Dificultades de aprendizaje y neuropsicología

Las dificultades en el aprendizaje y su repercusión en el rendimiento académico siguen constituyendo un problema importante en el ámbito educativo.  Paradójicamente, en nuestra sociedad muchas veces vemos que existe la tendencia a reducir el problema, a empequeñecerlo, a no darle importancia… lo que nos lleva a no darnos cuenta de los obstáculos a los que se tiene que enfrentar en la vida el niño con dificultades de aprendizaje, siendo éstos tanto escolares como profesionales, sociales y emocionales, y lo que impide que se pueda realizar una detección precoz. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de dificultades de aprendizaje? Hay que tener muy presente que cada individuo tiene su propio ritmo para asimilar los aprendizajes. Sin embargo, cuando la incapacidad es persistente, inesperada y específica e impide adquirir de forma eficiente determinadas habilidades académicas (ya sea lectura, escritura, cálculo, etc.), y cuando ocurren a pesar de que el niño/a tiene una inteligencia que se sitúa dentro de la media o incluso por encima, sigue una escolarización adecuada y su entorno socio-cultural es favorable, entonces tenemos motivos para pensar que estamos hablando de una dificultad específica del aprendizaje. En la actualidad el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 las dificultades de aprendizaje pasan a denominarse trastornos específicos del aprendizaje y se incluyen dentro de los trastornos del neurodesarrollo. Se requiere la presencia de al menos uno de los siguientes síntomas de forma persistente (al menos 6 meses) a pesar de haber realizado intervenciones dirigidas a estas dificultades, y de interferencia en el rendimiento escolar. Lectura de palabras imprecisa o lenta y con esfuerzo (p. ej., lee palabras...

Lectura compartida con niños ¿cuándo empezar?

Hace poco una amiga, ávida lectora, que ha sido madre recientemente, me comentaba las ganas que tenía de que su peque creciera para poder comprarle libros y transmitirle su afición. Y “¿por qué esperar?” Le pregunté yo. “No sé…todavía ni habla, ¿cómo voy a leerle ya?, ¿para qué si no se va a enterar de nada?” A mí siempre me había parecido que transmitir el placer por la lectura era altamente recomendable y debía tener un impacto positivo en el posterior desarrollo del lenguaje, pero ¿desde qué edad sería conveniente hacerlo? ¿Existe evidencia que respalde esta recomendación? Los estudios señalan que la lectura compartida, esto es, la lectura en voz alta que un adulto realiza en compañía de un niño/a generalmente pre-lector, es una de las prácticas que más inciden en la alfabetización temprana y en el posterior rendimiento y hábito lector. Cuando leemos un cuento a un niño/a, le estamos invitando a imaginar, a recrear en su mente lo que describimos, por muy inverosímil que resulte, lo cual promueve un mejor desarrollo de los circuitos cerebrales que procesan información verbal y la formación de imágenes mentales.  Incluso en niños/as en edad pre-escolar, que escuchen cuentos se asocia positivamente con la activación de áreas del cerebro que apoyan las imágenes mentales y la comprensión narrativa. ¿Qué factores deberíamos tener en cuenta? Según los estudios algunos de los factores que aumentan los beneficios de esta práctica son: Frecuencia de la lectura compartida. Se recomienda realizar una práctica frecuente, repetitiva y rutinaria. Edad de inicio. Por el momento no hay muchos estudios que examinen específicamente la edad de inicio exacta en...

El camaleónico TDAH

Hace un par de semanas daba una charla ante 300 profesionales de la Sanidad pública, la mayoría psiquiatras, dentro de las jornadas que anualmente celebra la Sociedad Española de Patología Dual en Bilbao (y ya van diez). Al terminar, uno de los psiquiatras presentes, Rodrigo Oraá (Coordinador del área de Adicciones de la Red de Salud Mental de Bizkaia) me hacía una interesante pregunta, muy presente en nuestras consultas y evaluaciones/diagnósticos: Si muchas patologías y eventos/condiciones pueden generar sintomatología TDAH (algunos incluso normales, como el no dormir, una gran ansiedad, etc.), ¿cómo hacemos el diagnóstico de TDAH, máxime, cuando hay necesidad (social, estamental, escolar, etc.) de diagnosticarlo…? ¿Cómo o para qué no caer en el diagnóstico “fácil” del TDAH? Y es que, efectivamente, la sintomatología TDAH son camaleónicos y están en muchos momentos de nuestras vidas. Otra cosa es que esos síntomas generen un cuadro de TDAH; otra cosa es que la etiología sea originalmente un trastorno neurobiológico. Discernir esto es lo que hace sumamente importante una buena destreza clínica en la evaluación y, en ello, es de suma relevancia la cognición (y por extensión, la neuropsicología). Veamos, brevemente, algunos casos (con nombres ficticios, por supuesto): Lucía sufrió abusos sexuales de su padre desde que tenía 4 meses de vida hasta la adolescencia, cuando fue detenido y encarcelado. Hoy en día es una chica adolescente que rara vez se puede concentrar en algo más que en aquello que llame poderosamente su atención, con excesivas dificultades para desplegar su capacidad intelectual y, por ello, un rendimiento escolar bajo. Si tenemos en cuenta que la mayoría de su vida ha discurrido...

“TDAH: ¡vaya lío!” (por JC López – Psychon psicología)

Jornada de TDAH y presentación de libro Hoy nos hacemos eco de un interesantísimo post que publica un compañero en su blog de https://www.psychon-psicologia.com/ aprovechando unas jornadas de TDAH que hemos organizado para el 20 de junio en Bilbao y cuyo cartel tenéis aquí: ¿Qué es el TDAH?, ¿qué no es?, ¿es el nombre adecuado?, ¿cómo definirlo definitivamente después de intentarlo durante doscientos años?, ¿es suficiente cómo está clasificado hoy día?, ¿deberíamos volver a redefinirlo por enésima vez?, ¿está la etiqueta tan manoseada por todos que ha dejado de valer tal y como la conocemos?, ¿es insuficiente con lo que ponen las clasificaciones?, ¿tienen base sólida esas clasificaciones?, ¿cómo son las reuniones en las que los grupos de trabajo deciden esas clasificaciones y el porvenir de las personas? (lean a Allen Frances y a otros referentes que participaron), ¿y cómo influye la industria farmacéutica?, ¿cómo condicionan los seguros sanitarios privados estadounidenses en la elaboración de esas clasificaciones para decidir qué cubren y qué no?, ¿por qué hay instituciones relevantes en salud mental que, por unas razones u otras, han decidido prescindir de ellas?, ¿podemos trabajar sin clasificar, sin tener un lenguaje común para situarnos un poco? (aunque las clasificaciones nunca vayan a ser perfectas), ¿se debe mezclar el TDAH con otras categorías diagnosticas con la recurrida y facilona comorbilidad?, ¿déficit de atención como síntoma, como parte de un síndrome, como trastorno primario por sí mismo?, ¿y qué hacemos con el DAMP, el TANV, el TAP, el tempo cognitivo lento, el TDAH plus, el trastorno disejecutivo,…? ¿Por qué algunos dicen que se ha inventado?, ¿algunos de los que lo dicen,...