Manifestación de la Demencia Frontotemporal (Ainara Etxearte, Neuropsicóloga en Psicología Amorebieta)

Las enfermedades neurodegenerativas en muchos casos dan lugar al síndrome que conocemos como demencia y que se caracteriza por el detrimento de las funciones cognitivas respecto al nivel previo de funcionamiento. Es decir, se pierden habilidades que se poseían con anterioridad y acaba afectando a la vida sociolaboral y la autogestión. Hasta la reciente publicación del DSM V, en el que la clasificación de Demencias pasa a llamarse Trastornos Neurocognitivos, la afectación de la memoria era requisito fundamental para el diagnóstico. En esta nueva clasificación, se contemplan déficits en un mínimo de dos funciones cognitivas, sin que la memoria tenga que ser una de ellas, como ocurre en los primeros estadios de la Demencia Frontotemporal (DFT).

El comienzo de la DFT es insidioso como en la mayoría de enfermedades neurodegenerativas lo que hace imposible concretar una fecha de inicio exacta, tan siquiera para los familiares más cercanos o que incluso conviven con la persona afectada. Se da en edades tempranas, de 45 a 65 años, siendo la segunda demencia más frecuente en los adultos jóvenes después de la Enfermedad de Alzheimer de inicio precoz (antes de los 65 años) (Ratnavalli, 2002).

La histopatología de las enfermedades relacionadas con  la DFT se concentra en los lóbulos frontal y temporal y adquiere diversas formas, dependiendo de la sintomatología manifiesta también se distinguen subtipos, como la Enfermedad de Pick. Lo común en la DFT es la aparición de sintomatología conductual y afectiva. Dentro de las alteraciones conductuales, el declive en la conducta social resulta un criterio fundamental según los criterios consensuados por Neary et al. (1998). Estos criterios contemplan la desinhibición, el incumplimiento de normas sociales, la indiferencia emocional desde estadíos tempranos… Además señalan la  rigidez cognitiva y la falta de conciencia de enfermedad. La apatía y la moria. Aumenta la distractivilidad y la incapacidad para llevar a cabo y concluir labores de cierta exigencia cognitiva. A nivel motor aparecen comportamientos compulsivos, repetitivos, rituales…En lo que respecta al lenguaje las alteraciones del habla son notorias, en forma de ecolalias, frases estereotipadas, falta de concreción a nivel expresivo… hasta alcanzar el mutismo en fases más avanzadas (Neary et al. 1998). En cambio la memoria y las habilidades visuoespaciales, al contrario de lo que ocurre en otras demencias más conocidas como es el caso de la demencia por Enfermedad de Alzheimer, se mantiene preservada hasta estadios más avanzados. Este “prototipo” de demencia puede hacer que en ocasiones incluso se retrase la voz de alarma y se atribuyan los cambios a factores volitivos y no a una enfermedad orgánica.

Las familias de los afectados se encuentran ante un gran cambio en la personalidad y funcionamiento social de los afectados, ya que, supongamos,  habiendo sido personas ordenadas y meticulosas con su trabajo, socialmente activas, decorosas con las normas sociales, afectuosas con sus seres queridos y con una imagen personal cuidada, llegan a la desorganización extrema, con indiferencia por las relaciones personales, sin abismos de emoción alguna y una higiene personal deficitaria.

En ocasiones la sintomatología es compatible con un Síndrome de Diógenes de mayor o menor gravedad (lo cual depende mucho de la red familiar cercana y su relación con el enfermo). Este síndrome consiste en un comportamiento negligente respecto a la higiene personal y del hogar, donde puede concurrir la acumulación de objetos inservibles, basura…(Beuchet et al. 2002). En un capítulo escrito por Orrell y Sahakian para Psychological Medicine (1991) hacen una comparativa de los síntomas asociados a la DFT y al Sdr. De Diógenes. En este capítulo describen cómo el síndrome de Diógenes en  origen comenzó llamándose  “Senile breakdown” por Macmillan y Shaw(1966) basándose en su estudio donde describían personas de edad avanzada con negligencia en su aseo, sin la presencia de enfermedad psiquiátrica o declive cognitivo alguno. La rotura con los estándares de comportamiento aceptados era frecuente y muchos de ellos habían rechazado en numerosas ocasiones ayuda social u hospitalizaciones. Además confluía una historia de cambio de personalidad en un periodo que iba de uno a diez años. El Síndrome de Diógenes como tal sin embargo, aparece en edades más avanzadas que la DFT, sobre la década de los 70.

