Tipos de interacción familiar

En esta entrada, se hablará sobre la familia. La familia es un concepto en constante evolución y es muy subjetiva. No hay una definición universal de que es lo que define a una familia y se pueden dar tantas definiciones como modelos de familia existe.

Aquí se hablará específicamente de la familia de origen de cada uno. En este sentido, la familia, es el núcleo de nuestro mundo emocional, lo que aporta el equilibrio psicoafectivo que uno necesita, pero puede también desestabilizarnos, ya sea por situaciones complicadas que van surgiendo en la vida como por pautas de interacción disfuncionales arraigados en la familia. Las pautas de interacción que uno aprende, se extienden a lo largo de toda la vida y forma la realidad psíquica de cada uno, ya sea que nuestro modelo de familia entre en una definición de funcionalidad o disfuncionalidad. Estas, generalmente, se suelen repetir posteriormente en la familia que una forma u otra.

Cada modelo de interacción familiar, tiene una manera de actuar y repetir el mismo estilo de comunicación y afrontamiento de conflictos. Las repeticiones en las pautas son los que delinean un determinado modelo de familia.

Se mencionarán 5 estilos de interacción familiar y las complicaciones o conflictos que estas pueden generar en las familias.

  • Modelo hiperprotector: Este modelo de familia se caracteriza por la atención afectiva, pero se encuentran constantemente con la necesidad de buscar cualquier aspecto que va mal para poder solucionarlo cuanto antes. Las preguntas sobre que tal ha ido el día, en la escuela, con los amigos, etc., están orientados a este fin.  La intención de este tipo de familia es buena, pero se puede trasmitir el mensaje de indefensión y el peligro es que los hijos acaben por rendirse renunciando al control y confiándolo a sus padres.
  • Democrático-permisivo:  Los padres imponen reglas que se puede pactar y que se pueden hablar con los hijos, pero no se plantean consecuencias serias que viene la ruptura de estas normas. Al final, estas reglas van cambiando constantemente. Se implican mucho con sus hijos (hablan con los profesores, organizan actividades, etc.) pero también hay temor a la confrontación, por lo que lo que hace esto es aplazar los problemas y no hablar Se caracteriza por la ausencia de jerarquías ya que esto los lleva a no imponer la norma que ya habían pactado y el peligro de todo esto, no solo es que las normas se salten fácilmente, si no que los padres no se conviertan en figuras solidas al que los hijos acudan acudir si tienen dificultades.
  • Sacrificante: En este tipo de familias, el discurso gira en torno a la idea central de que el deber de los padres es sacrificarse y se entra sin querer en el terreno de la culpabilización, ya que, si los hijos quieres vestir a la moda, tener estudios, etc., tienen que seguir sacrificándose y perderse muchas cosas. Pueden ser el tipo de padres que no hagan muchas cosas por ese sacrificio, incluso se lamenten por ello. La consecuencia es llevar a la culpa por estos sacrificios por hacer uso de estos “privilegios” que se logran por estos sacrificios. Esto puede generar mucho enfado hacia los padres debido a que no buscan otros alicientes a parte de “ser padres”, poniendo mucha responsabilidad emocional en los hijos.
  • Interminiente: En este modelo, la interacción está cambiando constantemente. Esta no sigue un modelo determinado, es decir, se pueden ir alternando entre las conductas democráticas-permisivas a sacrificante. No sigue un patrón determinante y esto se extiende a toda la familia. Esto lleva a que las soluciones intentadas para resolver los conflictos pueden fracasar ya que estas no se mantienen en el tiempo. Los conflictos con los hijos se desarrollan de la siguiente manera: Primero, tratan de dialogan con su hijo pero cuando ve que estos no tiene efecto, pasan a la acción con estrategias basados en la dureza con castigos y amenazas.
  • Delegante: Ocurre cuando se delega el peso de la educación de los hijos en terceros, como puede ser en el caso de los abuelos. El conflicto con este aspecto surge cuando no se delimita bien quien impone las normas y los límites. Por lo tanto, los papeles de todos los involucrados, no se define bien. Esto lleva a situaciones donde los que en quien delegan el peso de la ecuación, por ejemplo, los abuelos, actúan a veces como la autoridad y otras veces a ser cómplices. Los padres no son la figura de autoridad y cuando lo intentan serlo, estos intentos son rechazados. De la misma manera, la figura de los terceros, los abuelos, tampoco es tomado como un interlocutor válido para la gestión de los momentos difíciles.
  • Autoritario: Es el modelo relacional en el que uno de los padres intenta de ejercer el poder sobre los hijos. A los hijos, generalmente, no se les permite el espacio para poder hablar. Se alienta lo que forma parte de la vida competente como los estudios, habilidades sociales, las actividades enfocadas a la vida productiva pero no se permite el espacio a otros aspectos como el ocio, las propias necesidades o los deseos. Se estila más el estilo de comunicación unidireccional, es decir, suele ser un monólogo. Los valores inamovibles y la disciplina son lo más importante. La única manera de actuar en ese sistema familiar es mediante la rebeldía o la obediencia ciega, lo que puede generar un gran problema.

Es importante señalar que esto no significa que no se puede hacer por mejorar la situación, al contrario, es interesante analizar el estado de la propia familia, ver que aspectos de la interacción fallan o qué tipo de conflictos se han creado para poder para poder orientarse hacia el cambio.

Referencias

Nardone, G., Giannotti, E. y Rocchi, R. (2019). Modelos de la familia. Editorial: Herder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.