¿Mi cerebro cambia? El fenómeno de la neuroplasticidad.

Aunque todos los cerebros parezcan iguales, hay muchas diferencias entre unos y otros. Es cierto que estructuralmente se pueden asemejar, pero si se analizan en mayor profundidad podremos ver que cada uno tiene circuitos neuronales diferentes. Pero no nacemos con esos circuitos neuronales, los vamos creando con nuestras experiencias, vivencias y cambios, lo que hace que cada cerebro sea diferente. Ese fenómeno se conoce como neuroplasticidad o plasticidad cerebral.

Por lo tanto, la neuroplasticidad se refiere a la manera en la que nuestro sistema nervioso cambia a partir de nuestra interacción con el entorno. Esto significa que no es un mecanismo puntual, sino un suceso constante. Pero, ¿cómo sucede? Cuando un grupo de neuronas se activan a la vez por algún estímulo, se mandan información entre sí. Si esto sucede con más frecuencia, la unión que crean entre ellas es más intensa, originando una mayor predisposición para mandarse información entre sí. Por poner un ejemplo, si las neuronas se activan al reconocer el estímulo visual de una porción de bizcocho al mismo tiempo que se encienden las neuronas que se activan al experimentar el sabor dulce, los dos grupos de células nerviosas se conectarán entre sí, modificando o cambiando un poco el cerebro. Esto sucede con cualquier experiencia. Es por ello, que nuestro cerebro está cambiando e interconectándose continuamente. Gracias a este constante funcionamiento tenemos la capacidad de inventar y crear nuevas tecnologías, aprender un lenguaje, etc.

¿Y qué pasa si hay una lesión cerebral? Las lesiones cerebrales pueden producir un déficit de dos maneras, una lesión local en el área, o lejana espacialmente por la interrupción de la conexión entre áreas. Pero el hecho de que el funcionamiento cerebral se base en redes es una ventaja, dando al cerebro la capacidad de ser plástico y cambiante. Esto significa que la existencia de las redes funcionales posibilita la recuperación o una parte de la recuperación funcional del cerebro, mediante una reorganización de dichas redes. En las lesiones cerebrales, la neuroplasticidad funciona de diferentes formas, mediante modificaciones en estructuras ya creadas y mediante la formación de nuevas estructuras neuronales, así, el cerebro busca vías de reparación y regeneración. Por tanto, gracias a la capacidad de nuestro cerebro, al papel de la plasticidad cerebral, terapias como la terapia cognitiva ayuda en el proceso de reestructuración, habiéndose observado aumentos de conectividad neuronal en personas con daño cerebral traumático y en personas que han sufrido un ictus, después de un programa intensivo de terapia cognitiva. De modo que, no solo los cerebros de los más pequeños se moldean, la edad no es un obstáculo para la neuroplasticidad.

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