Por otro lado, en las personas mayores se considera fundamental realizar un diagnóstico diferencial entre la demencia de tipo frontal y el debut de un cuadro hipomaníaco si no hay antecedentes psiquiátricos ni de trastorno afectivo bipolar (Charro et al., 2010).

Estas últimas semanas ha saltado la noticia de un señor octogenario de un barrio de Vigo que desde hace algunos años tiene como “afición” rayar los coches de los vecinos. Según el relato de los vecinos el comportamiento de este señores compatible con sintomatología de tipo frontal.

Las personas entrevistadas en los distintos medios de comunicación cuentan que el señor que en su juventud emigró a México hizo fortuna en el país y regresó a su ciudad donde ha convivido con sus dos hermanos hasta la muerte de ambos. Según cuentan los vecinos al diario El Mundo no saben concretar con exactitud el comienzo de los cambios en la personalidad y comportamiento de este señor, lo cual denota un comienzo insidioso, con meses, incluso con algún año de diferencia, teniendo en cuenta las diversas hipótesis explicativas que “lanzan”. Describen a un hombre que aunque no fuese muy hablador era educado y amable, situándose por encima de las normas básicas de convivencia: saludaba, sujetaba la puerta y dejaba pasar. Ahora cuentan que su carácter es avinagrado y refunfuña constantemente, incluso insulta a los vecinos, lo cual denota un gran cambio en su personalidad y en la manera de relacionarse. Además, según dicen, en ocasiones ha hecho sus necesidades en los maceteros del vecindario, lo que deja ver un descontrol de impulsos y una rotura de las normas sociales. A veces lleva el pañal sucio por lo que suele oler mal. Es decir, es incontinente y mantiene una higiene deficitaria. Una mujer suele limpiar su casa regularmente. Deambula sin parar por el barrio con ayuda de su bastón. Suele comprar cantidades grandes de plátanos y pan, es lo único que se le ve comprar. Una rutina que repite casi a diario. Cuando se le pregunta por sus hazañas, el señor es parco en palabras…lo que entre otras cosas puede denotar una pérdida de la capacidad verbal. Además no parece consciente de las dificultades que expresan sus vecinos. Por otro lado, no parece importarle que el barrio entero esté empapelado con su rostro ni el fastidio que suponen sus actos a los vecinos…hay una indiferencia emocional y empática  para con los demás y consigo mismo. Cuentan que mantuvo a su hermano fallecido varios días en casa…Sus conductas “compulsivas” de rayar coches o meter palillos en cerraduras se mantienen por encima de cualquier citación judicial o multa (más de 600.000 euros), es más, también ha sido detenido por agresión al plantar cara a los que le reprochan sus fechorías. A grandes rasgos, parece que su memoria y orientación no están afectadas, al menos tanto como otras capacidades, ni tampoco su capacidad visuoespacial. �4�T

2 Comentarios

  1. Estos comportamientos los he estado viviendo a.diario.con.una persona muy allegada a mi. Y gracias a publicaciones como.esta. Se puede ayudar. Pero es.difícil aceptar esta enfermedad neurológica. Pero a los que estamos cerca somos los que vemos estos cambios de comportamientos.

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  2. Efectivamente! A menudo, este tipo de demencias son más silenciosas y se viven incluso con más vergüenza por las conductas que genera, además de porque se siente que el Alzheimer es más importante dado el mayor número de afectados. Por eso hemos querido visibilizarlo, para intentar poner nuestro granito de arena y, efectivamente, reconoceros a los que estáis cerca vuestro imprescindible papel.
    ¡Gracias de corazón por tu comentario!

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