Trampas vitales

¿Crees que a veces las necesidades de los demás son más importantes que las tuyas? ¿Tienes miedo de
que tu pareja te deje? ¿Sientes que las personas cercanas a ti no te entienden o se preocupan lo suficiente?
¿Sueles pensar que las personas se irán de tu lado? ¿Tienes miedo a ser rechazado/a?

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Los autores Young, Klosko y Janet, a estos patrones de comportamiento los llaman “trampas vitales”. Una
trampa vital es un patrón que se inicia en la infancia y se repite durante toda la vida. Empieza como algo que nos
transmiten nuestras familias u otros niños/as. Si alguna vez fuimos abandonados, criticados, sobreprotegidos,
maltratados o rechazados, en cierta manera nos perjudicaron y la trampa vital conforma una parte de nosotros.
Estas trampas determinan cómo pensamos, sentimos, actuamos y nos relacionamos con los demás.
Conllevan sentimientos intensos tales como la ira, tristeza y ansiedad e incluso cuando ya lo tenemos todo
(matrimonio, posición social, éxito profesional) a menudo somos incapaces de saborear la vida o de valorar nuestros
éxitos.
Pero, ¿todas las trampas vitales son iguales y funcionan del mismo modo? Estos autores identifican 11
trampas vitales.
Las dos primeras se relacionan con la inseguridad e indefensión familiar en tu infancia:
1) Abandono: “Creo que todas las personas me van a dejar y me voy a quedar solo. Esto puede pasar
porque las personas de mí alrededor se morirán, se marcharan para siempre o me abandonaran. Como
consecuencia, me aferro a las personas que me rodean y finalmente termino forzando su distanciamiento”.
2) Desconfianza y abuso: “Tengo la expectativa de que las personas se burlarán de mí, me mentirán, manipularán,
humillarán, se aprovecharán o me harán daño físico. Siempre tiendo a pensar lo peor de la gente. Evito
relacionarme con los demás, y cuando lo hago establezco uniones superficiales en las que no me abro o busco que
me traten mal”.
Las siguientes trampas se basan en la habilidad de funcionar independientemente en el mundo:
3) Dependencia: “Soy incapaz de enfrentarme a la vida cotidiana si no recibo ayuda de los demás. Busco figuras
fuertes de las que depender para que gobiernen en mi vida”.
4) Vulnerabilidad: “Vivo con el miedo de que en cualquier momento ocurrirá un desastre, bien sea natural, delictivo,
médico o financiero. No me siento seguro en el mundo. Mis miedos excesivos controlan mi vida y gasto mi energía
en sentir un poco de seguridad”.
Hay dos trampas vitales que se relacionan con la intensidad de tus relaciones emocionales con los demás:
5) Privación emocional: “Mis parejas nunca me entienden, comprenden o quieren. Me atraen las personas frías
egoístas por lo que nunca termino de estar contenta/o con mis relaciones. Me siento estafado y mi estado de ánimo
fluctúa entre enfado por la insatisfacción, dolor y soledad”.
6) Exclusión social: “Soy diferente a los demás y me siento aislado del mundo. Cuando era pequeño no tenía un
grupo de amigos con los que jugar. Ahora de mayor, evito relacionarme en grupo y hacer nuevos amigos”.
Hay dos trampas vitales relacionadas con la autoestima:
7) Imperfección: “Soy internamente imperfecto y defectuoso. Si me conocieran tal y como soy, no me podrían
querer”.

8) fracaso: “Soy un inútil en la escuela, trabajo y deportes. En comparación a mis amigos/as y familiares, soy un
fracasado”.

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Las siguientes dos trampas vitales tratan de la autoexpresión y de la habilidad para manifestar lo que se
desea:
9) Subyugación: “Sacrifico mis necesidades y deseos para agradar a los demás o para satisfacerlos. Permito que
me controlen para evitar la culpa y para huir del miedo”.
10) Las normas inalcanzables: “Me esfuerzo por satisfacer unas elevadas expectativas que yo mismo me he
impuesto. Suelo poner excesivo énfasis en la posición, dinero, rendimiento, belleza, orden o reconocimiento, todo
ellos a expensas de la felicidad, el placer, la salud, la resolución de conflictos y de unas relaciones satisfactorias.
Además, a veces impongo normas rígidas y juzgas a las otras personas”.
La última trampa vital, se asocia a habilidad para aceptar los límites reales de la vida:
11) Grandiosidad: “Me siento especial. Tengo que hacer, decir o tener todo lo que quiero
inmediatamente. No suelo hacer caso a lo que los demás consideran razonable. Suelo tener dificultades con la
autodisciplina”.
Según los autores, las características fundamentales de las trampas vitales son: 1) son patrones que se
repiten durante toda la vida 2) son auto-destructivas y dañinas para la persona 3) luchan por sobrevivir, son muy
resistentes al cambio.
¿Cómo romper con las trampas vitales?
Ante dichas trampas es posible aceptarlas y mantenerlas, evitarlas o compensarlas (pensar, sentir y actuar de
manera contraria a la trampa, negando su existencia). Y por tanto, el proceso de cambio supone, una ruptura con
tales estilos de pensar, sentir y actuar, lo que genera un malestar inicial, resultado de la natural resistencia a
desvincularse de aquello conocido, aunque insatisfactorio, y adentrarse en nuevas formas de entender y
comportarse. Este proceso requiere identificar las trampas existentes, comprender el origen de las mismas,
entrando en contacto con el dolor y sufrimiento experimentado, rebatiendo la trampa vital, desahogando el dolor
experimentado y satisfaciendo las necesidades insatisfechas, modificando los patrones de conducta personal e
interpersonal asociados a dicha trampa, persistir en el cambio siendo paciente y perdonarse por los errores que se
hayan cometido. Gonzalez de la Garza M. (2014).

BIBLIOGRAFÍA:
Gonzalez de la Garza M. (2014). Personalidad, modelo Jeffrey Young. Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
Recuperado de: http://www.cop.es/colegiados/m-19283/psi004.html [2019]
Young, J., Klosko, J. S., y Janet, J. (2001). Reinventa tu vida. Cómo superar las actitudes negativas y sentirse bien
de nuevo. Barcelona, España: PaidósIbérica.

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