Retomar hábitos. La importancia de automotivarse

Septiembre, no es un mes cualquiera, generalmente es un mes de inicio, ya que se suele comenzar a retomar algunas rutinas, el curso, volver al trabajo, gimnasio… y a instaurarse otras. Es un mes que lleva asociadas con él numerosas emociones, unas personas lo esperan con entusiasmo y otras sufren con la ruptura con las vacaciones y la vuelta a lo cotidiano.

La clave: Motivación

La motivación es un proceso que parte de una meta a lograr o necesidad a satisfacer e impulsa la realización y mantenimiento de una conducta determinada según Gonzalez García, M. 2006. La falta de motivación ante los retos que se plantean en esta época del año es uno de los grandes lastres que portamos y que impedirán que disfrutemos también de los deberes que implica el día día. Como dice Csikszentmihalyi en su libro Fluir, existen dos tipos de estrategias para mejorar la calidad de vida: la primera, intentar que las condiciones externas estén de acuerdo con nuestras metas; la segunda, cambiar nuestra experiencia de las condiciones externas para adaptar a nuestras metas. Como no es sencillo desprenderse de todos aquellos deberes con los que la mayoría de las personas están anclados, es conveniente aprender a cultivar la automotivación.

Automotivación

Se puede definir como la capacidad que tienen las personas para generar estímulos que les impulsen a sus metas. Desarrollarla permite afrontar con otra actitud momentos de crisis. 

Según el Dr. Hendrie Weisenger, ésta se basa en fuentes internas y externas. Internas, hacen referencia a la persona misma, a sus valores, a sus metas y a su “para qué”; las fuentes externas son el entorno físico y emocional de la persona, y los referentes de cada uno.

Claves para fomentarla

-Persona misma, es la fuente esencial de la automotivación, porque es la que toma las decisiones, éstas serán resultado de sus pensamientos, conductas, creencias. Por eso es importante para la vuelta a la rutina, cambiar nuestro diálogo interno. La mayoría de las veces nos mandamos mensajes de “Tengo/debo que”, ese lenguaje nos predispone a una mala actitud frente a la tarea, el responsable queda alejado, sin embargo, si cambiamos por “Quiero”, nos hacemos dueños de la decisión, protagonistas y nos responsabilizamos de las tareas que conlleva conseguir los objetivos.

-Los valores internos: son la base de las creencias, y por lo tanto de los motivadores. Es implante reflexionar sobre los valores que nos unen a esa actividad que se retoma y observar cómo nos impulsan. Es decir, una persona con unos valores que impliquen ayudar a los demás podría reflexionar sobre cómo su trabajo se nutre de ese valor.

Metas, cada persona tiene unos objetivos, y lograrlos será el engranaje que le impulse a la acción. Es necesario saber que para que una meta sea eficaz, tiene que ser Medible, Específica, ngible y Alcanzable. Medible porque tiene que poder demostrarse que se ha cumplido; Especifica ya que tiene que estar muy bien concretada incluso en el tiempo; Tangible porque debe de poder experimentar; Alcanzable, es decir realista. 

Para qué´s, comprometen la acción con nuestra voluntad. Es importante buscar el para qué y cómo cuadra esa actividad que no motiva por sí misma con ese objetivo interno.

Entorno físico influye en la manera en la que se enfrenta cada uno a sus metas. Organizar, redecorar, limpiar, iluminar… el espacio de trabajo, renovar algo de material que usemos, etc, puede ser un pequeño cambio que impulse la automotivación.

-Entorno emocional, es el apoyo externo con el que cuenta cada persona. Tener apoyo familiar, o de amistad que acoja, escuche y motive hace cambiar la actitud hacia los retos.

-Referentes, son las personas que inspiran, modelos que impulsan a seguir su camino o a lograr ciertas metas. Reflexionar sobre qué individuos nos pueden influir y tomarlos de ejemplo, favorecen la automotivación.

Un poco más para automotivarnos

Al igual que lo anterior, es importante auto-reforzarnos los logros por mínimos que sean, además de tomar los fallos como aprendizaje.

Para hacer más claras las tareas a llevar a cabo, gastar menos energía a la hora de comenzar con ello y procrastinar menos, es interesante organizar por pasos el trabajo.

No hay que olvidar delimitar el tiempo que se dedican a las obligaciones y reservar parte para el ocio.

Bibliografía:

Csikszentmihalyi, M. (1997). Fuir. Barcelona, España: Kairós.

Gonzalez García, M. 2006. Habilidades directivas, INNOVA, página 32.

Universidad Internacional de La Rioja. Experto en inteligencia emocional (2017) Tema 5 Automotivación. Material no publicado.

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.