VUELTA AL COLE, ¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A NUESTROS HIJOS EN ESTA TRANSICIÓN?

En pocos días nuestros niños y adolescentes se enfrentan a un nuevo comienzo de curso. Este nuevo comienzo puede suscitar diversas reacciones fisiológicas, emociones y pensamientos, en función de la etapa evolutiva, de las experiencias previas, de la información que tengan sobre lo que se van a encontrar, la etapa educativa en la que se encuentren, el contacto que hayan tenido con sus compañeros, su sentimiento de pertenencia al grupo y al sistema escolar, de si existen o no dificultades de aprendizaje…

Para nosotros como adultos, puede ser algo menor, algo a lo que “deben” estar acostumbrados o algo que tras un verano intenso y un periodo vacacional escolar extenso deseamos que ocurra cuanto antes y supone un motivo de alegría e ilusión. Sin embargo, no todos los niños lo experimentan de la misma forma y es habitual que necesiten de nuestra ayuda y acompañamiento para que puedan adaptarse de la mejor forma posible. No es necesario que nos pidan ayuda de forma explícita o que esperemos a observar ciertos comportamientos o actitudes para ponernos manos a la obra. El cúmulo de emociones y sensaciones, muchas de ellas contradictorias, que pueden llegar a experimentar hace que sea muy complicado para ellos identificar con exactitud lo que necesitan.

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Entonces, ¿Qué podemos hacer para ayudarles en esta transición?

  • En primer lugar, mostrar disponibilidad y tratar de buscar momentos de calidad, sintonía y conexión con ellos.
  • Mostrar curiosidad y estar atentos ante lo que nuestros hijos puedan estar sintiendo y pensando ante este nuevo comienzo.
  • Recuperar las rutinas y de forma progresiva ajustarlas de nuevo a las rutinas escolares (sobre todo las rutinas de sueño y alimentación).
  • Evitar expresiones que tengan connotaciones negativas respecto al comienzo del nuevo curso, o expresiones que invaliden o minimicen lo que pueden estar sintiendo y que decimos desde nuestra perspectiva de adultos, que poco o nada tiene que ver con lo que los niños o adolescentes pueden experimentar, como “se acabó lo bueno”, “no te quejes que yo ya llevo semanas trabajando”, “no es para tanto, ya me gustaría a ti verte haciendo mi trabajo”, “os quejáis de vicio”, “sois una generación de cristal”.
  • Mostrar empatía, todas las emociones que experimenten son válidas y las dudas legítimas.
  • Facilitarle toda la información de la que disponemos y dar espacio para las dudas. Es muy probable que no tengamos respuesta a todas sus preguntas, pero ayudarles a contemplar diferentes posibilidades, puede ayudarles a tener una visión más ajustada de lo que se van a encontrar y que no se queden anclados en una única representación rígida de lo que se van a encontrar.
  • Crear historias sociales. Especialmente recomendado para niños pequeños, con dificultades ejecutivas o dificultades en la interacción y comprensión social. Se trata de crear historias o cuentos cortos individualizados para aclarar situaciones nuevas, difíciles, complejas o que pueden resultar confusas para los niños. Representan situaciones habituales del día a día a las que se van a tener que enfrentar, para facilitar su comprensión. Incluyen lo que otros pueden sentir y pensar en esas situaciones y describen brevemente y en un lenguaje adaptado a sus capacidades, lo que pueden o deben hacer en esos momentos.
  • Ante miedos relacionados con la anticipación de situaciones difíciles, animarle a escribir lo que cree que va a pasar y a leerlo después de que se enfrente a ese primer día, a modo de experimento. Incluir cómo puede actuar si esa situación ocurre, puede hacer que se sienta más seguro ya que, aunque lo que puede ocurrir no está bajo su control, su respuesta ante esa hipotética situación sí que lo está. Si lo necesita, se puede incluso hacer un role-playing para que ponga en práctica estas respuestas y estrategias.
  • Jugar, jugar y jugar. Representar las situaciones a través del juego simbólico es una forma divertida de ayudarles a traer estas situaciones de nuevo a su mente y les permite imaginar situaciones desde diferentes roles. En función de las necesidades y del nivel de desarrollo del niño, este juego puede ser más o menos realista. Jugar es permitirse imaginar sin censura y sin que haya respuestas correctas o incorrectas. Además, nos ayudará a crear un ambiente relajado, en el que poder conectar y mostrar interés por sus inquietudes.
  • No engañarnos a nosotros mismos pensando en que si supera el primer día con éxito está todo hecho. Las transiciones y adaptaciones suelen durar algo más. Es importante seguir estando ahí las siguientes semanas y no retirar nuestro apoyo de forma abrupta.

 

 

2 Comentarios

  1. ¡Qué gran artículo! Proporciona una información muy interesante y práctica desde un punto de vista profesional pero a la vez en un lenguaje accesible. Muchas gracias por estas pautas.

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  2. Un artículo muy didáctico, con pautas muy prácticas que pueden resultar de gran ayuda a niños, padres y agentes educativos. Muy necesario tenerlo en cuenta!

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