (2009). Terapia Cognitiva. Barcelona: Paidós

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