MIEDO A LA MUERTE: DE LO PERFECTAMENTE NATURAL A LO PATOLÓGICO

Nuestro pasado es nuestro presente

El miedo a la muerte es una emoción absolutamente natural en el ser humano. Así, a lo largo de la historia nos hemos apoyado de forma recurrente en la religión, los rituales, los mitos, la literatura o el arte como forma de aliviar este temor y lo que la muerte inevitablemente conlleva, el fin de la propia vida. Ya en el Antiguo Egipto los rituales funerarios tenían como objetivo preservar el cuerpo del recién fallecido para que éste pudiese disfrutar de una vida tras la muerte. A día de hoy, 5.000 años después, es evidente que este temor sigue estando presente en nuestro interior, aunque a veces tratemos de mantenerlo alejado de nuestra consciencia. Quién no se ha preguntado alguna vez con cierto miedo o nerviosismo ¿cuándo moriré?, ¿qué causará mi muerte?, ¿cómo será ese momento?, ¿me espera algo después? y, de ser así, ¿cómo será? De hecho, es innegable que la pandemia del Covid-19 ha provocado que este nerviosismo por la muerte haya aumentado en todos y cada uno de nosotros en un momento u otro. Otra prueba incuestionable de que este temor sigue estando ahí es la inversión de recursos económicos en el desarrollo tecnologías que ofrecen la esperanza, que no la garantía, de poder eludir la muerte, como por ejemplo la criogenización. Consecuentemente, el temor a la muerte no solamente forma parte de nuestro pasado, sino también, y hoy más que nunca, de nuestro presente como especie. En este sentido, no podemos ignorar que biológicamente estamos programados para evitar todo aquello que pueda poner en peligro nuestra propia vida y la continuidad de la especie, por lo que el miedo a la muerte y a todo aquello que pueda ocasionarla no solamente es natural, sino que también tiene clara una función adaptativa.

Factores que favorecen el miedo a la muerte

Diferentes factores pueden ejercer un papel importante en la intensidad del miedo a la muerte. Por norma general, el miedo a la muerte suele ser mayor en mujeres que en hombres. Además, y en cierto modo de forma paradójica, las personas jóvenes suelen verse más afectadas por este tipo de miedo que las personas de edad más avanzada. Las personas no religiosas también suelen sentir un mayor miedo hacia la muerte en comparación con aquellas que se apoyan en la religión, lo cual se considera que podría estar relacionado con la negación de algunos de los principios básicos asociados a la muerte detallados más abajo. Otro factor que puede propiciar el miedo a la muerte es la observación de este miedo en nuestro entorno cercano, de modo que de forma involuntaria aprendemos que debemos temer a la muerte. Por último, como es lógico, la vivencia de experiencias traumáticas relacionadas con la muerte, independientemente de que tengan que ver con la propia muerte o con la muerte de nuestros seres queridos, también pueden incrementar la intensidad de este tipo de miedo, al igual que el hecho de estar sufriendo o haber sufrido un duelo patológico ante la muerte de un ser querido.

Principios básicos asociados a la muerte

Desde la literatura científica, la comprensión y completa aceptación de la muerte, así como de lo que ésta supone, se encuentra supeditada a una serie de principios básicos:

  1. Irreversibilidad: asunción de que una vez alcanzada la muerte, dicho estado es irreversible.
  2. Aplicabilidad: asunción de que la muerte es un estado que solamente pueden alcanzar los seres vivos.
  3. Inevitabilidad: asunción de que la muerte es inevitable y que, por tanto, antes o después todos los seres vivos mueren.
  4. Ausencia de funcionamiento: asunción de que la muerte se caracteriza por el cese del funcionamiento tanto de los procesos corporales (respiración, circulación sanguínea, digestión…) como mentales (escuchar, pensar, soñar, etc.).
  5. Causalidad: asunción de que la muerte es causada por el cese de las funciones corporales.
  6. Imprevisibilidad: asunción de que no es posible predecir el momento en que nuestra propia muerte o la de los demás va a producirse.

Del miedo natural, al miedo patológico

Como se ha mencionado, el miedo a la muerte es algo totalmente natural en la condición humana. Sin embargo, en ocasiones, este miedo puede exceder un determinado umbral, llegando a convertirse en un temor tan irracional, injustificado, intenso y desproporcionado que atormenta a la persona que lo sufre de forma constante. De hecho, la intensidad de este miedo puede alcanzar un nivel tal que limita el día a día de la persona, llegando a afectar una o diversas áreas importantes de su vida como la laboral, la académica, la familiar o la social. Esto último ocurre debido a que la persona deja de realizar todas aquellas actividades que considera que pueden poner en peligro su vida como forma de tratar de ejercer control sobre su propia muerte. No obstante, la evitación de dichas actividades, así como la realización de otras que la persona puede considerar que favorecen la continuidad de su vida, si bien reducen la ansiedad a corto plazo también la alimentan a largo plazo, empeorando inevitablemente el nivel de ansiedad y sufrimiento padecido. Si, además, este miedo surge de forma inmediata e intensa casi siempre que se piensa en la idea de morir y este miedo persiste durante más de seis meses consecutivos nos encontraríamos ante un trastorno diagnosticable, siendo el nombre técnico para denominar esta condición “tanatofobia” .

Indudablemente, la primera línea de intervención para este tipo de condición debería ser la prevención a través de una adecuada educación sobre la muerte desde la infancia, debiendo tratarse esta cuestión con tacto y con naturalidad, en lugar de con la evitación característica de nuestra sociedad. De hecho, se ha comprobado que esto reduce la ansiedad que los niños pueden tener ante la idea de morir. En una segunda línea de intervención, si sientes que la ansiedad ante la muerte te desborda o bien te obliga a actuar de forma que de no ser por el miedo no escogerías, no dudes en pedir ayuda a un profesional especializado que valore tu situación particular. Debemos tener en cuenta que aunque el miedo a la muerte puede parecer inicialmente un concepto simple, existen diferentes componentes específicos a los que se puede temer como, por ejemplo, al propio proceso de morir, a morir de forma prematura, a los procesos corporales (degradación corporal) o mentales (la no existencia) asociados, a la incertidumbre inherente a la muerte (¿por qué?, ¿cómo?, ¿con o sin sufrimiento?, ¿cuándo?, etc.). De este modo, una vez localizado el origen específico de tu miedo a la muerte, se te ofrecerá un tratamiento apropiado e individualizado que te permitirá retomar de nuevo las riendas de tu vida.

Bibliografía

American Psychiatric Association (APA). (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-V. Barcelona: Masson.

Menzies, R. E., Menzies, R. G., & Iverach, L. (Eds.). (2018). Curing the dread of death: Theory, research and practice. Australian Academic Press.

McClatchey, I. S., & King, S. (2015). The impact of death education on fear of death and death anxiety among human services students. OMEGA-Journal of death and dying71(4), 343-361.

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