VAN A OPERAR A MI HIJO/A

Cualquier familia que haya pasado o por esta situación sabe lo difícil que es. A la preocupación y el miedo por la salud de nuestro hijo/a, se suma la preocupación y el miedo por cómo va a recibir la noticia, cómo lo va a gestionar, y el miedo a verle sufrir.

Poder acompañar nuestros/as hijos/as durante todo este proceso es de vital importancia. Pero para ello debemos estar preparados.

¿Por qué es importante prepararnos y prepararle antes de una cirugía?

  • La ansiedad de los padres e hijos se retroalimenta: cuanto más asustado/a está el niño/a, más estrés experimentarán sus padres y viceversa.
  • El estrés y la ansiedad no sólo tienen efectos sobre la experiencia en el hospital, sino que inciden también en la recuperación, incluso en casos extremos, pueden generar secuelas conductuales y emocionales tras el alta.
  • Para los niños, cada suceso que rompe la rutina diaria supone un aprendizaje. En este caso, una cirugía y una hospitalización temprana moldearán de forma importante sus posteriores experiencias similares. Ofrecerle un buen modelo de afrontamiento le ayudará a afrontar mejor situaciones similares en un futuro.
Tema de coronavirus con niño enfermo en cama de hospital vector gratuito

¿Qué puedo hacer como padre/madre para prepararle ANTES de la operación?

Siempre que se trata de una operación programada con cierta antelación, lo primero de todo es que tú te prepares. Si para ello necesitas un tiempo, permítetelo. Es normal que ante una noticia así te sientas confundido/a, temeroso/a, desorientado/a… Date permiso para ello y expresa todas estas emociones en un contexto seguro, lejos del niño/a. Tómate un tiempo para recuperar cierta calma y desde esa calma piensa en cuáles serán los siguientes pasos.

Es importante que tu hijo pueda entender que tiene un problema de salud que va a ser remediado en el hospital. En otras palabras, debe de entender que ni la cirugía, ni los médicos (o personal sanitario) ni el hospital son el problema, sino que forman parte de la solución. Intenta transmitírselo y trata de describirle el problema de salud con palabras sencillas, que no sean técnicas. 

Para ello no dudes en dejarte asesorar por el equipo médico. Es probable que ante una noticia así, en el momento se te escapen algunas preguntas importantes. No pasa nada. Durante los siguientes días anota en una libreta o en tu móvil todas aquellas cuestiones que necesites saber.

Además de tus preguntas también es interesante que puedas adelantarte a las preguntas que pueda hacerte tu hijo/a. Esto le ayudará a afrontar mejor el estrés y poder regular sus emociones. Ten en cuenta que el mundo de los niños es más concreto que el de los adultos y, por tanto, es probable que te formule preguntas concretas. Necesitarás saber:

  • ¿Qué les van a hacer y por qué?
  • ¿Qué está ocurriendo ahora mismo y cuál es el siguiente paso?
  • Si van o no a estar acompañados por sus cuidadores principales.
  • Cómo se pueden sentir antes, durante y después de la cirugía o las prácticas médicas que le van a aplicar.
  • ¿Si podrá tener junto a él su juguete preferido?
  •  ¿Quién y cómo le bajará a quirófano?
  • Cuándo se despertará de la anestesia y quien estará a su lado cuando esto ocurra
  • Cómo será la habitación a la que le llevarán
  • Si podrán visitarlo sus hermanos y amigos
  • Cómo serán los siguientes días después de la operación.

Cuando estés seguro/a de tener todas estas respuestas, estarás preparado/a para hablar con tu hijo. Lo ideal es que te anticipes y puedas recoger toda esta información práctica antes de hablar con él. En caso de que surja alguna pregunta para la que no tienes respuesta, sé honesto, dile que no lo sabes y trata de averiguarlo para poder darle la respuesta que necesita cuanto antes. También podéis hacer una lista de preguntas juntos/as y llevarla a la próxima consulta médica. No le mientas ni le prometas cosas que no va a poder cumplir. Si ante una pregunta no sabes la respuesta, dile simplemente que no lo sabes.

