Las nuevas tecnologías, o cómo se ha transformado la adicción al juego

Hace muchos años que comenzó la era digital, y con ella todo se volvió más rápida y, probablemente, más superficial. Así, han ido surgiendo nuevas dificultades, que constituyen retos a los que enfrentarse como especies y como sociedad. Pero a menudo el ritmo de avance de estas nuevas tendencias parece ser mayor al que el ser humano y la sociedad donde se incrusta tienen para poder ir asimilando lo que va pasando. De esta forma, nos encontramos con que se generan multitud de vacíos y alegalidades que a menudo aprovecha la picaresca para colarse en nuestras vidas. Sin embargo, a menudo pueden llegar a complicar e incluso a destrozar la vida. Como no podía ser de otra forma, los eslabones más débiles de la cadena son quienes más lo sufren y terminan por claudicar a un estilo de vida normal. Resulta paradójico cómo es precisamente uno de estos eslabones el que resulta más perjudicado por la frenética marcha de creación de nuevas herramientas digitales: los nativos digitales, que no son otros que nuestrxs hijxs.

En los últimos tiempos han surgido tendencias y fenómenos que los más mayores de la tribu no alcanzan a entender: youtubers, virales, nomofobia… Tanto es así, que muchos de los de mediana edad, tampoco alcanzamos a entender el motivo que subyace al imparable avance y auge de éstas. Una de las razones que pueden explicar estos movimientos es un cambio de valores, donde mientras antaño el conocimiento era el valor más preciado, ahora es la imagen (aunque ésta no se acompañe de nada por detrás y venga hueca) la que más valor tiene. De esta manera, todo aquello que va llenando esta necesidad (mostrar una imagen genial, aun siendo disonante con la realidad) va subiendo al púlpito de las tendencias que debemos abrazar todxs, sin excepción, con el fin de no quedarnos fuera de la sociedad, en una especie de marginalidad digital.

Depresión, Hombre, Ira, Tristeza

Por otro lado, el juego, pudiera constituir una de las actividades más ancestrales que podemos encontrar en el periplo evolutivo del ser humano, al tiempo que poco a poco ha dejado de ser un punto central donde convergen las relaciones humanas con el fin de divertirse y desconectar de la rutina diaria y de las exigencias que la misma provee. Poco a poco, el juego ha venido siendo relegado a la infancia, reduciéndose incluso a la primera infancia con el fin de empezar a “aprovechar” la vida al máximo cuanto antes y no dedicarla a “cosas sin sentido”. Vamos como sociedad sacando a lxs niñxs cada vez antes de esa actividad lúdica (imprescindible para el buen desarrollo en todas las áreas) y les vamos inoculando la necesidad de ser productivos. Lo que no les decimos es que más adelante les pondremos un cebo muy grande, alojado en una de esas alegalidades que hemos referido con anterioridad, que vendrá a poner en solfa qué parte de hito evolutivo “juguetón” hemos cumplido y qué parte nos ha quedado como carencia humana.

 

Por todo ello, la industria lanza a nuestrxs hijxs el reclamo del juego como algo necesario, que además cubre de manera rápida y satisfactoria otra necesidad que les ha venido calando con el paso de generaciones y con su misma evolución, al tiempo que no ha pasado de modas en siglos: el dinero fácil. Si todo esto lo aderezamos con una estética muy atractiva, donde imperan las lucecitas que prometen la felicidad, los ídolos que se parten la cara por marcar un gol en directo y el resonante slogan de turno que martillea continuamente la cabeza de cualquier persona, nos encontramos ante un problema serio: la adicción al juego. Pongámosle a la comida otro aderezo, internet, donde las cosas van más rápido que en la vida real y donde comprar está al alcance de dos simples clicks: uno para entrar a la página y la segunda para comprar. Y es que la industria se ha encargado de aprovechar nuestra parte impulsiva, de explotarla al máximo con el fin de obtener el mayor beneficio. Así, no existen controles (reales) donde se intercepte a nuestrxs menores jugando en línea, apostando online o incluso intentando mercadear con técnicas absurdas. Por medio, y también aprovechando la coyuntura, gurús que prometen dinero rápido con un porcentaje de acierto en las predicciones de sus apuestas casi perfecto, equipos de fútbol haciendo la cobertura a estas empresas luciendo sus slogans y musiquitas, ídolos apostando en la TV… Imposible escapar de ello, cuando tu capacidad de controlar la conducta está aún por terminarse de formar.

Fondo, Hall, Casino, Juego, Jugar

Por todo ello, debemos ser nosotros, como sociedad, quienes nos plantemos ante todo esto. Si no, es probable que cuando queramos reaccionar ya sea tarde y nuestra vida se haya vuelto un juego del que nos sea difícil salir.

Estos días, se presenta en el congreso una PNL para avanzar en la (precaria) regulación en este ámbito. Puedes verlo aquí: http://www.infocop.es/view_article.asp?id=7620&cat=48

Igualmente, puedes ver un reportaje sobre las adicciones en general en este link: https://www.eitb.eus/eu/telebista/programak/ur-handitan/ludopatia/bideoak/

¿Jugamos?

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