La mejor manera de prepararlo para este suceso es estar abierto a sus preguntas y temores y ser muy honestos con él. Esta regla básica es válida tanto para procedimientos ambulatorios o rutinarios, como para cirugías más complejas y hospitalizaciones debidas a necesidades de tratamiento. Ofrécele respuestas que sean comprensibles a su edad. No vayas mucho más allá de lo que el niño ha preguntado, sino que invítalo a hacer más preguntas. 

Dile la verdad sin detalles innecesarios. A los niños les va mejor cuando saben qué esperar; no les gustan las sorpresas médicas. Si les decimos que no va a doler cuando si duele, traicionaremos su confianza. Por eso es importante no mentir, aunque utilicemos un lenguaje adaptado a su edad y símiles de situaciones que ellos mismos ya han vivido anteriormente, que han superado con éxito y que les puede ayudar a entender mejor a lo que se van a enfrentar.

Doctor juguetonamente comprobando el latido del corazón de un oso de peluche Foto gratis

¿Y DURANTE la hospitalización?

Durante la hospitalización actúa de forma habitual, sin sobreprotegerle ni infantilizarle. Dile muy a menudo que estás con él. Háblale y explícale lo que están haciendo, aun sabiendo que no entenderá todas las explicaciones. Refuerza el contacto corporal. Trae de casa algún objeto familiar de referencia para el niño/a. Posiblemente ese objeto podrá acompañarle también en situaciones en las que no puedas estar, siempre que sea autorizado por el personal médico.

Pueden aparecer los temores y la ansiedad ante las agujas y los aparatos desconocidos (radiografías, ecografías, etc.). No los dramatices, pero tampoco los minimices o los ignores. Normaliza los miedos de tu hijo/a, pero trata de desactivarlos con información adaptada.

En niños más mayores uno de los temores más habituales suele ser el miedo al proceso de la anestesia, por desconocido y por la pérdida de control sobre uno mismo que supone. Es muy importante subrayar el hecho de que se va a despertar después de la intervención y que es imposible que se despierte durante el procedimiento. En función de la edad del niño/a, también puedes crear un cuento fantástico entorno a este proceso (por ejemplo un cuento sobre un oso que hiberna, que cuando llega el frío se va a dormir rápidamente y que cuando pasa el invierno se despierta lentamente mientras sale el sol de la primavera poco a poco… que cuando se despierta del todo ve a su familia esperando y celebran que la primavera ha llegado y hablan de todo lo que harán cuando llegue el verano). O utilizar personajes de ficción como Harry Potter, para crear o hacer analogías con las pociones mágicas que se puedan tomar los personajes de la película en momentos concretos, para ayudarles a superar momentos difíciles (si sabes algún ejemplo concreto de la película mejor).

Dirije la mayoría de sus respuestas a la idea central de que tanto la cirugía como la hospitalización le van a ayudar con su problema: insiste en la descripción del problema que debe de ser resuelto. 

  • ¿Y DESPUÉS de la operación?

Igual que has preparado el ingreso hospitalario, deberás preparar el alta. Obviamente, estaréis deseando volver y no albergaréis temores en relación a este hecho. Pero es importante avisar al niño de que los primeros días quizá no pueda hacer una vida normal. Si tu hijo debe guardar un poco de reposo tras la hospitalización, seguir un régimen, tomar una medicación o someterse a unas curas, es imprescindible que se lo expliques antes de marchar a casa. De lo contrario, tu hijo tendrá unas perspectivas de absoluta normalidad. Y, en el momento en que compruebe que esto no es así, fácilmente puede interpretar que no le han curado, que ha enfermado de nuevo o que nunca estará bien del todo.

El descanso acelera la recuperación. Si quieren jugar, es mejor que sean juegos tranquilos.

Recuerda observar tus propios niveles de tranquilidad, al igual que el miedo se transmite, la tranquilidad y la confianza también.

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Información extraída de la guía elaborada por la Unidad de Trauma, Crisis y Conflictos de Barcelona (UTCCB), centro de prevención y gestión de situaciones críticas de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), que ofrece intervención psicológica especializada a individuos, grupos y organizaciones en el antes, el durante y el después de un evento potencialmente traumático.

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